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Una comunidad en el municipio de Toa Alta tras el paso del huracán María.
Una comunidad en el municipio de Toa Alta tras el paso del huracán María. (Juan Luis Martínez Pérez)

Aunque el panorama económico que enfrenta Puerto Rico se agravó tras el paso del huracán María, es el mejor momento para invertir en mitigación, fortalecer las estructuras y edificar sobre los estándares de construcción existentes para evitar que otro desastre natural provoque los mismos daños.

Así afirmó Bryan Koon, vicepresidente de la división de Manejo de Emergencias y Seguridad Nacional de la empresa Innovative Emergency Management (IEM) en entrevista con endi.com, en referencia a los hallazgos de un reporte del Instituto Nacional de las Ciencias de la Construcción, auspiciado por la Agencia federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).

“Como nación, gastamos cientos de miles de millones de dólares arreglando cosas tras el desastre, en la respuesta y la recuperación, pero solo un pequeño porcentaje en fortalecer (las estructuras) para tormentas futuras. Lo estamos haciendo al revés. Deberíamos invertir en fortalecer para que, la próxima vez que un huracán toque a Puerto Rico, puedan limpiar rápido y continuar adelante, sin tener que arreglar todo el tiempo”, sostuvo Koon, quien fungió como director de Manejo de Emergencias de Florida del 2011 a septiembre del año pasado.

El estudio “Natural Hazard Mitigation Saves” -actualizado en 2017- fue creado inicialmente en 2005 a petición del Congreso de Estados Unidos con el propósito de proveer un análisis sobre el beneficio de invertir en esfuerzos de mitigación. Querían contestar la pregunta, “¿estamos obteniendo el valor de nuestro dinero?”, explicó.

El reporte demostró en aquel momento una ganancia de $4 luego de un evento catastrófico por cada dólar invertido en trabajos de mitigación.

El nuevo estudio actualiza los números previos. Entre los nuevos hallazgos, destaca una ganancia de $6 por cada dólar invertido en mitigación, un aumento de $2 en comparación al 2005. Además, considera nuevos factores como el impacto a la vida, desórdenes postraumáticos y seguros administrativos.

"El punto general es que la mitigación ha sido una buena inversión para la nación e incluso ahora es una mejor inversión. Las últimas décadas de desastres han demostrado que realmente deseas hacer una buena inversión en mitigación para reducir todos esos costos futuros y la pérdida de vida", explicó el experto.

Según Koon, con el pasar de los años, la inversión en mitigación disminuye, mientras los desastres naturales ocurren con mayor frecuencia, lo que “conduce a la paralización de todo como se ve aquí en Puerto Rico”. Afirmó que, si en años previos se hubieran encaminado esfuerzos para fortificar casas y edificios, “el huracán hubiese sido malo, pero ya hubiéramos limpiado y continuado con nuestras vidas”.

Por otro lado, el reporte hace un énfasis en la necesidad de construir superando los códigos de construcción existentes.

“Los códigos de construcción están diseñados como estándares mínimos para proteger las vidas, pero no necesariamente para hacer que la estructura aguante cualquier peligro que enfrente”, dijo Koon. En el caso de Puerto Rico, significaría diseñar para que las casas soporten cargas de viento de más de 145 millas por hora, mínimo establecido por el Puerto Rico Building Code 2011.

“Si vas un poco más allá del código o como comunidad adoptan un código más fuerte, entonces los hogares tendrán muchas más posibilidades de sobrevivir. Vas a ahorrar dinero en la pieza de reconstrucción y la comunidad se recuperará mucho más rápido”, añadió.

El problema es que en Puerto Rico existen muchas estructuras que ni siquiera cuentan con los requerimientos mínimos de construcción, lo que las hace vulnerables a desastres naturales. Datos de la Oficina de Gerencia de Permisos provistos a este medio en septiembre pasado apuntan a que unas 75,000 viviendas no cuentan con los permisos requeridos.

Mientras tanto, las últimas cifras provistas por el Departamento de la Vivienda apuntan a que unos 70,000 hogares sufrieron daños totales tras el huracán María.

Este medio se comunicó con Vivienda, pero no fue posible conseguir una reacción.

La isla como laboratorio

Para Koon, el desastre que el huracán dejó en Puerto Rico puede ser el pie forzado para la promoción de nueva infraestructura y alternativas de energía renovable como la solar y la eólica, lo que a su vez fomentaría la creación de empleos y nuevas industrias.

Describió a Puerto Rico como un “laboratorio para emocionantes nuevos desarrollos en electricidad” porque hacer una transición a tecnologías innovadoras en la isla sería más fácil que hacerlo en un país con una infraestructura ya establecida. Además, aseguró que muchos están dispuestos a invertir en ese tipo de negocio.

“Al considerar cómo será el futuro de la infraestructura de energía en Puerto Rico, ya sea que la privaticen o no, deben pensar cómo les gustaría que se vea en una década a partir de ahora y empezar a trabajar para lograrlo.Puerto Rico podría superar al resto de los Estados Unidos en términos de infraestructura crítica”, afirmó.