El presidente brasileño Jair Bolsonaro ha recibido fuertes críticas a sus políticas, que promueven la apertura de reservas indígenas y áreas protegidas a actividades agropecuarias y minería.

En lo que va del año, más de 71,400 incendios se registraron en la región del Amazonas, el bosque tropical más grande del mundo que hoy se encuentra amenazado por las incesantes llamas que no cesan desde hace varios días.

Lo que en un principio inició como una tragedia regional, ha generado preocupación a nivel internacional, ya que las 4.5 millones de millas cuadradas que comprende la Amazonía son consideradas como el "pulmón del planeta".

Y no es para menos, pues alrededor de 1.3 millones de millas cuadradas de esa región son zonas protegidas, ya que albergan un santuario de biodiversidad único en el mundo.

Es por ello que el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) advirtió que con los incendios en la Amazonía el mundo está perdiendo recursos sumamente importantes.

De acuerdo con ese organismo, lo que está en riesgo es "entre el 17 y el 20% del agua del planeta. El 10% de la biodiversidad mundial, 4.1 millones de millas cuadradas de bosques y el hábitat de más de 34 millones de personas".

A ello, se suma que debido a la catástrofe forestal y al material que llega al ambiente a través del humo, se podría perder hasta el 20% del oxígeno del planeta.

Hasta el momento, son más de 700,000 hectáreas las que han sido destruidas por las llamas, según datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE).

Para dimensionar la importancia que representa el Amazonas para el mundo, el WWF señala que una de cada diez especies conocidas en la Tierra habita en esa región, siendo además uno de los últimos refugios de la Tierra para jaguares, águilas arpías, perezosos, monos araña y ranas venenosas.

Pero eso no es todo, pues Más de 30 millones de personas, incluidos 350 grupos indígenas y étnicos, viven en la Amazonía y dependen de la naturaleza para la agricultura, la vestimenta y las medicinas tradicionales.

Además de eso, la salud del planeta entero depende de esta región, pues en ella se generan de 90,000 millones a 140,000 millones de toneladas métricasde carbono, lo que ayuda a estabilizar el clima tanto local como global.

Y aunque en estos momentos el fuego amenaza este pulmón del planeta, lo cierto es que la deforestación está consumiéndolo poco a poco. Tanto así, que el WWF estima que para el 2030, el 27% de este territorio se quede sin árboles si su tasa de deforestación continúa.

Si no se hace algo al respecto, en unos años el hombre habrá destruido más que un área verde de Brasil y el mundo entero podría lamentarlo.


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