Una de las medidas que se ha tomado para contener la propagación del coronavirus en el país es que las personas permanezcan en sus hogares. (GFR Media / Ramón "Tonito" Zayas)

La nueva cepa del coronavirus COVID-19 se propagó tan rápido que no ha dado tiempo para conocer ciento por ciento como actúa y cómo enfrentarlo.

No obstante, la llegada del primer contagio a Puerto Rico ha provisto el tiempo suficiente para, al menos, aprender de las experiencias de otros países y replicar en la isla lo que ha funcionado en otras partes del mundo, reflexionó el doctor Lemuel Martínez Bonilla, presidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Puerto Rico.

En entrevista con El Nuevo Día, Martínez Bonilla mencionó que hay tres cosas esenciales que han funcionado para controlar este virus: el distanciamiento social, la realización de pruebas para detectar contagios y el seguimiento a las personas con las que los infectados tuvieron contacto.

“Nosotros no tenemos que saberlo todo hoy, tenemos que copiar lo que sabemos que funciona. Todos los días que pasan en Puerto Rico sin que haya una oleada de pacientes es un día de victoria”, señaló el infectólogo. “En la medida en que la gente se vaya enfermando poco a poco, si ese fuese el caso, los hospitales van a tener espacio para atenderlos. No es lo mismo atender 50,000 pacientes en un año que atenderlos en una semana, exagerando los números”, dijo.

El experto compartió que esta fase de contención del virus en el país es vital no solo para el manejo adecuado en los centros hospitalarios sino también porque, según pasa el tiempo, la comunidad científica tiene más datos sobre el comportamiento del virus, así como de su propagación, y esa información que se va publicando nutre a la comunidad médica en Puerto Rico.

“Así que, lo que parece que es una inacción (todo el mundo encerrado en sus casas sin actividad fuera) ha sido tremenda acción y eso es lo que la gente tiene que ver”, afirmó el especialista. “Cada día van a aparecer casos, lo sabemos, pero en la medida en que se mantengan en este ritmo nos da mayor oportunidad de darle un mejor cuidado médico a los pacientes”, agregó el galeno, a quien le parece que este periodo de aislamiento poblacional deba extenderse por un periodo más largo.

Al 23 de marzo, Puerto Rico tiene 31 casos positivos, 59 pendientes de confirmación, dos fallecidos y una persona recuperada.

Alerta a la juventud

Aunque se ha establecido que el COVID-19 se manifiesta con mucha más severidad en las poblaciones de adultos mayores, los datos clínicos que se han recibido en las últimas horas muestran que las poblaciones más jóvenes también pueden ser afectadas de gravedad.

“Se está viendo, en Estados Unidos, que hay una cantidad de personas jóvenes que están teniendo enfermedad severa, que no se está pareciendo a Italia, y esa es una de las preocupaciones de estos primeros datos que están viniendo de Estados Unidos, de gente joven bastante enferma menores de 40 años”, aclaró el médico. “Es una enfermedad nueva, y sentarnos a decir que la entendemos 100% sería irresponsable. Por eso es tan importante que la gente coopere, lo entienda o no lo entienda. No se le pide a todo el mundo que lo entienda, se le pide que coopere”.

Vital los datos y la realización de pruebas

Martínez Bonilla calificó como un avance a lo que llamó “ataque” al virus, la liberación de “kits” de pruebas para, al menos, pacientes hospitalizados.

“Debemos buscar cómo hacer la mayor cantidad de pruebas posibles y empezar a identificar regiones desde temprano para, entonces, tomar mejores decisiones, pero basadas en evidencia. Todo ese plan de ataque coordinado parte de la premisa que la parte epidemiológica se dedique a hacer epidemiología y nosotros, la parte médica, nos dediquemos a ver a los pacientes más malos”, indicó el también presidente el comité de control de infecciones del hospital Doctor Center, en Manatí.

“A los mejores (países) que le ha ido es a los que han podido hacer pruebas en masa, por eso la Organización Mundial de la Salud insta a que sigan esos ejemplos. Esa es la parte a la que nosotros queremos llegar”, puntualizó Martínez Bonilla.

De igual manera, el infectólogo considera importante que se conozca y dé seguimiento a las personas que han tenido contacto con los casos que ya han dado positivo al COVID-19.

“Nunca vamos a poder controlarlo todo, pero tampoco podemos decir que no hagamos un esfuerzo. A mí no me consta que no se esté haciendo ni que se esté haciendo”, dijo. “Lo que sí nosotros tenemos que hacer es el esfuerzo (de hacer ese seguimiento). Que sea un plan de cómo se va a hacer y seguirlo…por eso es tan importante ese ‘task force’ donde muchas personas de diferentes puntos de vista médicos y epidemiológicos se junten y establezcamos un plan, el mejor que podamos”.

Para Martínez Bonilla es un acierto del gobierno la organización de un grupo de trabajo (task force) que asesorará a la gobernadora Wanda Vázquez Garced compuesto por miembros de “la comunidad científica y gente que está en el campo de batalla, gente que ve pacientes en los hospitales”.

“Debemos tener una coordinación de país, de cómo vamos a manejar esto. Si tú te pones a ver a España, por ejemplo, que cuando se le sale de control la situación, decidieron nacionalizar todos los hospitales. No estoy tan seguro que nosotros, no sé si ese pudiera ser un caso para nosotros si saliera de control, pero uno no tiene que esperar a que las cosas se salgan de control para reunirse, que ha sido siempre nuestra posición”, expresó el galeno. “Nosotros estamos preparándonos para todos los escenarios”, aseveró.

Atenta la comunidad médica

El médico reconoce que para algunas personas la permanencia obligatoria en sus casas puede darle la sensación equivocada de que afuera, en el país, hay una inercia respecto a controlar la propagación de este virus que ha sido pandémico. Martínez Bonilla aseguró que la comunidad médica ha estado muy pendiente del desarrollo y reproducción de la enfermedad.

“Creo que muchos médicos e instituciones sí estuvimos alertas a que estábamos ante una amenaza de pandemia, que fue lo primero que dijo la Organización Mundial de la Salud. Entonces sí había un monitoreo clínico, sabíamos que teníamos que estar pendientes a enfermedades respiratorias con las que nosotros no estamos acostumbrados a ver. Esa parte creo que, como médicos, debemos estar orgullosos de que las primeras sospechas clínicas que se empezaron a tener se han ido confirmando poco a poco”, indicó.

Para el presidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas es importante que la población sepa que en la comunidad médica “estamos haciendo el máximo posible, preparándonos el máximo posible, con pocas horas de sueño, pero para tratar de garantizarles que la mayoría de las personas tengan acceso al mejor cuidado médico disponible y que sepan que estamos aquí”.

Pendientes a los suministros médicos

Ahora bien, el presidente de los infectólogos señaló que, a pesar de la preparación, no estarán exentos de problemas para enfrentar un aumento acelerado de pacientes en los hospitales y uno de ellos puede ser la falta de suministros en guantes, batas, mascarillas y otros, como ha ocurrido en países como Italia y España.

Cada hospital tiene que buscar de qué manera hace una logística para rendir su equipo de la mejor manera mientras protegemos de la mejor manera a nuestros enfermeros y médicos que están en la primera línea. No hay duda de que esa es una preocupación seria, y sabemos de noticias de hospitales en los Estados Unidos que están viendo volúmenes altos de pacientes que en unas áreas ya están empezando a tener problemas de suplido”, manifestó el galeno.

Añadió que le preocupa “que si (el contagio) afecta un área (geográfica) con hospitales pequeños se les vaya a acabar el equipo más rápido. He ahí la importancia de tener un plan de país de ataque porque el hospital debe tener un contacto directo con las autoridades de salud para llevar cierta contabilidad”.

Optimismo dentro de la emergencia

Martínez Bonilla señaló que ninguna de las proyecciones que ha visto sobre la propagación del virus es buena. Asimismo, recuerda que hubo estimados que pronosticaban que antes de que se acabara el 2020 el Planeta completo tendría esta cepa de coronavirus.

“Oye, estamos en marzo. Definitivamente que los modelos que se vieron fueron correctos y posiblemente, fallaron en la rapidez (de la propagación), quizás esa es la parte en donde todavía mucha gente está en shock, como que esto pasó hace tan poco en China. Esto parece que empezó ayer”, comentó el facultativo.

Este médico sabe que, a la población le cuesta mantenerse en distanciamiento social y que tampoco todos están convencidos de que es la medida correcta. No obstante, se mostró optimista sobre la respuesta que se obtendrá.

“A mí me da mucha esperanza que los puertorriqueños, después de haber pasado por María, nosotros, quizás, tenemos una conciencia social un poco más sensitiva, sabemos que lo que afecta a nuestros vecinos nos afecta a nosotros. Hemos madurado en esa conciencia social”, argumentó. “Yo me siento un poco más tranquilo de cómo el puertorriqueño -posiblemente- va a manejar este toque de queda. Me siento más tranquilo de nosotros como pueblo, me siento un poquito más preocupado de cómo las ciudades grandes en Estados Unidos lo manejarían. Espero que lo manejen bien, pero siento que nosotros como puertorriqueños, después del huracán, somos más solidarios y, quizás, tenemos un poquito más de madurez social y eso yo creo que va a nuestro favor”, aseveró.

Enfrentando el virus

El doctor recordó que aun cuando la cifra de contagiados aumentara dramáticamente en la isla, “a la mayoría de las personales les va a ir bien. No podemos entrar en un estado de crisis”. Si una persona siente los síntomas, lo recomendable es llamar a su médico, describirle los síntomas para recibir, por lo menos, una evaluación telefónica, explicó.

“Si no consigue a su médico hay líneas del gobierno disponibles para que usted pueda conversar y lo puedan dirigir lo mejor posible. No es entrar en caos, pero tampoco es no buscar ayuda médica. Esa ayuda médica inicial nosotros preferimos que sea a través de una llamada telefónica para que si usted tiene síntomas leves no tenga que ir a una sala de emergencia”, señaló el doctor.

Martínez Bonilla dijo que para aquellos con COVID-19 que no requieren hospitalización, que son la mayoría, pueden usar medicamentos sin recetas que se consiguen detrás del mostrador como acetaminofén para la fiebre y dolor y guaifenesin para la tos y ayudar a la secreción nasal.

“Pero debe mantener un contacto con algún profesional de la salud, ya sea su médico primario por teléfono o a través de las líneas del estado”, mencionó.

“Si usted se siente más mal de lo usual a usted lo van a dirigir a una sala de emergencia para hacerle una evaluación formal y en esa evaluación es posible que a la mayoría de las personas, después de evaluarlas, como quiera, se le envíe a la casa bajo un monitoreo”, puntualizó el médico.

“Si usted requiriera quedarse en el hospital. pues entonces nosotros le daremos líquido, oxigeno, lo que hacemos es tratar de darle a su cuerpo todas las cosas que va a estar en deficiencia, lo que se llama manejo médico”.


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