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La tradición católica indica que los católicos divorciados que vuelven a casarse viven en pecado, y no tienen permiso para recibir la comunión. Muchas de estas personas se sienten abandonadas por la Iglesia. (EFE)
La tradición católica indica que los católicos divorciados que vuelven a casarse viven en pecado, y no tienen permiso para recibir la comunión. Muchas de estas personas se sienten abandonadas por la Iglesia. (EFE)

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