El sismo derrumbó la iglesia Inmaculada Concepción en Guayanilla. (GFR Media)

Tras el sismo de magnitud 6.4 reportado durante la madrugada del 7 de enero, se han registrado al menos trece réplicas hasta inicios de la tarde, confirmó la Red Sísmica de Puerto Rico, al tiempo que advirtió que los movimientos podrían continuar.

“Es un proceso bastante exhaustivo, a medida que van ocurriendo (los eventos sísmicos) hay que localizarlos”, sostuvo Alberto López, catedrático del Departamento de Geología del Recinto e Mayagüez de la Universidad de PuertoRico e investigador de la Red Sísmica.

López aclaró que el terremoto inicial reportado a las 4:24 de la madrugada no representa una réplica de los eventos sísmicos registrados ayer en la zona sur de la isla, sino que es un evento aparte, aunque es parte de una misma serie de secuencias registradas desde el 28 de diciembre.

“Es en otro sitio de lo que se había observado, hay que tener en cuenta que la corteza por donde pasan estas fallas no es solamente una línea”, explicó el geólogo, quien comparó lo que se está observando en las fallas en el sur a lo que ocurre cuando se agrieta un pedazo de cemento.

“Este evento puede ser una transferencia de fuerza o una misma falla que tenga diferentes vertientes”, explicó. “En realidad es el evento más grande en la secuencia”.

Una de las réplicas reportada al norte de Maricao de magnitud 3.5 pudiera explicarse como una transferencia de energía, a partir del evento reportado en la madrugada, cuyo epicentro fue al sur de Guayanilla.

“Hay ciertas fallas que también están a punto de colapsar y cuando está esa transferencia de energía, entonces ocurre (el movimiento)”, indicó el geólogo. El resto de las réplicas que se han reportado fluctúan entre 2.9 y 5.6 en magnitud.

Sobre lo que pudiera ocurrir a partir del evento de la madrugada y sus réplicas, López sostuvo que hay dos posibles vertientes, “una viene siendo que no ocurra ningún evento más y la otra viene siendo que ocurra otro evento más fuerte; puede seguir moviéndose como también podemos observar que ese ciclo ha finalizado”.

El geólogo explicó que existen tres periodos que definen los eventos sísmicos. El primero es el intersísmico, que depende de la velocidad del movimiento tectónico y que pudiera transcurrir entre decenas de años, a cientos de miles de años.

El segundo proceso es el cosísmico, que ocurre junto en el momento en el que se registra el terremoto. “Es el punto donde se libera la energía”, manifestó. El tercer periodoes el post sísmico, que es el movimiento justo después del terremoto. “El post sísmico puede durar entre semanas a años”, manifestó el experto.

“Una vez culmina (el periodo post sísmico), se pudiera decir que la fricción en la falla vuelve a incrementarse y la acumulación de energía de se vuelve a acumular”, indicó López sobre el ciclo por el cual atraviesan las fallas tectónicas.

En el caso de la placa del Caribe, el movimiento es de dos centímetros por año con respecto a la de Norteamérica.

“En la trinchera de Puerto Rico es donde se supone que se está acumulando la mayoría de ese desplazamiento. Cuando llegamos a la falla al sur, ese desplazamiento es mucho menor de dos centímetros por año”, indicó López, añadiendo que el movimiento registrado desde 28 de diciembre sugiere que las fallas deben haber acumulado energía durante una gran cantidad de tiempo.

“La roca se puede comportar como si fuera un material elástico. Cuando llega el momento en que el esfuerzo sobrepasa esa fricción, entonces se libera la energía en la falla”, planteó López.

Ante la posibilidad de eventos posteriores, el geólogo exhortó mantener la calma y estar preparados con una mochila de seguridad, identificar un plan para protegerse en medio de un evento sísmico e inspeccionar la residencia para determinar cuán resistente es la estructura ante un terremoto.

Lo más importante es mantener la calma porque esto viene para largo, esa energía probablemente esté ahí acumulada y la única manera que podemos estar tranquilos, es estar preparados”, puntualizó.


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