Un servicarro para realizar la prueba del coronavirus. (Teresa Canino Rivera)

En poco más de un mes, la cantidad de casos confirmados de COVID-19 se duplicó en Cabo Rojo, Yauco, Barranquitas, Luquillo y Adjuntas, y se triplicó en Canóvanas, Río Grande y Vega Baja, según los informes diarios del Departamento de Salud sobre la pandemia.

En estos municipios, entre el 10 de junio –fecha de la última revisión metodológica de las estadísticas de Salud– y el pasado lunes se acumularon un número mayor de casos que los registrados desde principios de marzo, cuando se detectó el primer infectado con el virus SARS-CoV-2 en Puerto Rico. En total, en 41 pueblos se registraron alzas mayores al 100% en este periodo, arrojó un análisis de El Nuevo Día.

En algunos pueblos que parecían casi inmunes a la enfermedad, como Fajardo, la escalada ha sido tan vertiginosa que el alcalde José Aníbal Meléndez firmó una orden cerrando las playas, balnearios y rampas para embarcaciones. En Cabo Rojo, se hizo lo mismo, pero el cierre incluyó las barras.

“Estos niveles de aumento son alarmantes”, dijo el alcalde de Fajardo. “Creo que la gente se confió demasiado”.

En otros, como Comerío, se procedió a suspender las labores en la alcaldía a partir del jueves hasta finales de julio. Del mismo modo, en este pueblo se creó un centro para aislar a los contagiados con la enfermedad que no necesiten hospitalización para evitar el contagio intrafamiliar, dijo el alcalde José A. Santiago.

Al menos, tres de los alcaldes consultados por El Nuevo Día estiman que el repunte de los contagios surge por el deficiente escrutinio y seguimiento de los pasajeros aéreos que llegan a Puerto Rico y al descontrol de sectores de la población tras la reapertura económica.

“Creo que esto es una situación crítica que la gobernadora tiene que repensar y revaluar. Esta alza no es solo nuestra, sino de todo Puerto Rico, y ha sido en las últimas semanas tras la reapertura”, dijo Carmen Maldonado, alcaldesa de Morovis, quien achacó gran parte de los contagios en su pueblo a los chinchorros.

El alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera Cruz, discrepó con la idea de que el problema sea la reapertura económica. A su juicio, la mayoría de los comercios han adoptado medidas para prevenir contagios. En su caso, atribuyó el alza a un sector que no ha seguido las reglas y a la llegada de visitantes del exterior.

“La apertura que se hizo no fue mala. Casi todos los comercios han cooperado… Quizás la dificultad que tenemos es de identificar las personas que vienen del exterior y que pudieran estar contaminadas”, dijo Rivera Cruz, al indicar que la llegada de pasajeros debe ser comunicada por Salud a los municipios para que puedan llevar a cabo el monitoreo y el rastreo de infectados, según sea el caso.

Se supone que, a partir de hoy, entren unas nuevas restricciones para los pasajeros. Específicamente, el gobierno exige que todos los que lleguen tengan una prueba diagnóstica (molecular) negativa efectuada en las últimas 72 horas. De lo contrario, el pasajero deberá permanecer en cuarentena durante su estadía en la isla.