El alcalde interino Luis Raúl Sánchez explica cómo lograron reabrir una carretera importante.

El impacto de la tormenta tropical Karen y las lluvias pronosticadas fueron menores en los municipios de Ceiba, Naguabo y Humacao, mientras en horas de la mañana los pocos refugiados que hubo en esa zona regresaban a sus hogares.

En Humacao, el municipio habilitó un refugio en la Escuela Superior Ana Roque De Duprey.

“Llegamos a tener cinco refugiados básicamente de manera preventiva”, indicó el alcalde interino Luis Raúl Sánchez, en declaraciones a El Nuevo Día.

Sánchez explicó que anoche mismo, antes de las 9:30, ya dos de los refugiados habían regresado a su hogar, mientras otros tres se mantuvieron pernoctando en el refugio.  

“En la mañana se llevaron a su hogar y estaban todos seguros”, añadió el alcalde interino.

El municipio prestaba atención especial a la quebrada Mabú, que cuando sale de su cauce afecta a varias urbanizaciones aledañas y el centro urbano de Humacao.

“Las preocupaciones mayores estaban en un área del centro urbano, sabemos que es bien baja y de pobre drenaje, en términos de que las inundaciones pudieran causarle daño nuevamente a esos comerciantes y a esos dueños de esas propiedades”, explicó Sánchez, al tiempo que dijo que el evento de inundaciones más reciente fue provocado por la cola de la tormenta tropical Dorian (antes de convertirse en huracán) durante su paso cercado a la isla.

Otra preocupación era la comunidad de Punta Santiago, que en el pasado ha sufrido inundaciones por desbordes del Caño Boca Prieta, pero durante el paso de Karen no hubo inundación.

La única emergencia que surgió ayer en la zona ocurrió durante tempranas horas de la noche en el sector Tropical Beach, en la colindancia entre Naguabo y Humacao.

Dicha comunidad llegó a estar inaccesible de forma vehicular en un momento dado, debidop a que por el lado de Naguabo aún está en proceso la reparación de un puente afectado por el huracán María en septiembre de 2017, y la única vía disponible desde Humacao, la carretera número 3, quedó prácticamente obstruida a la altura de la entrada a la comunidad, debido al alto oleaje provocado por Karen.

A eso se sumó que el Río Blanco de Naguabo, cuya desembocadura colinda con el sector, amenazaba con salir de su cauce. Tanto Sánchez como el alcalde de Naguabo, Noé Marcano Rivera, visitaron la comunidad exhortando a los residentes a salir de la zona, ir a un refugio o la casa de algún familiar.

“Estuvimos haciendo ese desalojo de los residentes del Tropical Beach, por el alto oleaje ya la carretera estaba prácticamente incomunicada, de ahí se movieron por lo menos tres personas que a mi me consta que se movieron”, relató. “De ellos una señora fue refugiada en Humacao”.

El Centro Nacional de Huracanes (NHC, en inglés), pronosticó olas de entre 8 y 12 pies, con rompientes de hasta 14 pies, para toda la costa del Mar Caribe, aunque el oleaje no provocó daños en esos municipios.

El Municipio de Humacao movilizó temprano en la mañana brigadas y equipo pesado para limpiar y despejar el tramo de la carretera número 3 que conecta al sector Tropical Beach.  

“Nos comunicamos con el alcalde de Naguabo y le hablamos de que los daños en realidad no eran sustanciales, que más que nada era piedra y basura que el mar había arrojado sobre la carretera”, indicó. Antes del mediodía ya la vía estaba abierta y transitable.

Mientras, en el malecón de Naguabo empleados del municipio también llevaban a cabo labores de limpieza.

“Fuimos a limpiar la rampa de los pescadores, estaba bien sucia porque parece que la marejada trajo mucha piedra”, dijo Miguel Ortega. Los empelados también removieron piedras y el salgazo que alcanzó la carretera del Malecón.

En ese municipio tampoco se reportaron inundaciones ni deslizamientos de terreno, confirmó Delmaris Rodríguez, la portavoz de prensa. Asimismo, indicó que en Naguabo hubo una persona refugiada.

Por su parte, el vicealcalde de Ceiba, Joshua Díaz, manifestó que “no ocurrió nada extrapordinario, más allá de lluvias leves”. En Ceiba hubo tres refugiados, aunque solo uno pernoctó en el refugio habilitado en la Escuela Elemental Luis Muñoz Marín.

Allí, el municipio prestaba especial atención a la urbaniación Las Vegas, donde la quebrada Santa María es una amenaza recurrente durante periodos prologados de lluvia.

En la comunidad viven alrededor de 200 familias, de las cuales unas 60 son afectadas por las inundaciones.


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