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El fallido intento de alza al precio del combustible desató una ola de violencia en el país. (EFE)

Los ciudadanos de Haití viven momentos de incertidumbre y casi en un país semiparalizado, mientras su presidente Jovenel Moise, se reúne con los líderes del Parlamento (bicameral) para "analizar" los actos de violencia ocurridos en el país en los últimos días, luego del fallido intento del gobierno por incrementar el precio del combustible.

Aunque el primer ministro Jack Gay Lafontant revocó el sábado el incremento, los transportistas piden la renuncia del funcionario y algunos demandan también la dimisión del presidente Moïse. Al tiempo convocaron a una huelga general, que algunos negocios mantienen este martes.

Tras las violentas protestas del fin de semana que dejó un saldo de al menos siete muertos, el mandatario haitiano convocó a una reunión en el Palacio Nacional a los líderes del Congreso.

A la cita no fue convocado el primer ministro Lafontant.

Moise dijo, en un mensaje en su cuenta de Twitter, que convocó a su despacho al presidente del Senado, Joseph Lambert; a su homólogo de la Cámara de Diputados, Gary Bodeu, y al presidente de la Corte Suprema, Jules Cantave.

El gobernante dijo que discutiría con ellos las medidas a adoptar para "enderezar" la situación. El Gobierno no ha ofrecido detalles sobre los resultados del encuentro.

Horas antes, Lafonfant se reunió con sus ministros, sin que tampoco trascendiera lo tratado.

Mientras, el Foro Económico del Sector Privado emitió un comunicado en el que recomienda a Moise solicitar a Lafontant que presente su dimisión "sin demora", para ofrecer una salida al estancamiento político actual.

La cúpula empresarial también culpó al presidente y al primer ministro por la "falta de liderazgo" mostrada durante la crisis, y los culpa por no proteger las vidas y bienes de la población.

"Esto se evidencia, entre otras cosas, por la aparente falta de planificación de seguridad que lógicamente precedería a la adopción de la drástica medida de ajuste del precio del petróleo decretada por el Gobierno el 6 de julio de 2018", dijeron los empresarios.

La violencia disminuyó el lunes en el país, tras tres días de ataques y saqueos a negocios, empresas, hoteles y quema de vehículos que sobrepasaron la capacidad de la Policía Nacional para enfrentar la situación.

El lunes se observó a muchas personas en busca de comida y agua en negocios que no fueron saqueados. Largas colas se produjeron en los contados negocios que abrieron sus puertas, a pesar del llamado a huelga, que sigue este martes, de acuerdo a los sindicatos del transporte que la convocaron.

Los actos de violencia iniciaron el viernes pasado cuando el Gobierno dijo que al día siguiente entrarían en vigor los nuevos precios de los combustibles, que reflejaban incrementos de entre 37%  y un 50%.

 El incremento de los combustibles formaba parte de un paquete de medidas recomendadas por el Fondo Monetario Internacional, que incluía reducir los subsidios a los hidrocarburos y mejorar la recaudación de impuestos para fortalecer la economía del país más pobre de América.

"El Gobierno se equivocó con la subida de los precios de los derivados del petróleo", admitió Lucien Jura, uno de los portavoces de Moise.

Sin embargo, el funcionario destacó la "sabiduría" y "grandeza" por parte del Gobierno, cuando decidió rectificar la decisión, porque para él lo importante es "reconocer" los errores y "aprender" de ellos. 

La ministra de Turismo, Emilie Menos, anunció en un comunicado la conformación de un comité para ayudar a los negocios turísticos afectados y convocará a una reunión para evaluar los daños, que incluyen la destrucción de lotes completos de autos y ataques a hoteles


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