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Previo a su desempeño en la banca local, Ignacio Álvarez logró triunfar en la práctica privada como abogado. (Gerald López Cepero)

Para algunos alcanzar el éxito ha supuesto dejar lo personal, el amor y la familia en un segundo plano. Para otros, ha sido el amor la ruta que ha marcado el paso para alcanzar la cima.

En ese segundo grupo podría ubicarse la vida de Ignacio Álvarez, principal oficial ejecutivo de Popular Inc. y quien este año, marca dos años al frente de la principal institución bancaria de Puerto Rico.

De entrada, quien no le conoce y salvo por tener un nombre hispano, le pensará -por su físico y acento- como un inglés nacido en la abundancia. La plática con Álvarez, en cambio, lleva a otros caminos.

Álvarez nació en Cuba, el menor de cuatro hermanos. Tenía tres años, cuando la vida le convirtió en inmigrante.

“Era una época complicada. Mis papás se mudaron a un lugar bien rural en la Florida que se llamaba Belle Glade, que era el comienzo de un centro azucarero. Mi papá trabajó en la industria azucarera”, relató Álvarez al revelar que su padre negociaba los contratos con los sindicatos de trabajadores.

“Nunca fui a Kínder o al preescolar. Fui directamente a primer grado y estudié los primeros seis años en escuela pública”, prosiguió el abogado al agregar que su progenitora fue maestra.

Al concluir la secundaria, que cursó en una escuela privada, Álvarez, a quien los más cercanos le llaman “Nacho”, se fue a la capital federal para proseguir estudios subgraduados en la Universidad de Georgetown. Estudió economía internacional. Su sueño era ser profesor y obtener un doctorado en historia latinoamericana. Pero en aquellos días en el afamado campus de Georgetown, una mujer le cambió la vida: Brunilda Santos.

“Ella era de Puerto Rico, nos enamoramos y los dos decidimos estudiar Leyes”, relató Álvarez. La la fuerza del corazón fue tal que Álvarez dejó a un lado, la aspiración a una vida en la academia para optar por una profesión “más práctica” que le permitiera comenzar una familia.

Álvarez cursó estudios en Harvard y Santos hizo lo propio en Boston College. Se casaron al completar ambos el primer año de Derecho, obtuvieron sus respectivos diplomas e iniciaron sus carreras en la ciudad de Miami en la Florida.

Para mediados de la década de 1980, según Álvarez, llegó el momento de los hijos y fue entonces cuando su esposa le expresó que quería que sus hijos nacieran en Puerto Rico. En marzo de 1986, un año después de mudarse a la Isla del Encanto nació su primogénita, María Cristina, y posteriormente, otros tres retoños: Teruca, Ignacio y Pedro.

La época de “los rebeldes”

En Puerto Rico, Álvarez comenzó a cosechar laureles en el bufete McConnell Valdés, mientras Santos se integró al entonces prestigioso Banco de Ponce. Cuando el banco ponceño sefusionó con Banco Popular, Santos se hizo de un sitio en la cúpula ejecutiva de la nueva entidad hasta convertirse en la asesora legal general. Mientras, Álvarez y un grupo de colegas, a quienes describe como amigos, dejaron McConnell para crear Pietrantoni, Méndez & Álvarez (MPA).

“Yo soy el Álvarez de ese bufete. Fuimos de los rebeldes”, relató con algo de jocosidad.

“Fue uno de los momentos más satisfactorios de mi vida porque fue crear algo de la nada. Hoy es un súper bufete, pero empezamos seis gatos”, dijo Álvarez al relatar que la aventura empresarial comenzó cuando cada uno de “los rebeldes”, compró un escritorio usado para formar la nueva oficina.

En el 2010, un año que quedará en la historia económica de la isla por el colapso simultáneo de Westernbank, R-G Premier Bank y Eurobank, Santos perdió su batalla contra el cáncer y tocó a Álvarez convertirse en padre y madre.

“Yo sé lo que pasa un empleado cuando uno de los nenes se enferma. Sé, porque lo viví, lo que significa cuando el empleado te dice que tiene que ir a la escuela, supe lo que es estar en una reunión pensando que tienes que salir a tal hora a recoger los nenes para llevarlos a la práctica o porque hay una reunión a las cinco de la tarde en el colegio”, dijo Álvarez al reconocer que la partida de su esposa le llevó a ese mundo dual, donde no hay espacio para errar en el trabajo y el hogar y la familia.

Álvarez relata que estar a cargo de cuatro hijos entre la adultez y la adolescencia fue posible por el apoyo que recibió de sus amigos y la flexibilidad que tuvo en la oficina. Esa combinación, aseguró, hizo posible enfrentar situaciones que nunca imaginó como aquellas donde se consuela a los hijos cuando los amores de la juventud llegan a su fin.

El salto al Popular

Según Álvarez, si complicada y difícil fue esa etapa de la vida en el plano personal, también lo fue aceptar la exhortación que le hizo Richard L. Carrión, entonces principal oficial ejecutivo de Popular. Carrión le pidió a Álvarez que se desempeñara en el cargo que antes ocupó su “Bruni”.

“En cierto sentido, fue lo mejor que me pudo pasar”, dijo Álvarez al indicar que ser único padre, le ofreció una perspectiva distinta de la vida que ha aplicado en el mundo laboral.

Álvarez confiesa que a menudo, cuando surgía alguna situación en el día a día del banco, pensaba en cómo lo habría resuelto su esposa. Ello, junto a los años de experiencia concretando multiplicidad de transacciones en MPA y la pericia ganada trabajando con las leyes financieras estatales y federales hicieron que poco a poco, el abogado se convirtiera en banquero.

Cuatro años más tarde, Álvarez fue designado principal oficial de Operaciones del conglomerado y desde hace dos, ejerce como principal oficial ejecutivo (CEO) de la institución que cerró el 2018 con $487.3 millones en ingresos netos.

Un grupo excepcional

Para Álvarez, existen dos formas de ver la figura de un CEO. Una es la de un líder que, como el inmortal baloncelista Michael Jordan, hace el equipo y la otra, es la del “coach”, cuya fortaleza se centra en reclutar los mejores talentos para llevar a cabo la estrategia trazada. Sin ambajes, Álvarez se ubica a sí mismo en el rol de dirigente de un equipo que describe como “excepcional”.

El calibre de ese equipo, según Álvarez, se evidenció a cabalidad luego del paso del huracán María cuando la institución, al igual que tantas, hizo malabares para restaurar sus operaciones.

“Al día siguiente del huracán estaba aquí trabajando”, recordó Álvarez, quien apenas llevaba unos tres meses en la jefatura de Popular cuando el huracán María devastó a Puerto Rico.

“Creo que las estrategias tienen que mirarse todo el tiempo. Parte de lo que queremos hacer ahora es fortalecer nuestro enfoque en el cliente. Nos hemos propuesto la meta de que nuestros clientes estén con nosotros no porque tengamos más capital, lo que es cierto, sino porque damos el mejor servicio”, dijo Álvarez.

Para ello, según el banquero, Popular decidió entablar una alianza con Disney Institute a fin de robustecer la relación con sus clientes. En paralelo, la institución explora nuevas posibilidades para aumentar el volumen de transacciones digitales y hace movidas para ser partícipe de las posibilidades que provee el nicho “Fintech”. Ello, en especial, ahora que el mercado local no ofrece grandes oportunidades para nuevas adquisiciones, según indicó.

En el 2015, el banquero integró el equipo de ejecutivos que hizo posible la compra de parte de los activos del fallido Doral Bank y en 2018, Álvarez consumó la compra del principal jugador de financiamiento de autos en la isla: Reliable Financial.

De acuerdo con Álvarez, más allá de los cambios en los tipos de interés o la gerencia de riesgos a la hora de otorgar crédito, la verdadera prueba y oportunidad que experimentarán instituciones bancarias como el Popular en el futuro cercano se encuentra en como proveer servicios a un consumidor cambiante y la llegada de nuevos canales de financiación.

Según Álvarez, el potencial de las nuevas soluciones de financiación apunta a una era de alianzas o sociedades y ahí, Popular ya incursionó. El año pasado, la filial Eloan -la firma pionera de préstamos en línea que Popular adquirió en medio de la crisis financiera- y Powered by Avant. Avant ofrece una plataforma tecnológica que permite tramitar un préstamo desde un teléfono inteligente o un ordenador, recibir una respuesta inmediata y si es afirmativa, procesar el desembolso del préstamo al día siguiente por medio de un depósito en la cuenta bancaria del cliente. Hasta el año pasado, la solución adaptable de Avant había procesado unos $5,000 millones en préstamos para diversas instituciones en Estados Unidos.

Popular y Puerto Rico

En el macro, el líder de Popular comparte las preocupaciones de tantos otros empresarios y ciudadanos de a pie.

A Álvarez le inquieta la percepción que tiene Estados Unidos sobre Puerto Rico como uno de los lugares de mayor riesgo y que ha resultado en que los reguladores federales exijan niveles de capital más altos a los bancos que operan en la isla que a dichas instituciones a nivel continental. También inquieta el poco sentido de cooperación entre el gobierno y la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) para acabar de solucionar los retos fiscales e incluso, la desilusión de una reforma contributiva que en nada atenuó el hecho de que Puerto Rico tiene un sistema impositivo, cuyas tasas contributivas figuran entre las más altas del mundo.

“No creo que tengamos que preocuparnos de la economía en el 2019 y 2020. Hay que preocuparnos con lo que pasará después”, dijo Álvarez al indicar que urge adelantar la reestructuración de la deuda. “Hay que eliminar esa nube negra que ha estado encima de nosotros”.

En el lado más favorable, Álvarez cree que Puerto Rico ha avanzado si se considera que el gobierno se ha achicado por los pasados 10 años. Pero de inmediato alerta, que ese proceso debe resultar en un gobierno que ofrezca mejores servicios de educación, salud y seguridad a la población, una tarea en la que queda mucho por hacer.

De igual forma, Álvarez dice sin aspavientos que Puerto Rico debería tomar acciones concretas para aumentar escalonadamente el salario de los trabajadores, ello como un mecanismo para reducir la pobreza y la desigualdad.

Cuando Popular, los afanes de una economía en aprietos o la familia no le ocupan, Álvarez retoma sus fuerzas con la lectura de algún libro de historia o alguna biografía como la de Ulises Grant, o compartiendo con los amigos que ha mantenido por décadas y que no están relacionados con el banco.

Según Álvarez, quien se considera un optimista, hay momentos en que el ser humano no puede tomarse muy en serio, pero siempre, hay que mantener los pies en la tierra.

“Hay que llevar la vida escuchando a los demás porque las cosas del poder te pueden afectar. Siempre he querido que me vean como uno más del equipo. Soy un hombre de familia y sigo siendo el mismo Nacho de siempre”, aseguró.


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