El riesgo de cáncer de tiroides aumenta a partir de los 25 años, llega a un pico a los 40 y se estabiliza hasta los 70 años. (GFR Media) (horizontal-x3)
El riesgo de cáncer de tiroides aumenta a partir de los 25 años, llega a un pico a los 40 y se estabiliza hasta los 70 años. (GFR Media)

El cáncer de tiroides ha aumentado significativamente en las pasadas décadas a nivel mundial, y en Puerto Rico la incidencia es mucho más alta que en Estados Unidos y otros países.

La tiroides es una glándula que está en el cuello y que produce hormonas que controlan el ritmo de actividades del cuerpo, como la velocidad para quemar calorías y cuán rápido late el corazón.

“Estamos haciendo un estudio comparando a Puerto Rico con la población de Estados Unidos y a nivel mundial, y Puerto Rico tiene la tercera tasa de incidencia de casos nuevos a nivel mundial. Solo Corea y una isla pequeña llamada Nueva Caledonia tienen más casos. Cuando vemos a las Américas, Puerto Rico tiene la incidencia más alta en todo el Hemisferio Occidental”, reveló Guillermo Tortolero, director de la División de Control de Cáncer y Ciencias Poblacionales del Centro Comprensivo de Cáncer y director del Registro Central de Cáncer de Puerto Rico.

El doctor indicó que el cáncer de tiroides más frecuente es el llamado papilar, que tiene un riesgo de muerte bajo.

Tortolero citó estadísticas que demuestran que entre 2011 y 2015 la incidencia de cáncer de tiroides en la mujer boricua fue de 40 por cada 100,000 personas, mientras que en el hombre fue de 9.8 por cada 100,000, lo cual demuestra una enorme diferencia por sexo.

Igualmente, la mujer de Puerto Rico tiene un incidencia dos veces más alta que la de Estados Unidos, que es de 29.4 por 100,000 personas, y 2.25 veces más que las latinas que viven en ese país. Los hombres en Puerto Rico también tiene una incidencia más alta que Estados Unidos, que muestran un incidencia de 6.2 casos por 100,000 personas, aunque la diferencia es menor en relación con las mujeres.

Respecto a la edad en que frecuentemente se desarrolla el cáncer de tiroides, Torteloro señaló que, contrario a otros tipos de cáncer, el riesgo no necesariamente aumenta con la edad.

El riesgo de cáncer de tiroides “aumenta a partir de los 25 años, llega a un pico a los 40 y se estabiliza hasta los 70 años. Luego, comienza a bajar. La mortalidad aumenta con la edad, eso sí”, afirmó el estudioso. La mortalidad “a los 20 años o menos es 3 por 100,000, pero a la edad de 70 años es de 75 por 100,000”, añadió.

En general, explicó, el riesgo de morir de cáncer de tiroides es .9%. “Lo que significa es que la sobrevida de un diagnosticado es casi como la de una persona que no tiene ese diagnóstico”, dijo.

Causas

Entre los factores de riesgo para desarrollar cáncer de tiroides, estudios han identificado exposición a radiación cuando se hacen radiografías, factores nutricionales, obesidad, resistencia a la insulina, falta de actividad física y factores reproductivos y de menstruación.

Mientras, expertos señalan que el gran aumento de casos identificados se debe al acceso que ahora tienen pacientes y médicos a más y mejores herramientas de diagnóstico, lo que implica que quizás antes había más casos de los que se reportaban. Pero también, muchos médicos identifican como cáncer y tratan lesiones que simplemente hay que mantener en observación, destacó Tortolero, para luego enfatizar que la probabilidad de muerte es baja.

“Hay muchas condiciones que se han explorado vinculadas a los riesgos, pero no explican el aumento ni cómo el alza en tiroides puede haber pasado tan rápidamente. El acceso se explica con la introducción de una nueva tecnología, como es el sonograma y el CT. Sin embargo, la mortalidad se queda igualita”, indicó Tortolero.

Para ilustrar el dilema, el científico apuntó a Corea, que tiene la incidencia más alta a nivel mundial. “En Corea, el 70% de los casos o más que se identifican puede ser por sobrediagnóstico, porque tienen un programa de cernimiento de cáncer de tiroides”, sostuvo.

“Estamos trabajando en cómo podemos modificar esto del tratamiento e, incluso, estamos explorando el uso de la palabra cáncer con lesiones que están en la línea gris o son de baja agresividad. Y tratar que el médico entienda qué pacientes son los que necesitan seguimiento y cuáles necesitan tratamiento más agresivo”, reveló Tortolero, para luego indicar que el tratamiento tradicional incluye cirugía, suplemento de calcio y quimioterapia. “No es fácil lo que estamos tratando de hacer, pero debemos hacer las cosas basados en evidencia”, agregó.

El cirujano Enrique Vázquez Quintana, especializado en tiroides, reconoció que “este tipo de tumor está aumentando por factores desconocidos, pero lo otro es que es ficticio porque ahora para el diagnóstico de estos tumores se está haciendo sonograma y CT y MRI, y ahora cualquier persona que tenga unos síntomas se le hace un sonograma y se le hace una biopsia por aguja fina y se están encontrando muchos pacientes con cáncer de tiroides en etapa bien temprana. Los radiólogos pueden decir si es benigno o maligno, si tiene microcalcificaciones, si es más alto que ancho. Si es menos de 1 cm y no tiene nada de eso, se deja en observación y a los seis meses se le hace en un sonograma o en un año. Si es papiliar y no pasa nada en ese tiempo, se espera”.

El tratamiento por elección de un cáncer es removerle toda la tiroides, pero eso lleva consecuencias: calcio bajo, que se dañe el nervio que va a las cuerdas vocales y que termine con traqueotomía o algo así. Se está tratando de ser más conservador y sacarle menos tiroides para evitar esas complicaciones, porque si el cirujano no es experto en tiroides, puede haber complicaciones”, dijo Vázquez Quintana.


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