Nota de archivo: este contenido fue publicado hace más de 90 días.

De las 115 plantas de la AAA que tratan el agua, 27  están fuera de funciones. (GFR Media/Archivo)
De las 115 plantas de la AAA que tratan el agua, 27 están fuera de funciones. (GFR Media/Archivo)

Mientras incrementa la cantidad de abonados de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) a los que se les restablece el servicio, surgen dudas sobre la potabilidad del agua que les llega a los residentes en Puerto Rico luego del azote del ciclón María.

Como consecuencia del huracán, quedaron inoperantes decenas de plantas de tratamiento de agua potable y sanitarias. A esta situación, se suman los daños sufridos en los laboratorios de la corporación pública en Caguas y Arecibo, donde se certifica la calidad del agua, lo que ha obligado a la AAA a pagar miles de dólares no presupuestados a entidades privadas para realizar tan importante función.

Aunque el presidente de la AAA, Elí Díaz Atienza, defendió la calidad del agua potable que sale del sistema de filtración hacia los hogares y los oasis, la directora de la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) en Puerto Rico, Carmen Guerrero, prefirió hablar de métodos de purificación del líquido y de prevención de enfermedades.

¿Se puede considerar confiable el agua que sale por los grifos de los hogares en este momento?, se le preguntó a la funcionaria.

“Ahora mismo, nuestra recomendación es que toda el agua se hierva. La que uno va a beber, la que va a utilizar para lavarse los dientes, para preparar la comida, para lavar los platos. Toda. El agua que Acueductos suple cumple con los estándares del Departamento de Salud, pero, a través del transcurso del camino, como sabemos que han ocurrido roturas en la tubería que pueden causar algún daño o alguna contaminación, es mejor tener esa acción hacia la prevención. El llamado nuestro es hacia la prevención”, respondió.

Exhortó a los ciudadanos a tomar “hasta nuevo aviso” las medidas necesarias para procurar, en su hogar, la pureza del agua que consumen y utilizan para evitar brotes gastrointestinales u otras enfermedades.

Sin embargo, en entrevista con El Nuevo Día, el presidente de la AAA descartó fracturas o daños en las tuberías del sistema de acueductos, y aseguró que “el agua que está llegando a las casas cumple con todos los requisitos federales y estatales que nos pide la legislación de Safe Drinking Water Act, que administra el Departamento de Salud y la EPA”.

El jefe de la Autoridad reconoció que, una vez entra en funciones un sistema, el agua que corre inicialmente por las tuberías puede llevar consigo sedimentos e impurezas, por lo cual -dijo- se lleva a cabo un proceso de limpieza de 24 horas, como ocurrió con La Plata recientemente.

Hasta ayer, un 63.75% de los abonados de la AAA contaban con el servicio.

Según datos provistos por la AAA, 27 de 115 plantas de tratamiento de agua potable están fuera de funciones, lo que –según Díaz Atienza– ha contribuido a la dilación en el restablecimiento del servicio al 100% de los clientes.

“Es importante mencionar que Puerto Rico tiene un sistema bastante robusto de tratamiento de agua. Nuestras plantas, si están operando, es porque todos los elementos que se requieren para asegurar cumplimiento con los estándares estatales y federales están funcionando adecuadamente”, dijo.

De acuerdo con el funcionario, hay personal de diferentes áreas de la AAA, como facturación y servicio al cliente, apoyando las gestiones de cumplimiento con los estándares de calidad. No precisó de qué manera.

Laboratorios inoperantes

A preguntas de este diario, el presidente de la corporación pública reconoció que los laboratorios internos de la AAA ubicados en Caguas y Arecibo, donde se supone que se certifique la calidad del agua potable, sufrieron daños por culpa del fenómeno atmosférico. El de Mayagüez, sin embargo, se encuentra en plenas funciones.

Las complicaciones provocadas por la falta de laboratorios redundaron en la contratación del laboratorio Eqlab para cumplir con los análisis bacteriológicos diarios en las plantas de la zona metropolitana y este. Las pruebas correspondientes al resto de las plantas se realizarán en Mayagüez.

Las evaluaciones químicas, entretanto, serán realizadas por los laboratorios privados Eqlab y Altol Chemical Environmental Laboratory.

“Todas las plantas tienen puntos de cotejo antes de que salgan y se les van haciendo regularmente las pruebas para garantizar el cumplimiento con todos los estándares estatales y federales. Hasta el momento, según la información que tengo de la directora de cumplimiento, no se han registrado bacterias en el agua”, señaló.

Eqlab cobrará $80,000 mensuales, detalló Díaz Atienza, quien no pudo precisar la cuantía del contrato con Altol.

Actualmente, la AAA no recibe ingresos por concepto de facturación y tiene una deuda que asciende a $5,086 millones.

Para pagarles a los laboratorios privados, la corporación incluirá las facturas que reciba de estos en la petición de reembolso de dinero que someterá a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).

Fallas en la estructura sanitaria

Además de manifestar sus preocupaciones en torno a la calidad del agua potable, la directora de la EPA señaló la inoperancia de unas 20plantas de tratamiento de aguas sanitarias en Puerto Rico. “Esas descargas sanitarias se están desbordando”, advirtió Guerrero.

Al ser confrontado con la información, el presidente de la AAA confirmó que 22 plantas de tratamiento de aguas sanitarias no están en funciones actualmente.

“Los desbordes están en esas líneas de esas 22 (plantas)”, indicó. Sin embargo, dijo no contar con el número específico de cuántos desbordes han tenido que ser atendidos por el personal de la AAA después del paso de María.

“Si no hay energía, no se procesa el agua. Se queda en la planta. Lo que puede pasar es que se desborde un sanitario, un manhole sanitario. Nosotros lo que estamos haciendo es ir, sacamos los manholes, succionamos, succionamos, succionamos, y vamosy depositamos en una de nuestras plantas que sí funciona, y ahí se trata”, dijo atribuyéndole un grado de simpleza al proceso.

“Lo que tengo que asegurarme es que no se desborde. El hecho de que (el agua sanitaria) esté en la tubería no es problema. El problema es que se llene tanto que se desborde. Puede haber desborde, pero se recoge, se limpia y se lleva a la planta”, indicó.

La jefa de la EPA expresó mayor preocupación que Díaz Atienza por el asunto y urgió a los ciudadanos a evitar la interacción con todos los cuerpos de agua ante la posibilidad de contaminación con material sanitario.

“Hemos visto personas bañándose en los ríos, lavando ropa, bañándose en las playas. Hacemos un llamado a evitar contacto directo con los cuerpos de agua en Puerto Rico. Los estudios que hace la Junta de Calidad Ambiental sobre calidad de agua típicamente arrojan que muchos de los cuerpos de agua en Puerto Rico normalmente están en incumplimiento de los estándares de calidad de agua para contacto directo por los niveles de coliformes fecales que se encuentran en el agua”, explicó.

“Dado los problemas que se están enfrentando en las plantas de tratamiento de aguas sanitarias de Acueductos, más las estaciones de bombeo de esas aguas sanitarias, estamos viendo desbordes sanitarios por todo el país”, lamentó.

De paso, mencionó que un 46% de la población no está conectada al sistema de acueductos de alcantarillados sanitarios y utiliza pozos sépticos que no necesariamente están bien construidos o mantenidos.

Finalmente, sobre las descargas sanitarias ilegales, Díaz Atienza recordó que siempre han existido, aunque la AAA trabaja para evitarlas.

“El agua potable nuestra se trata. Donde tenemos tomas de agua, nosotros tratamos eso. Nuestra recomendación es que no tomen agua de manantiales, de ríos. Nosotros vamos a tratar de atacar cualquier situación de descargas en cuerpos de agua con prontitud y de descargas en las carreteras vamos a tratar de limpiarlas”, finalizó el funcionario.

Este diario procuró una reacción de algún funcionario del Departamento de Salud, pero -al cierre de esta edición- esta no había sido concedida.