Manifestantes antigubernamentales arrojan al fuego artículos religiosos capturados en una iglesia de la policía chilena durante una protesta en Santiago, Chile. (AP/Luis Hidalgo)

Santiago de Chile — Una capilla de la policía chilena fue saqueada e incendiada el viernes por encapuchados que profanaron el templo situado a un par de cuadras de una plazoleta que es escenario de protestas sociales desde hace meses que demandan mejoras profundas en la calidad de vida de los chilenos.

Sujetos con los rostros cubiertos se enfrentaron con hondas y piedras con la policía en la calle Carabineros de Chile, donde se ubica el templo policial, y tras conseguir el retiro de los uniformados ingresaron a la capilla y empezaron a destrozar su interior, informó un testigo ubicado en las cercanías.

Los encapuchados, tras destrozar gran parte del interior del templo, sacaron bancas y libros a la calle donde armaron barricadas con ellos y les prendieron fuego. También quemaron el interior de la capilla, distante dos cuadras de la Plaza Italia, lugar simbólico de protestas en el país sudamericano.

A los pocos minutos, grandes llamaradas y hongos de humo negro se alzaron al atardecer, nublando la zona.

Desde el estallido social del 18 de octubre, la calle que lleva el nombre de la institución policial --Carabineros de Chile-- y otra aledaña son fuertemente custodiadas por un gran contingente policial, que el viernes no era tan numeroso. Los agentes se retiraron poco después de ser violentamente atacados, dijeron testigos y versiones del canal de televisión CNN Chile.

En la misma zona de la Plaza Italia han sido quemadas antes otras dos iglesias católicas.

Mientras el templo era saqueado e incendiado, a unas dos cuadras centenares de manifestantes protestaban en la Plaza Italia, como todos los viernes, y exigían mejoras en las pensiones, sueldos, salud y enseñanza, entre otras demandas.

La mayoría de los manifestantes están desconformes con las leves mejoras ofrecidas por el gobierno del presidente centroderechista Sebastián Piñera desde el estallido social. El gobierno elevó en un 50% las escuálidas pensiones de los mayores de 80 años, que sobreviven con 110,000 pesos mensuales --unos 140 dólares--, en un 16% el ingreso mínimo de 301,000 pesos, $394, y una prohibición de alzas en los precios de la electricidad.

En el congreso se debaten proyectos que rebajarán los altos precios de los medicamentos, un mayor aporte a las pensiones de quienes nunca ahorraron para la jubilación, una rebaja en la tarifa del transporte público y un leve incremento en los impuestos anuales de quienes ganan sobre ocho millones de pesos al mes, unos $10,500, entre otras medidas.

Centenares de miles de personas salían constantemente a protestar en las calles de todo el país. Luego que el 25 de octubre se reunió 1.2 millones de manifestantes en Plaza Italia, fueron descendiendo a decenas de miles y en noviembre a miles. Las últimas semanas seguían congregándose unos pocos miles y en los últimos días sólo algunos centenares.

Durante las protestas no faltan los encapuchados que se enfrentan con violencia a la policía, que los reprime con chorros de agua y gases lacrimógenos.

Los policías dejaron de disparar balines y perdigones hacia fines de noviembre ante las críticas nacionales e internacionales por el gran número de heridos, que incluyen 359 personas con heridas oculares, según la cifra entregada el viernes por el dirigente del Colegio Médico, el doctor Patricio Meza. Al menos 29 muertos han dejado los disturbios desde octubre, según cifras oficiales.


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