(Vanessa Serra Díaz)

El centro histórico de Ponce está prácticamente clausurado. El público ha sido alejado de los antiguos y emblemáticos edificios que antes provocaban un desfile de personas frente a ellos y que muchas veces se detenían a contemplarlos embelesados.

Hoy, cintas amarillas acordonadas en varias calles del centro de la ciudad impiden esa contemplación ante la fragilidad de las históricas edificaciones y el atentado a la seguridad que representan.

El sismo, de 5.9, ocurrido esta mañana, por ejemplo, desprendió una parte del alero del techo del edificio Moscoso Hermano & Co, sede de la oficina de finanzas del gobierno municipal. También desprendió parte de la cúpula de la catedral de Ponce y afectó severamente la Casa Vives.

“La cúpula de la Catedral está a punto de caerse. Son edificios históricos (los afectados)”, dijo la alcaldesa de Ponce, María “Mayita” Meléndez. “En la oficina de finanzas no se puede entrar. Entré con dos rescatistas, sacamos nuestro equipo y montamos la oficina en otra área”, agregó.

Meléndez explicó que el cierre de varias calles del centro urbano se debe a la cantidad de residencias antiguas y “hermosas pero que se afectaron sus estructuras”.

“Se afectaron con el (temblor) de hoy porque fue fuerte”, agregó.

Tan fuerte fue ese temblor que mientras hacía vigilancia frente a la catedral ponceña, el policía municipal, José Vázquez, vio correr y gritar de pánico a los comensales que el restaurante de comida rápida Burger King tenía a esa hora de la mañana. El mismo agente del orden se estremeció por la fuerte sacudida, aunque algo anticipaba minutos antes del temblor.

“Como 30 segundos antes de ocurrir el movimiento, había un sin número de palomas, pero bastante amplio, y se desaparecieron, se fueron. Me estuvo raro porque ellas siempre están en el área y a los segundos ocurrió el movimiento. Hay empezaron a caer las estructuras y la gente a salir corriendo y gritando”, comentó el policía.

Una experiencia similar tuvo el agente Edgar Arroyo, quien prestaba vigilancia unas calles más arribas. Ir a comprar un café en la plaza del mercado tal vez lo salvó de un accidente. Cuando regresaba de comprar el tinto, sintió el movimiento de tierra seguido del ruido que provocó el desprendimiento de parte del techo de la Casa Vives.

No le sorprendió que cayera ni a su compañero de turno porque “nosotros esperábamos que eso ocurriera. Eso ya estaba suelto”.

Temprano esta tarde, la alcaldesa ponceña todavía no había completado su informe preliminar de daños, pero trabajaban en ello. La meta de la ejecutiva municipal es que se logré que, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, emita una declaración de desastre.

Meléndez estuvo hoy reunida con el congresista Darren Soto en búsqueda de apoyo para que se insista en esa declaración. A la vez, personal de su administración junto con el oficial de cumplimiento federal contratado por el municipio, documentan los daños sufridos por los continuos temblores de tierra.

“Para que se le lleve al presidente claramente lo que hay y puedan hacer una declaración de desastre porque lo que hay ahora es una declaración de emergencia”, señaló la alcaldesa, quien concluyó que la designación de un estado de emergencia es insuficiente para cubrir los daños que tiene su municipios y otros pueblos del sur de la isla.


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