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En la imagen, documento de certificado de nacimiento. (GFR Media)

La expectativa del Registro Demográfico es que 2019 termine con alrededor de 20,700 nacimientos, la cifra más baja en los registros oficiales de esta dependencia, en sus más de 80 años de existencia.

En contraste, las proyecciones anticipan 28,800 decesos durante ese mismo período, marcando así la tendencia de los últimos años en los que se han registrado más muertes que alumbramientos. Esto implica que, aun cuando no migre una sola persona fuera del país, Puerto Rico perdería población de manera natural porque las muertes son más comunes que los nacimientos. Y esa pérdida natural cada vez se intensifica más.

Las proyecciones a mediano y largo plazo no arrojan mayores esperanzas. El Censo, a través de su programa International Data Base, estima que, para 2050, en Puerto Rico se registrarán alrededor de 16,000 nacimientos, cifra que representaría poco menos de la mitad de los que se estima que morirán ese año. El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Organización de Naciones Unidas, por su parte, anticipa que los nacimientos en Puerto Rico para ese año rondarán los 14,200.

Estos pronósticos no toman en consideración factores políticos, sociales, económicos o naturales que podrían incidir en la decisión de las parejas de reproducirse.

De ordinario, en la medida en que mejora la educación en una jurisdicción, la natalidad se reduce, en parte, debido a que las personas aprenden a controlar mejor su reproducción y utilizan con mayor efectividad métodos anticonceptivos, explicó la demógrafa Judith Rodríguez.

En Puerto Rico, el punto pico de los nacimientos se registró entre 1945 y 1965 con los llamados “baby boomers”. Desde el fin de esa era, los nacimientos en Puerto Rico han ido reduciéndose paulatinamente. El problema es que, en la medida que la depresión económica se prolonga, merman los nacimientos.

Por ejemplo, entre 1950 y 2000, los alumbramientos se redujeron a razón de 543 anuales. Esta misma medición entre 2006 -año en que inició la prolongada recesión boricua- y 2019 muestra una contracción de 2,395 nacimientos anuales.

Todo desemboca en una espiral de deterioro económico y poblacional. La depresión económica fomenta la disminución en la natalidad y esa merma, a su vez, deteriora aún más la economía.

“El problema fue la desindustrialización del país. Este decrecimiento poblacional lo que hace es añadir sal a esa herida inicial”, expresó el economista y director del Centro de Información Censal de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, José Caraballo Cueto.

El economista indicó que la población es tan importante para la economía que, si Puerto Rico pierde 1% de los habitantes, en teoría, el Producto Nacional Bruto se reduce en similar proporción. Desde 2010, la isla pierde población a razón de 1.8% anual.

“El decrecimiento poblacional es un efecto exacerbante de la caída económica”, dijo Caraballo Cueto.

“Este cuadro va a seguir así. Creo que no se ha hecho ningún esfuerzo para cambiar esto. Es bien difícil porque la variable económica es fuerte y sigue ahí. Si la situación económica sigue así, esto no va a cambiar”, dijo, por su parte, la exdirectora del Registro Demográfico Nancy Vega.

En teoría, si en una jurisdicción hay un promedio de 2.1 hijos por cada mujer, una generación reemplazaría a la otra y no habría cambios poblacionales mayores. En Puerto Rico, esta tasa de fecundidad estaba en 1.1 para 2018, estimó, por su parte, la demógrafa Rodríguez.

“Ahora mismo nosotros estamos entre los menos que se reproducen a nivel mundial”, dijo.

La demógrafa recordó que al menos otros dos factores han incidido en los nacimientos. Por ejemplo, la epidemia de zika, en 2016, generó políticas públicas previniendo los contagios, que incluían la vía sexual, y provocó que muchas personas evitaran procrearse debido a los potenciales efectos que esta enfermedad podía tener en los fetos de madres contagiadas.

Del mismo modo, el paso del huracán María por Puerto Rico, en 2017, provocó inestabilidades sociales y deterioros económicos que pudieron reducir aún más la natalidad en la isla. A esto se le suma el efecto que la emigración tiene sobre los nacimientos al marcharse del país una buena porción de las mujeres en edad reproductiva. De hecho, según el más reciente Perfil del Migrante, el 60% de los que se marcharon de Puerto Rico tenía entre 10 y 44 años.

En Estados Unidos, donde viven más de cinco millones de puertorriqueños, las madres boricuas tuvieron alrededor de 77,938 hijos en 2018, según estimados del Censo.

“Puerto Rico tiene que definir claramente una política que mitigue los factores que llevan a que la gente evite tener hijos”, dijo Rodríguez.

Esto implica, por ejemplo, mejorar la educación pública para que los padres no tengan que invertir en educación privada, fortalecer las licencias por maternidad y paternidad, aliviar la carga contributiva de los progenitores, fomentar los servicios de cuidado extendido y reducir los costos de los servicios de salud, entre otras posibles iniciativas.

“Es cambiar esos factores que conducen a que la gente no tenga hijos. Y tenemos que tener en mente que cada vez habrá menos gente en edad reproductiva. Y no es solo eso, es que la economía afectala decisión de la gente, que las personas están usando métodos anticonceptivos más eficientes y hay una tendencia clara de retrasar el periodo del embarazo. Hay que definir qué queremos facilitar y qué problemas vamos a abordar para impulsar las soluciones”, agregó Rodríguez.

“Eso tiene que hacerse con políticas económicas específicas y con medidas de apoyo familiar. Esto tiene que hacerse de manera integrada, cosa que no pasa mucho en este país. Más ayuda en crianza, no discriminar en el trabajo, mejorar el servicio en las escuelas. Son muchos los factores que pueden mejorar”, dijo, por su parte, Vega.

Desde 2010, el gobierno mantiene un comité sobre el “reto demográfico” que se supone que analice y recomiende iniciativas para revertir la pérdida de habitantes. En agosto de este año, el grupo sometió un informe que, además de adentrarse en temas que bordean el asunto del status político, como si la gente migra a EE.UU. o simplemente se muda, dedica sobre un centenar de páginas para destacar lo que, a juicio del comité, son las iniciativas o logros del gobierno revirtiendo la pérdida poblacional, a pesar que este problema está lejos de resolverse.

“Todo esto viene advirtiéndose desde hace mucho tiempo. Esto iba a explotar. Uno no lo ve en el momento, pero el cambio se ve claro a largo plazo. Ahora lo que yo me pregunto es que si cada vez va a haber menos gente joven en Puerto Rico, ¿quién va a terminar pagando la deuda del gobierno?”, dijo Rodríguez, al recordar que una buena parte de las renegociaciones de los créditos puertorriqueños implican repagos por períodos de 30 años. El Censo estima que, para 2050, en Puerto Rico vivan 2.1 millones de personas.


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