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UN TESTIGO confesó que sintió temor cuando en la madrugada del 5 de septiembre pasado vio a dos personas bajarse de un auto y tirotear a los pasajeros de otro vehículo que estaba en fila para entrar al negocio Shannan’s Pub en la marginal del expreso Martínez Nadal en Guaynabo.

La vista preliminar contra Ebed Cadmier Villalonga, acusado por los asesinatos de los voleibolistas Walter Andrés Quiles Rodríguez y Wilfredo Sevilla Alsina, comenzó ayer en el Tribunal de Bayamón.

El hombre, a quien se le protegió su nombre por razones de seguridad, relató que pasada la medianoche de ese domingo se dirigía hacia su hogar por la marginal Acuarela, al lado del expreso Martínez Nadal, y que en el carril derecho había una decena de carros que esperaban para entrar al pub. El primero en fila era un Honda Accord color dorado.

En el carril izquierdo había un Nissan Altima color gris parado y no le permitía el paso. Debido a que no tenía bocina, comenzó a ‘flashearle’ las luces para que este se moviera.

Dijo que pasaron alrededor de tres minutos cuando vio que dos hombres se bajaron por el lado derecho del Nissan y comenzaron a dispararle al Honda.

El que se bajó del frente era de tez clara, de unos cinco pies y diez pulgadas de estatura, y tenía un arma corta. El otro era trigueño, de unos cinco pies y ocho o nueve pulgadas de alto, con el pelo ‘pegao’ y portaba un arma con peine más largo que “se oía corrido, como si fuese una metralleta”.

Dijo que se atemorizó al pensar que “las balas venían hacia mí” por haber estado “flasheándole las luces”.

Los hombres, según declaró, caminaron de vuelta al auto, que “arrancó suave, no con velocidad, ni chillando gomas, ni nada por el estilo”.

El testigo llamó entonces al sistema de emergencias 9-1-1 para dar la descripción del carro.

Se fue a su casa y dijo que “me encerré”, por lo que no salió en su auto por alrededor de dos semanas. Al otro día del incidente en la marginal vio el reportaje de la muerte de dos voleibolistas.

Pocos días después fue citado por la Policía y acudió a una entrevista pocos días después, pero “sentía que ya había aportado con dar la información y no quería involucrarse más... Quería darle ‘delete’ a la situación y al mal rato”, señaló el testigo.

No fue hasta el 23 de mayo pasado que reconoció en la portada de El Nuevo Día la foto del sospechoso y decidió cooperar.

Aclaró que “es la misma persona, lo único que tiene el pelo abultado”.

Cuando el fiscal le preguntó si tenía duda de que fuera la misma persona que se bajó de la parte de atrás del auto, respondió: “No tengo ninguna”.

A preguntas de los abogados Irving Prado y Luis Manuel González, destacó que el 23 de mayo pasado dijo en su declaración jurada que el hombre que identificó era el que se bajó por la parte del frente del auto, pero el 31 de mayo regresó a fiscalía a corregir que fue el de atrás.

Al momento del contrainterrogatorio, familiares de las víctimas que llenaron la sala a capacidad. Olga Alsina, madre de Wilfredo, hizo un llamamiento a todos los que estaban en la marginal esa noche a que cooperen en el caso.

“El proceso es largo y tedioso, pero esperamos que se haga justicia. Había mucha gente en la fila, le pedimos que cooperen para que el caso se pueda resolver”, expresó Alsina fuera de sala a este medio.

La vista preliminar, que se extendió hasta casi las 7:00 de la noche, continuará el viernes por la mañana.


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