La escuela de tres niveles -con una matrícula de 434 estudiantes- quedó completamente destruida a causa del terremoto registrado la madrugada del 7 de enero de 2020. (Ramón Tonito Zayas)

Guánica.- Por los pasados cinco años, Aurea Santiago ha estado a cargo del comedor de la escuela intermedia Agripina Seda, en Guánica, uno de los 11 planteles que, según un cotejo preliminar del Departamento de Educación, resultó con daños severos tras los múltiples sismos registrados en la región sur del país.

“Jamás, pensé que iba a pasar esto. Una tristeza para Guánica. Esta escuela era una reliquia. Aquí, se quedan los recuerdos de uno y los de los estudiantes, la facultad sobre todo”, contó la mujer sin poder contener la emoción mientras miraba atónita la arruinada estructura.

“Esto lo vi yo construir. Mi papá trabajó aquí y todo”, agregó Santiago, residente en la barriada Esperanza, unas de las comunidades más perjudicadas por la constante actividad sísmica de los pasados días.

La escuela de tres niveles -con una matrícula de 434 estudiantes- quedó completamente destruida a causa del terremoto registrado la madrugada de hoy. La mayoría de los edificios del plantel colapsaron y los que quedaron en pie parecían haberse jamaqueado de un lado a otro.

Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, en inglés), el terremoto registrado a las 4:24 a.m. de hoy tuvo una magnitud de 6.4.

Reynaldo Cancel Santos, quien labora como conserje del plantel hace 16 años, también observaba la estructura. “No es fácil todo lo que he pasado. Qué me voy a hacer ahora”, dijo Cancel Santos.

En Guánica, también sufrió daños la escuela José Rodríguez Soto, informó César González, comisionado de Seguridad y Manejo de Emergencias de Educación. “Hasta este momento, tenemos 11 escuelas, de 73 que se han inspeccionado, y que han sufrido daños”, señaló el funcionario, quien más tarde se trasladó a Guayanilla.

Reconoció que hay preocupación sobre cuántas de las 856 escuelas del sistema público están en condiciones para resistir un evento de magnitud mayor. Por ello, dijo, el secretario de Educación, Eligio Hernández Pérez, ha instruido al personal de la Oficina para el Mejoramiento de las Escuelas Públicas y la Autoridad de Edificios Públicos para que inspeccione cada uno de los plantes en uso antes que reinicien las clases el lunes.

González no descartó que el número de planteles con daños aumente una vez se inspeccionen todas las escuelas. “No todas tienen daños severos. Tenemos unas escuelas que los daños son menores. No obstante, la instrucción del secretario es inspeccionar todas las escuelas antes de recibir a los maestros y estudiantes”, detalló.

Aunque el inicio de clases está pautado para el lunes, 13 de enero, no se descarta una nueva posposición tras el reporte de nuevos sismos.

“Nuestra preocupación es que no estemos preparados. Por eso, es importante establecer que los planes de emergencia escolares fueron revisados y que los directores y maestros estén al tanto de cómo reaccionar ante un evento como este. Debemos prepararnos para reaccionar de manera afirmativa, no importa sea una escuela construida hace 100 años o hace 10 años”, sostuvo González.

En cuanto a dónde serán ubicados los estudiantes de la escuela Agripina Seda, la directora de la región educativa de Ponce, la doctora Iris Vanessa Berríos, indicó que aún no han decidido cómo procederán.

“Primero, queremos tener la certificación de que es un lugar seguro antes de tomar una determinación”, subrayó Berríos.

A pocos pasos de la escuela, en la calle 25 de julio, un grupo de ciudadanos ayudaba a remover artículos de la ferretería Elimermar, cuya estructura sufrió daños severos en la parte frontal, así como en el techo. Bajo un candente sol, vecinos del área formaron una cadena humana para sacar la mercancía y ubicarla en un edificio aledaño.

“Aquí, todos somos familia. Aunque se abra la tierra, de aquí yo no me voy. Es cuestión de mantener la calma y hacer lo que hay que hacer”, señaló David Carrillo, residente en la zona.

“Ese es el pan ella por los últimos 30 años, y ella quiere salvar lo poquito que queda allí y porque, hasta el día de ayer, esta ferretería estuvo en funcionamiento y esto es una ferretería donde aquí tú llegas con dinero o sin dinero”, señaló Carrillo, en referencia a la dueña de la ferretería, Elizabeth Mercado Martínez.

Desde una escalera de una residencia aledaña, Mercado Martínez observaba con evidente tristeza el panorama. “Es un dolor bien fuerte, un trago amargo”, dijo, mientras bajaban lágrimas por sus mejillas.

“No sabría explicarte (cómo me siento). Lo estoy botando ahora (el golpe)”, señaló Mercado Martínez, quien operaba el negocio desde 1980. Contó que se enteró de lo ocurrido en el negocio a través de la red social Facebook.

El alcalde de Guánica, Santos Seda, indicó que, al momento, tienen 240 refugiados en el coliseo de Guánica, aunque no descartó abrir un nuevo albergue. La mayoría de las personas han buscado resguardo por miedo y no porque hayan perdido su propiedad.

“Cerramos los ojos en la noche para dormir y tenemos miedo a dormirnos, que el techo nos vaya a caer encima. Tenemos temor a que nuestra propiedad vaya a colapsar…es una situación desesperante”, expresó el ejecutivo municipal.

“Este sismo de 6.8 nos ha arrancado el alma, aparte de arrancarestructuras”, explicó Seda, al agregar que 50 residencias colapsaron y sobre 100 están en riesgo.

El alcalde de Guánica sostuvo que su mayor preocupación es la salud emocional de los residentes. “La salud emocional nos incapacita por ocasiones”, enfatizó.


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