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Los optómetras en la isla han insistido en aumentar sus facultades para equipararlas a las de Estados Unidos. (GFR Media)
Los optómetras en la isla han insistido en aumentar sus facultades para equipararlas a las de Estados Unidos. (GFR Media)

Una medida legislativa busca nuevamente aumentar el alcance de la práctica de la optometría en Puerto Rico enmendando la Ley de Farmacia de Puerto Rico para permitirles a estos profesionales de la salud el uso de ciertos agentes farmacológicos para el diagnóstico, manejo y tratamiento de enfermedades oculares.

El Proyecto del Senado 1088 tiene respaldo bipartidista a través de los coautores de esta medida radicada por petición, incluyendo al senador independiente José Vargas Vidot.

“Entendemos que tenemos los votos (para su aprobación)”, comentó ayer el senador Ángel “Chayanne” Martínez, presidente de la Comisión de Salud del Senado, tras la vista pública de esta medida, la única que se celebraría antes de hacer el informe, bajarlo a votación y pasarlo a la Cámara de Representantes.

En la vista de ayer participaron miembros del Colegio de Optómetras de Puerto Rico y de la Sociedad Puertorriqueña de Oftalmología, los primeros defendiendo y justificando la medida, y los otros rechazando y advirtiendo de los peligros de su aprobación.

“En pleno siglo 21, Puerto Rico es actualmente la única jurisdicción en todos los Estados Unidos donde los optómetras no pueden recetar medicamentos para tratar condiciones de salud ocular y, por ende, no pueden practicar su profesión en armonía con su preparación académica y clínica”, comentó Lourdes González, presidenta del Colegio.

Según González, en Puerto Rico hay unos 500 optómetras en 74 pueblos. Sin embargo, advirtió que, por limitaciones en la práctica de optometría, un 20% de los graduados de la Escuela de Optometría en la isla establecen su práctica fuera del país.

Agregó que la medida no contempla que los optómetras hagan operaciones, aunque admitió que podrían hacer ciertos procedimientos, como la inserción de pequeños tapones en los puntos lagrimales para reducir el drenaje de la lágrima, además de la remoción de cuerpos extraños en estructuras oculares que no requieran cirugía.

De aprobarse la medida, los optómetras podrían también recetar de entre 14 categorías de agentes farmacológicos.

“Esta ley no va a afectar ninguna otra profesión de Puerto Rico. Lo que queremos es atemperarnos a la profesión (de la optometría) en otros estados”, dijo la doctora Anouk Underwood, vicepresidenta del Colegio de Optómetras.

Por su parte, la presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Oftalmología, Wandsy Vélez, señaló que en el país hay 200 oftalmólogos, lo suficiente como para que la oftalmología, junto con la psiquiatría, sean las únicas dos especialidades médicas de las cuales no hay carencia en la isla.

Además de “demográficamente innecesaria”, Vélez tildó la medida de “científicamente peligrosa para los pacientes de Puerto Rico”. Agregó que las horas crédito de la optometría no se equiparan con las requeridas en oftalmología.

“En Puerto Rico no hay necesidad de expandir la práctica porque no hay falta de acceso”, insistió el doctor Ian Piovanetti, quien acompañó a Vélez en la vista representando a la Sociedad.

Piovanetti resaltó que existe una importante relación entre los oftalmólogos y optómetras, y reconoció el rol de la optometría en el cuidado primario de los ojos. Sin embargo, opinó que este proyecto les daría facultades que no tienen la experiencia para manejar.

Varias entidades enviaron ponencias escritas en apoyo o rechazo a la medida. La Administración de Seguros de Salud, la Oficina del Procurador del Paciente y la Escuela de Optometría de la Universidad Interamericana la avalaron al considerar que beneficiaría a los pacientes, que aumentaría el acceso a servicios y que los optómetras están preparados.

Mientras, el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico y el Colegio Médico se opusieron al resaltar que los optómetras no son médicos y por entender que no hay falta de acceso a oftalmólogos en el país.