César Hernández Colón, hermano del exgobernador. (semisquare-x3)
César Hernández Colón, hermano del exgobernador. (Especial para El Nuevo Día / Jorge Ramírez Portela)

Ponce - César Hernández Colón tuvo acceso de primera mano a una faceta poco conocida de la vida de Rafael Hernández Colón: su rol como hijo y hermano.

“Rafael fue el mejor hijo, el mejor hermano que te puedas imaginar. No podía pedir más de una persona que tuvo un gran sentido de la familia”, contó Hernández Colón a El Nuevo Día al asistir al velatorio de su hermano, mayor que él por seis años.

“Siempre se ocupó de su familia. No solo de sus hijos y su esposa, también de sus padres, tíos, abuelos. Siempre tuvo una gran conciencia de familia”, dijo el abogado de profesión y menor de tres hermanos.

“En algún momento fue el más lindo”, dijo en son de broma.

Por su parte, el teniente coronel de la Policía José Rosario Polanco tuvo acceso a Hernández Colón muy temprano en su vida policial y en calidad de chofer, como miembro de la escolta del ejecutivo. Ocupó esa posición entre 1984 y 1992 y recuerda perfectamente un momento de alta tensión casi al finalizar la gobernación del líder popular.

“Había un caballero que iba a las actividades y ese individuo fue a un hotel en Dorado. El compañero Otaño (Víctor Manuel) lo identificó, lo vio y cuando intervenimos con él tenía dos cuchillos. Intentó en un momento dado sacar los cuchillos frente al gobernador”, dijo Rosario Polanco a El Nuevo Día. “Fue un momento bien crítico, tenso”.

Otaño ahora se desempeña como director ejecutivo de la Fundación Rafael Hernández Colón. El detenido fue declarado no procesable.

Rosario Polanco recordó la importancia de la familia para el exmandatario y lo demostraba cada vez que interactuaba con los miembros de la escolta.

“Fue un extraordinario líder, extraordinario ser humano que nos enseñó ser un buen servido púbico. Siempre nos tocó a el tema de la familia. Era el saludo, los buenos días y preguntaba cómo estaba la familia.  Era un hombre muy estructurado, siempre nos enseñó a procurar ser buenos seres humanos”, dijo.

Rosario Polanco ahora dirige el área policiaca de Arecibo.

Ángeles Bonilla nunca pudo conocer en persona a Hernández Colón, pero sentía que lo conocía.

“Defendí sus votos y los de su hijo también”, dijo Bonilla al referirse a la primaria que sostuviera José Alfredo Hernández Mayoral con Aníbal Acevedo Vilá por la candidatura a la comisaría residente en el 2000. Bonilla de desempeñó como funcionaria electoral en Villalba y no pudo contener las lágrimas esta mañana al pasar frente al féretro de Hernández Colón.

“Él no se acordaría de mí, pero yo siempre me acordaré de él”, dijo. “Basta con que haya sido gobernador de Puerto Rico. Un ser humano espectacular. Sabía lo que era el dolor ajeno y el dolor ajeno lo hacía de él. Era un ser humano único y en la política de Puerto Rico no llegará no llegará alguien como él”.

Al velatorio en la Fundación Rafael Hernández Colón se presentaron múltiples figuras de la política como el expresidente del Senado, Antonio Fas Alzamora; el exgobernador Aníbal Acevedo Vilá, el representante Luis Vega Ramos, el analista político y profesor universitario Néstor Duprey, el senador José Nadal Power, el alcalde de Coamo, Juan Carlos García Padilla; la alcaldesa de Ponce, María “Mayita” Meléndez y la comisionada residente Jenniffer González.

“Mi generación tiene una deuda de agradecimiento con él por cómo se comportaba. Podía tener el debate más fogoso, como los tuvo con Carlos Romero Barceló y como dijo Don Carlos, podían separar lo que era la parte de la amistad”, dijo González a la prensa.

Acevedo Vilá recordó cómo Hernández Colón, luego de agotar los argumentos democráticos, constitucionales y legales para cabildear en contra de la aprobación de la Ley Promesa, le dijo a Antonio Weiss, exasesor del secretario del Tesoro Federal, que Puerto Rico sería ingobernable con el propuesto estatuto.

“Y eso es lo que estamos viviendo exactamente. Murió luchando por las causas en que creía”.

En el caso de Fas Alzamora, describió a Hernández Colón como un “hermano mayor”.

“Las primeras medidas que firmó en su segundo cuatrienio en 1985 fueron de mi autoría. Una le concedía autonomía deportiva al Comité Olímpico y la otra le asignaba $1.3 millones al comité y las federaciones deportivas. Fue impactante porque se le daba justicia al deporte de alto rendimiento”.


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