(GFR Media)

De cara al segundo aniversario del huracán María y en plena temporada ciclónica, unas 40 empresas de hospicios y “homecares” (servicios de salud al hogar) afinan sus operaciones para cumplir con una regulación federal que les exige un abarcador plan de emergencias.

La regulación, que entró en vigor en noviembre de 2016, aplica a todos los proveedores y suplidores que reciben pagos de Medicare y Medicaid, incluidos hospitales. Se suponía que, para noviembre de 2017, esas entidades estuvieran en cumplimiento con los llamados “Emergency Preparedness Requirements for Medicare and Medicaid Participating Providers and Suppliers”. Sin embargo, eso no fue así para el 100% de esas empresas y, en septiembre de 2017, el devastador huracán María lo demostró, pues en los meses subsiguientes –en los que murieron miles de personas, la mayoría adultos mayores– hubo problemas de acceso a los servicios y profesionales de la salud y escasez de productos y suplidos, entre otros.

La regulación, bajo la jurisdicción de los Centros para los Servicios Medicare y Medicaid (CMS), establece unos requisitos de preparación para emergencias a nivel nacional que exige a las entidades, no solo tener un plan para sus instalaciones y operaciones, sino incluir las necesidades de sus pacientes para asegurarse que van a estar protegidos y podrán recibir servicios durante y después de una emergencia. Asimismo, ese plan tiene que incluir unas áreas de comunicaciones y de estrategias con sus suplidores, entre otros requisitos.

Los elementos principales de ese plan son una evaluación de riesgos y plan de emergencia (para la entidad, pacientes y suplidores), políticas y procedimientos escritos y aprobados, un plan de comunicaciones que pueda enfrentar interrupciones en los sistemas, y capacitación y prueba de los planes de emergencias con empleados, suplidores y clientes.

En modo de preparación

Luego de María, un grupo de 40 empresas que ofrecen servicios de salud en el hogar y de salud y apoyo a personas con un pronóstico de vida de 90 días o menos, y que ya recibían asesoría de la consultora Susana Figueroa González, formaron un grupo de WhatsApp para comunicarse más efectivamente. El grupo, en el que están algunas de las empresas más grandes de “homecare” y hospicio, también estableció un plan para finalizar el cumplimiento con la regulación.

“Todo el mundo está terminando el plan de emergencia, pero la revisión es constante porque los clientes y los que suplen cambian y hay que actualizar consistentemente con los nuevos”, explica Susana, dueña de la empresa de consultoría en servicios de salud SFG Professional Educators Group y quien es portavoz del grupo en comités más amplios del sector público y privado.

La nueva reglamentación enfatiza que se garanticen los servicios durante y después de la emergencia. Un aspecto fundamental es saber dónde están los pacientes y para ello, el grupo determinó utilizar las referencias de longitud y latitud. Las empresas también imprimieron en papel los listados con la información de sus pacientes y médicos para poder accederlas en caso de que vuelvan a interrumpirse la energía eléctrica y las comunicaciones por un período prolongado.

La ubicación de la persona también se informa en el plan de servicios de cada cliente, pues tiene que incluir dónde estará en caso de una emergencia, ya sea en su casa, la de un familiar o un refugio. Igualmente, se evalúan los riesgos que tiene el entorno del paciente, como si vive en un área inundable, si tiene generador de electricidad, cisterna y cuánto suplido de medicamentos tiene para desarrollar estrategias que garanticen la continuidad del servicio de salud, indica, por su parte, Marta R. Rodríguez, principal oficial de operaciones de Health Alternative Advisors.

Alianzas

Una de las estrategias que el grupo trabaja es identificar lugares como CDT’s a donde puedan ir las personas que necesitan energía eléctrica para darse terapias y así evitar la visita a los hospitales. “Se trabajan unos acuerdos colaborativos con los CDT’s más cercanos para que el paciente pueda ir, y se hizo un acuerdo colaborativo con gasolineras para que les den prioridad a las enfermeras de los hogares”, señala Susana.

Más recientemente, el grupo de hospicios y “homecare” ha comenzado conversaciones con empresas que ofrecen servicios de diálisis para establecer colaboraciones. Entre otros asuntos, quieren capacitar algunas enfermeras para que ofrezcan apoyo a pacientes de diálisis.

Igualmente, quieren trabajar con la Junta Examinadora de Profesionales de la Salud para que los profesionales dispuestos a ofrecer servicios voluntarios se registren en una base de datos del Cuerpo Médico de Reserva adscrito al Departamento de Salud.

Comunicación

“En la regulación dice que hay que establecer un plan de comunicación y en ese plan yo tengo quiénes son mis suplidores”, revela Susana, y recuerda el problema que muchas empresas y ciudadanos confrontaron porque los suplidores no llegaban o no se podían comunicar.

En el tema de comunicaciones, sin embargo, todavía “nos falta trabajar los acuerdos colaborativos con los hospitales para dar la continuidad de servicios, porque algunas veces no le dan albergue a los que tienen alrededor”, reclama Susana. “Puedo tener todo lo que pide la regla, pero me falta ese contacto con el gobierno. El contacto con el gobierno no está. Necesitamos ver el plan de emergencia del gobierno para revisar el de cada uno (que tienen ellos que yo no tengo)”, sostiene.

En un plan individual, la comunicación es indispensable para la corporación Servicios de Hospicio de Adjuntas y, por eso, han duplicado las compañías a las que les compran el servicio de telefonía e internet. Abraham González, propietario de la empresa que da servicios principalmente a Adjuntas, Jayuya, Utuado y Lares, explica que “hemos tratado de ser redundantes con las unidades de celulares e internet y estamos explorando el sistema KP4 (de radioaficionados). En los accesos terrestres siempre hemos diseñado rutas alternas y en los suplidos nos hemos comunicado con los suplidores, que después de los huracanes han establecido sus planes de emergencia y hemos acordado qué hacer” en un evento de esa naturaleza.

Asimismo, Abraham es parte del grupo de comerciantes del casco del pueblo de Adjuntas que trabaja para instalar un sistema de energía solar, como parte del proyecto iniciado por Casa Pueblo.


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