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El profesor Carlos Castillo y el estudiante Rafael Osorio observan la maqueta de la vivienda.
El profesor Carlos Castillo y el estudiante Rafael Osorio observan la maqueta de la vivienda. (Juan Luis Martínez Pérez)

Gurabo - Sus paredes en metal, con paneles perforados y diseños angulares, y su techo en lona que se extiende más allá de sus laterales llaman la atención. Desde afuera se ve pequeña, pero en su interior hay espacio suficiente para acomodar dos habitaciones con camas dobles, espacios de almacenaje, una cocina y un baño completo.

Se trata de una vivienda para una familia de cuatro personas que puede ser construida en un par de días y puede servir, en casos de emergencia, para dar un hogar seguro a damnificados de desastres naturales o a voluntarios que necesitan un lugar donde vivir cuando acuden a dar una mano.

 El diseño y construcción de la estructura son parte del proyecto final de tres estudiantes de maestría en Arquitectura de la Escuela Internacional de Diseño y Arquitectura de la Universidad del Turabo.

“En una situación de desastre, el Estado tiene que ofrecer refugio por los primeros 30 días. Pero, ¿qué pasa después? Queríamos diseñar una opción para las familias que no pueden regresar a su hogar”, indicó Rafael Osorio Villanueva, uno de los estudiantes que trabajó en la estructura. El trío lo completan Roberto Puello Brenes y Alexis Rivera Miura.

Esta vivienda de transición (TIM, por sus siglas en inglés) tiene 12 pies de alto, por 12 pies de largo, por 12 pies de ancho. Está construida con tubos de aluminio, canvas y paneles de un material llamado ACM, que son planchas de neopreno cubiertas por aluminio, explicó el profesor Carlos Castillo, uno de los docentes que supervisan la construcción del prototipo.

Un entrepiso (“mezzanine”) ubicado sobre las dos habitaciones en el piso principal puede servir como un cuarto adicional para dos personas o como espacio de almacenaje. La estructura cuenta con un balcón y el uso de puertas de acordeón en el interior crean un amplio espacio abierto que permite que los residentes compartan día a día, sostuvo la decana de la Escuela Internacional de Diseño y Arquitectura, Aurorisa Mateo.

Tras el paso del huracán María, miles de personas se acogieron al programa de asistencia transitoria (TSA, por sus siglas en inglés) de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), a través del cual fueron reubicados en hospederías dentro y fuera de Puerto Rico mientras sus hogares eran reparados. La vigencia de este programa fue extendido en múltiples ocasiones por acuerdos entre el gobierno estatal y federal, pero venció el 30 de junio y las opciones para los desplazados eran pocas.

“En Estados Unidos, FEMA da unos ‘trailers’como vivienda temporera a los damnificados de un desastre, pero en Puerto Rico no se ofrecen por los costos que requeriría traerlos acá. Esos ‘trailers’ tiene un costo de unos $19,000 y el prototipo de vivienda de transición que están trabajando nuestros estudiantes es comparable”, sostuvo Mateo.

Una de las unidades de vivienda diseñadas por los alumnos del Turabo tiene un costo de manufactura y construcción de unos $20,000, costo que podría reducirse si se producen en masa, señaló la directora del Departamento de Arquitectura, Yazmín Crespo.

Los materiales que se han seleccionado para construir la estructura se consiguen en cualquier ferretería y parte central del proceso ha sido crear un diseño con la menor cantidad de piezas posible y que pueda ser construida por personas sin conocimientos especializados y con herramientas básicas, detalló Osorio Villanueva. Por ejemplo, Castillo precisó que la estructura solo usa tres tipos diferentes de tornillos.

“Además de los planos de diseño, estamos trabajando un manual de instrucciones para que cualquier persona pueda construirla”, señaló el estudiante recién graduado.

Cada pieza de la casa es producida en el FabLab Puerto Rico de la Universidad del Turabo, un laboratorio de fabricación aliado con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés). Mateo explicó que esta alianza permitirá que la vivienda de transición pueda ser construida y utilizada en cualquier parte del mundo, pues los planos pueden ser enviados por correo electrónico a cualquier FabLab, instalaciones que cuentan con las herramientas para reproducir todos los componentes.

“Es casi como un juego de piezas Lego. Se están fabricando las paredes para que vayan en paneles y se puedan instalar con más rapidez”, indicó Mateo.

Además de su rápida construcción, Crespo destacó que la vivienda de transición puede ser desmontada, almacenada y reutilizada posteriormente. Para erigirse nuevamente, solo se tendrían que adquirir uno de los modelos de tornillos que necesita, indicó Osorio Villanueva, quien estima que cuatro personas pueden completar la construcción en unas 12 a 18 horas de trabajo.

“Darle estabilidad”

La construcción de un proyecto con impacto social es central en la maestría de Arquitectura y es un proceso que se extiende por los tres años del programa académico, detalló la decana. No obstante, tras el paso del huracán María, la idea inicial de construir un monumento a veteranos cambió, relató Osorio Villanueva.

“Después de una emergencia, lo que queremos es darle estabilidad a la gente. Hay muchas familias que actualmente no están en sus casas y no han podido iniciar un proceso de recuperación”, indicó Mateo.

“Haber pasado nosotros mismos porla emergencia cambia bastante la forma de diseñar. Hay un elemento personal, emocional. Conocemos al cliente bastante bien porque nosotros estamos pasando por lo mismo”, añadió.

Crespo además detalló que han recibido acercamientos de organizaciones sin fines de lucro que ven en esta vivienda una opción para alojar a los voluntarios que acuden a ayudar a comunidades aisladas.

Como parte del proceso de investigación y diseño, la Escuela Internacional de Diseño y Arquitectura ya ha entablado conversaciones con el Municipio de Gurabo para entregar la casa a una familia desplazada.