José Francisco Galarza Flores, coordinador de Gaia Arcoiris. (Paola Vélez Casillas) (semisquare-x3)
José Francisco Galarza Flores, coordinador de Gaia Arcoiris. (Paola Vélez Casillas)

Nota del editor: este artículo fue redactado como parte de un curso de periodismo impartido este semestre en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

El machismo institucionalizado genera violencia de género, agresión sexual, acecho y odio hacia la comunidad lésbica, homosexual, bisexual, transgénero, transexual y queer (LGBTTQ), aseguró José Francisco Galarza Flores, coordinador de Gaia Arcoiris, un programa que provee vivienda transitoria a transexuales y lesbianas.

“Todos los días matan personas por su orientación sexual o identidad de género”, expresó el trabajador social forense Galarza Flores para visibilizar la magnitud del problema. Afirmó que, según las estadísticas de la Organización de Estados Americanos, el 85% de las personas transexuales en América Latina solo viven un promedio de 35-36 años porque se suicidan o son asesinados. 

Para intervenir contra el machismo que amenaza a la comunidad LGBTTQ, el Proyecto Matria, una organización sin fines de lucro que facilita servicios para el desarrollo personal y económico de las mujeres en Puerto Rico, fundó el programa Gaia Arcoiris. 

Este programa se creó mediante la ley federal Violence Against Women Act (VAWA), que protege a las mujeres sobre la violencia y reconoce la prestación de servicios a todas sin importar el género u orientación sexual, explicó Galarza Flores.

“La ley VAWA nos permitió (a Matria) integrar la comunidad trans y mujeres lesbianas que no se les reconoce que tengan un problema de violencia doméstica o no reconocen la identidad de las personas trans”, indicó Galarza Flores.

Gaia Arcoiris recibe, cada tres años, $350,000 del Departamento de Justicia para ofrecer vivienda transitoria a las víctimas de violencia de género, agresión sexual o acecho que hayan sido referidas por entidades del Estado u organizaciones no gubernamentales.

Entre los tipos de organizaciones que refieren casos al programa se encuentran los centros de servicios de salud primaria, la Policía de Puerto Rico, fiscalía, organizaciones que intervienen con poblaciones que sufren de agresión sexual, violencia doméstica o acecho y entidades que ofrecen servicios para víctimas de violación, mencionó Galarza Flores.

Informó que el programa, que ha atendido sobre 30 personas desde su fundación en el 2016, ofrece residencia en transitoria gratuita por un periodo máximo de dos años los municipios de Caguas, San Juan, Carolina y Bayamón. Además, realizan los trámites de vivienda permanente junto a los participantes. 

“Mientras está la ayuda, que es hasta un máximo de dos años, Matria se asegura de que la persona atendida solicite vivienda pública, plan 8 (subsidios federales de viviendas para personas con bajos recursos económicos) o subsidios para que, tan pronto nos desconectemos (del participante), no quede en la calle”, comunicó el coordinador.

Según Galarza Flores, el proceso de búsqueda y vivienda transitoria para los participantes toma desde un día hasta dos meses. Los beneficiarios seleccionan sus viviendas, menos en los casos en los que el programa debe actuar con urgencia para salvaguardar la seguridad de las víctimas.

Como parte de los procesos de selección de la vivienda, el programa verifica que el dueño posea las escrituras de la residencia y que no tenga deuda con el Centro de Recaudación de Ingresos Municipales (CRIM).  Asimismo, se asegura de que la propiedad cumpla con criterios de seguridad. “Verificamos que no haya cables expuestos, filtraciones, cosas que puedan caerse encima de la persona y puedan hacerle daño, y que no esté frente a un negocio que perciba problemas”, explicó el trabajador social forense.

Además de la vivienda transitoria, gestionan el alcance a servicios de salud primaria, tratamientos hormonales, apoyo con el pago de carreras académicas, referidos a servicios legales, “vouchers” de transportación, búsqueda de empleo o crear un negocio.

El programa también imparte un taller de apoderamiento, por un máximo de cinco meses, a sus participantes, de modo que puedan reflexionar sobre su valor y el poder que tienen para lograr sus metas.

“Manejamos la situación de raíz proyéndoles posibilidades. El/la participante se olvida de que tiene la necesidad de vivir trabajando para pagar una casa, entonces puede enfocarse en su desarrollo personal”, expresó Galarza Flores.

Para más información del programa, puedes acceder aquí.


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