Hasta el lunes, solo un 33.42% de la población en Puerto Rico se encontraba “al día” con sus dosis de vacunación, según datos del Departamento de Salud
Hasta el lunes, solo un 33.42% de la población en Puerto Rico se encontraba “al día” con sus dosis de vacunación, según datos del Departamento de Salud (Xavier J. Araújo Berríos)

Rumbo al tercer periodo navideño bajo un estado de pandemia de COVID-19, la puesta en práctica de medidas de prevención, tanto a nivel individual como colectivo, será una prueba de fuego en medio de un escenario flexibilizado.

Atrás han quedado, hasta el momento, las órdenes de encierro, las limitaciones de aforo en los lugares públicos y privados, o el uso obligatorio de mascarilla en la mayoría de los establecimientos.

Lo que a menudo se calificaba como restricciones durante la pandemia, recalcó la doctora Melissa Marzán, principal oficial de Epidemiología del Departamento de Salud, eran las medidas preventivas que mejor se ajustaban al momento en que se implementaron.

“Aunque ciertamente la política pública ha ido variando a través de cómo se da la evolución de la pandemia, no hemos dejado de promover las medidas de prevención. Los sistemas de vigilancia, tanto el central como a nivel local, hacemos intervenciones todos los días en comunidad sobre las distintas medidas de prevención”, sostuvo Marzán.

Pero el hecho de que esas iniciativas no estén plasmadas en una orden ejecutiva o administrativa no significa que no sea necesario ni recomendable adoptarlas, sobre todo, cuando se reconocen los factores de riesgo que pueden generar nuevos contagios o brotes.

Prácticas que no pierden vigencia

Una ganancia en términos de prevención y salud pública, describió Marzán, es que aún es frecuente observar personas utilizando mascarilla en espacios como supermercados, independientemente de que lo establezca o no una orden. Además de preservar esa costumbre, medidas universales como el lavado constante de manos y el distanciamiento físico no han perdido vigencia y son recomendadas de cara al inicio de las fiestas navideñas. Un primer paso es reconocer que la pandemia de COVID-19 todavía es una emergencia de salud pública global.

“Esa es una conversación del Comité de Emergencia de la OMS (Organización Mundial de la Salud), cuándo esto deja de ser un asunto principalmente de emergencia. La razón por la cual se ha extendido la emergencia es porque todavía el impacto de mortalidad sigue siendo alto”, explicó la epidemióloga, al advertir que otro reto en el camino hacia el fin de la emergencia es el acceso desigual a la vacuna.

Con el Día de Acción de Gracias -que se celebra mañana- y las fiestas navideñas a la vuelta de la esquina, Marzán enfatizó que la identificación temprana de los casos es clave como medio de prevención en el escenario actual de la pandemia. Para lograrlo, insistió, es necesario que las personas, ante la exposición o sospecha de contagio, se realicen una prueba diagnóstica de COVID-19.

“Sabemos que hay varios grupos de la población que están a mayor riesgo de complicaciones de COVID-19. Asegurarse de tener una prueba diagnóstica temprana nos ayuda a poderlos enlazar con los tratamientos disponibles. Queremos reforzar esa idea de la importancia de detección temprana para enlaces a tratamiento, precisamente, para evitar complicaciones de la enfermedad”, sostuvo.

Marzán aseguró que Salud continúa realizando entre 100 y 110 eventos comunitarios de pruebas cada semana, una estrategia clave para monitorear el impacto de la pandemia. El problema, reconoció la funcionaria, es la “poca participación” de la gente en esos eventos, lo que limita el campo de visión en torno al impacto real del virus.

Desde marzo de 2020 -cuando la OMS declaró estado de pandemia- hasta el presente, el pico de realización de pruebas para detectar COVID-19, entre moleculares y de antígeno, ocurrió el 23 de diciembre de 2021, con 87,536 exámenes de detección. Para entonces, se reportaba el inicio del brutal repunte de contagios que provocó la aparición de la variante ómicron. Entre diciembre de 2021 y enero de 2022, la cantidad de pruebas se mantuvo alta. Pero luego descendió, y el siguiente pico ocurrió el 9 de mayo de 2022, con 44,825 pruebas. En lo que va de noviembre, el día con más exámenes de detección fue el 7, con 20,454.

Por otro lado, aunque la demanda de pruebas es menor, el número de pacientes hospitalizados con un diagnóstico de COVID-19 el lunes -161 adultos y 11 pediátricos- era 4.5 veces mayor que la cifra reportada el 21 de noviembre de 2021 -35 adultos y tres pediátricos.

Uno de los aspectos que ha limitado la cantidad de personas que acuden a realizarse una prueba diagnóstica es el fácil acceso a la prueba casera que, si bien es útil y recomendable, no cancela la necesidad de una prueba molecular en varios escenarios. Por ejemplo, al realizarse una prueba casera al quinto día de monitoreo de signos y síntomas, la instrucción de Salud es registrar el resultado, ya sea negativo o positivo. Ese registro le provee a la persona una orden médica para una prueba molecular, necesaria para enlazar el paciente a los tratamientos disponibles, como los antivirales y el de anticuerpo monoclonal.

En caso de que al quinto día de monitoreo el resultado de la prueba casera -o cualquiera de antígeno- sea negativo, pero la persona muestra síntomas, también es indispensable que se realice entonces una prueba diagnóstica molecular. Hasta el lunes, unas 29,600 personas habían registrado en Salud el resultado de su prueba casera, y en un 30% el resultado era positivo, indicó Marzán.

La prueba diagnóstica también es necesaria como evidencia para ausentarse al lugar de trabajo o estudio. Con o sin orden ejecutiva o administrativa, la instrucción de los investigadores y rastreadores de casos, cuando existe un diagnóstico, es aislarse.

“La recomendación es que, al quinto día, se termina el aislamiento si usted no está en presentación de síntomas, principalmente fiebre en las últimas 24 horas. En el seguimiento, se determina si se extiende o no el periodo de aislamiento”, explicó.

Apelan al “sentido común”

Por su parte, la doctora Kenira J. Thompson, presidenta de la Coalición Científica de Puerto Rico, llamó a las personas a mantener un sentido de solidaridad con sus propias familias y las personas que pudieran rodearle en algún encuentro durante la época festiva.

Si bien no hay una orden de encierro, es “sentido común, si usted ha estado expuesto recientemente o sabe que está enfermo, que tiene gotereo nasal, que tiene fiebre, pues no salga porque pudiera contagiar y seguir propagando ese virus, que puede ser COVID, pero que pudiera ser influenza, pudiera ser micoplasma, todas estas enfermedades son altamente contagiosas”, subrayó. “Ahora, en las fiestas navideñas, y si tiene familiares o adultos mayores o personas inmunocomprometidas en su entorno familiar, hay que protegerlos”.

Sobre todo, destacó que, en aquellos escenarios que involucran a un adulto mayor o una persona inmunocomprometida -población más vulnerable ante el COVID-19-, es meritorio considerar y aplicar medidas ya reconocidas, como el distanciamiento físico, el uso de mascarilla, el límite de personas en una fiesta o realizar el encuentro en un espacio al aire libre en lugar de un espacio cerrado donde la ventilación pueda ser limitada.

Ambas doctoras también reiteraron que es recomendable que todas las personas, desde los 12 años en adelante, acudan a recibir la vacuna bivalente, que es la dosis más reciente disponible de forma gratuita. Esa dosis fue diseñada para proteger contra la variante ómicron y, aunque su efectividad al combatir la infección y reinfección puede variar a causa de los diversos sublinajes, las observaciones científicas sostienen que es consistente la protección contra el desarrollo de enfermedad grave, hospitalización y muerte.

[Lee más sobre el tema aquí: Llaman a la población a ponerse las vacunas actualizadas contra el COVID-19]

“Idealmente, las personas deberían estar vacunándose ahora, antes de cualquier potencial aumento (de casos). Piense que, si usted va de viaje, parte de su maleta debe ser estar vacunada. Si usted va a visitar a sus familiares y sus familiares lo vienen a visitar, debería usted también recomendarles que se vacunen”, sostuvo Marzán.

En cuanto a la vacunación, hasta el lunes, solo un 33.42% de la población se encontraba “al día” con sus dosis, según datos del Departamento de Salud.

La doctora Thompson también hizo un llamado a las personas a vacunarse contra la influenza. “(COVID-19) sigue siendo peligroso para cualquier persona que tenga su sistema inmune comprometido, de igual manera que la influenza pudiera ser peligroso para esas personas. Una persona con el sistema inmune comprometido, un adulto mayor, un catarro común se le puede complicar severamente, así que no nos enfoquemos solamente en COVID, sino que hay toda esta serie de enfermedades respiratorias, y pudiera ser peligroso para una persona que tiene el sistema inmune débil”, planteó.

Hasta el lunes, según reportes del Departamento de Salud, la tasa de positividad de COVID-19 en Puerto Rico se encontraba en 17%, mientras que la tasa de incidencia se ubicó en 192.47 (casos por cada 100,000 habitantes), ambos indicadores clasificados como altos, y lejos del 4.9% y 9.9, respectivamente, necesarios para alcanzar una clasificación baja. Asimismo, la cantidad de fallecidos a causa del virus en la isla se ubicó en 5,322.

De otro lado, el número de casos del sublinaje BQ.1 de la variante ómicron de COVID-19 dio un salto a 28 en Puerto Rico, según datos de Salud. La información correspondiente a la vigilancia genómica en la isla apunta a que dicho sublinaje se encuentra en la isla, al menos, desde la semana del 18 al 24 de septiembre, pues una de las muestras positivas fue tomada durante ese periodo.

La OMS reconoció, en su informe más reciente, el 16 de noviembre, que BQ.1 se proyecta como el nuevo linaje dominante a nivel global, junto a BA.5 + R346X. Dicha entidad mantiene a ómicron bajo la clasificación de variante de preocupación.

El Nuevo Día publicó, el 6 de noviembre, el primer caso de BQ.1 en Puerto Rico, que entonces correspondía a una muestra tomada la semana del 25 de septiembre al 1 de octubre. La OMS también vigila el sublinaje XBB, del cual también se identificó un caso en la isla, correspondiente a una muestra tomada entre el 6 y el 12 de noviembre.

“La circulación de variantes global indica un reemplazo de los linajes descendientes BA.5, que dominaban anteriormente, por las variantes emergentes más recientes, en particular por BQ.1 y BA.5 + R346X”, precisó el informe más reciente de la OMS.

El reporte sostiene que el alcance de BQ.1 aumentó del 13.3% al 16.2%, mientras que BA.5 con mutaciones adicionales (R346X, K444X, V445X, N450D y/o N460X) siguió aumentando, pasando del 22.4% al 23.3%. Mientras, XBB y sus linajes descendientes aumentaron del 1.5% al 2.0%.

“La OMS continúa monitoreando de cerca los linajes XBB y BQ.1 como parte de ómicron y solicita a los países que continúen atentos, monitoreen e informen las secuencias, así como que realicen análisis independientes y comparativos de los diferentes sublinajes de ómicron”, subrayó la organización.

Hasta el momento, el TAG-VE no cree que el fenotipo general de XBB y BQ.1 se diferencie lo suficiente entre sí, o de otros linajes de ómicron, como para justificar la designación de nuevas variantes de interés y la asignación de una nueva etiqueta.

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