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Durante los primeros días después del huracán, las cremaciones de cadáveres se duplicaron ante los problemas que se experimentaban con el manejo de los cuerpos y las instalaciones fúnebres.  (GFR Media) (horizontal-x3)
Durante los primeros días después del huracán, las cremaciones de cadáveres se duplicaron ante los problemas que se experimentaban con el manejo de los cuerpos y las instalaciones fúnebres. (GFR Media)

El 3 de octubre, día en que el presidente de Estados Unidos Donald Trump pisó suelo en el atribulado Puerto Rico y declaró que los daños causados por el huracán María no eran tan catastróficos como los provocados por el ciclón Katrina, en Luisiana, en la isla fallecieron 121 personas, 40 más que el promedio de decesos diarios del 2016.

Durante esa mañana, la cifra oficial de decesos se mantenía en 16 casos, aunque ya distintos sectores alertaban sobre un aumento en las fatalidades, muchas de ellas provocadas o aceleradas indirectamente por el huracán.

Los datos liberados esta semana por el Registro Demográfico también revelan que, durante los primeros 20 días tras el paso del huracán María por Puerto Rico, murieron 2,320 personas.

Esta cifra representa 700 decesos más que los que, en promedio, se acumulaban en un periodo de 20 días durante el 2016. Ese año, el promedio de fatalidades diarias era de 81.

“Los primeros días fueron fatales. Es una acumulación grande. Entre esos casos, debe haber muchas muertes de personas que dependían de la electricidad para la salud”, opinó la demógrafa Judith Rodríguez.

Los datos del Registro muestran también que los decesos no llegaron a estabilizarse del todo durante los últimos cinco meses del 2017. La frecuencia de las muertes se mantuvo por encima de los niveles reportados en el 2016, según cómputos hechos a partir de los datos demográficos del gobierno.

Los números también revelan, en algunas instancias, la magnitud de algunos problemas que se experimentaron durante la emergencia. Por ejemplo, en 2016, en Puerto Rico se cremaban 25 cadáveres al día. Tras el huracán, esa cifra llegó a alcanzar los 64 casos el 24 de septiembre, cuatro días después del ciclón, y se mantuvieron relativamente altos al menos hasta finales de octubre.

Para esos días, los servicios funerarios estaban limitados ante la destrucción causada por los vientos y las inundaciones del fenómeno atmosférico y por la ausencia de los servicios de electricidad y agua potable en muchas zonas de la isla.

Hasta ahora, el gobierno mantiene la cifra de fatalidades asociadas al huracán María en 64 casos. No obstante, las autoridades esperan por la conclusión de un estudio liderado por la Universidad George Washington para tener un panorama más claro de los niveles de mortandad provocados por el ciclón. Los datos del Registro Demográfico muestran que, entre el huracán y el final del 2017, se reportaron 1,397 muertes más que las que se registraron en el mismo periodo durante el 2016. Un estudio de la Universidad de Harvard, por su parte, destaca que los decesos asociados al ciclón pudieron estar entre 793 y 8,498. El punto medio entre ambas cifras es 4,645 casos.

La experiencia médica

El doctor Víctor Ramos, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos, coincidió en que las muertes asociadas al huracán María deben ser mucho mayor que el número oficial de 64. Sin embargo, advirtió que la cifra real tardará años en conocerse.

Por su participación en misiones de ayuda durante los meses después del huracán María, el galeno reconoció haber identificado a personas desesperadas por falta de medicamentos.

“Rescatamos gente, pero en algunos casos llegamos tarde (para ayudarlos)”, contó.

“Además de personas con problemas de acceso a medicamentos, también vimos gente que no había recibido sus quimioterapias, personas que tenían problemas (con el almacenamiento) de insulina, pacientes de diálisis que, por problemas de suministros (suficientes) de luz y agua, no se estaban dando sus tratamientos completos”, sostuvo Ramos.

Agregó que todas estas dificultades se observaron con mayor frecuencia en personas del centro de la isla, además del suroeste y sureste del país, incluyendo las islas municipios de Vieques y Culebra.

El doctor Carlos Mellado, quien también participó con grupos de misioneros por la isla, coincidió en que muchas personas carecieron de sus medicamentos y no pudieron acudir a farmacias a solicitarlos.

“Gestionamos como unas 8,000 recetas”, dijo el exprocurador del Paciente quien canalizaba los pedidos a través de las farmacias alrededor de la isla. La meta, afirmó, era que el medicamento estuviera en un plazo de 48 horas en manos de los pacientes.

El médico advirtió que en los municipios de Orocovis, Canóvanas, Aibonito, Morovis y Mayagüez notaron una gran cantidad de pacientes encamados y con dificultades de acceso a tratamientos y suplidos, como suministros de oxígeno.

“En un centro (que visitaron) había más de 12 encamados sin oxígeno. También identificamos (en las misiones) 42 pacientes de diálisis sin el servicio… Tiene que haber ocurrido muertes (relacionadas)”, puntualizó.

Aunque el galeno dijo dudar sobre si la cantidad de muertes vinculadas al huracán María fue tan alta como se ha estimado en varias instancias, reconoció que los más afectados fueron los enfermos de condiciones crónicas, como los males pulmonares obstructivos y diabetes, entre otras condiciones.

“Recuerdo que en un barrio que visitamos había un paciente con alimentación parenteral (método de alimentación que rodea el tracto gastrointestinal y se suministra a través de una vena) y, como no había luz, tuvimos que enseñarles (a sus familiares) como hacerlo manual”, dijo.

Planificación sin datos

José González Ortiz, abogado del capítulo local de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), señaló que es prácticamente imposible delinear políticas preventivas, que minimicen las muertes durante desastres naturales, sin datos certeros que muestren las vulnerabilidades del país.

“No se pueden establecer políticas públicas relacionadas almanejo de desastres sin una estrategia seria de recopilación de información transparente”, indicó.

González Ortiz coincidió en que era de esperarse que el número de muertes vinculadas al huracán María fuera mucho mayor del dado a conocer por el gobierno.

“No me extraña nada, primero por lo fuerte del evento atmosférico y porque la respuesta del gobierno, en medio de una crisis económica y política, fue desastrosa. Eso tuvo mucho que ver en el nivel de muertes de los puertorriqueños (tras el ciclón)”, sostuvo el abogado al criticar la falta de transparencia con que se ha tratado el asunto.

Los datos demográficos fueron liberados por el Registro Demográfico luego que el Tribunal de Primera Instancia de San Juan ordenara la divulgación de la información, resolviendo así demandas presentadas por la cadena CNN y el Centro de Periodismo Investigativo.


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