"El año que viene, que el pueblo decida", dijo mientras espera por la decisión del Tribunal Supremo sobre su legitimidad como gobernador.

El juramentado gobernador Pedro Pierluisi Urrutia aseguró hoy que su mandato en La Fortaleza es legítimo, pero, a la vez, reconoció que no ha tomado decisión alguna de importancia desde que ocupa el cargo para evitar problemas en caso de que el Tribunal Supremo no valide la autenticidad de su estancia en el Palacio de Santa Catalina. 

El funcionario indicó que lo que ha hecho es impartir “directrices” pero no ha firmado ley, orden, memorando, o algún documento oficial de envergadura desde el viernes, cuando, en un proceso que está siendo impugnado ante los tribunales, Pierluisi Urrutia juramentó como mandatario en una residencia privada durante en una ceremonia en la que solo presenciaron allegados del también ex comisionado residente. 

Yo tomé el juramento en base del derecho aplicable en ese momento dado. El lenguaje de la Constitución y la Ley 7, que viabiliza la sucesión del gobernador, se tiene que presumir como constitucional, porque nunca había sido retada en los tribunales. A base de ese estado de derecho es que tomé juramento. Ahora lo importante es que el Supremo se exprese sobre los alegatos que recibieron hoy”, sostuvo el gobernador juramentado en una conferencia de prensa en La Fortaleza. 

Reiteró que la secretaria de Justicia y segunda en la línea de sucesión, Wanda Vázquez Garced, no objetó que ocupara el cargo. 

Pierluisi Urrutia aseguró que no ha incurrido en contradicciones al explicar su juramentación y afirmar que acatará cualquier determinación que tomen los senadores con su voto. En la primera conferencia el ex comisionado residente dijo que, si el Senado votaba en contra de su nombramiento el lunes, durante la sesión que se había coordinado, él se marcharía de La Fortaleza.

Posteriormente, indicó que ya él había asumido la gobernación en propiedad por lo que no había designación alguna ante la consideración de la Cámara Alta. Hoy, en cambio, aseguró que una expresión no es contradictoria a la otra puesto que él se marcharía del cargo si el Senado lleva a cabo una votación, cualquiera que sea, rechazando su entrada a La Fortaleza.

Pierluisi Urrutia también usó su juramentación como gobernador para justificar por qué no entregó la documentación que le solicitaron en el Senado como parte del proceso de evaluación de su designación como secretario de Estado y sustituto del entonces renunciante gobernador Ricardo Rosselló Nevares.

Sostuvo que recibió el pedido el jueves por la tarde y que, en lo que pudo reunir los documentos, le tocó juramentar, lo que hacía todo el proceso en uno académico o innecesario. Añadió que, si los senadores hacen una requisición adicional de los documentos, evaluaría remitirlos. 

Las expresiones del juramentado gobernador ocurrieron en medio de preguntas de la prensa que iban directamente al tema de transparencia en las funciones públicas. Sobre esto, el gobernante hizo unas promesas y se refirió a la corrupción gubernamental como un problema social. 

Manifestó, por ejemplo, que le solicitó a los miembros de su familia a no aceptar contratos con el gobierno central. Insistió en que todo indicio de corrupción en el gobierno será investigado y procesado. Sostuvo que acabará con los jefes de agencia por contrato, con salarios inflados. Favoreció la implantación de la iniciativa del Empleador Único, que estandariza las relaciones laborales en las distintas agencias e instrumentalidades públicas. Juró también no tomar represalias contra políticos o personas que se hayan expresado negativamente sobre él en estas últimas semanas de crisis política y constitucional. 

Del mismo modo, defendió sus acciones pasadas, tanto en el gobierno como en el sector privado. Alegó que no ha hecho acercamientos indebidos como cabildero ante la Legislatura y aseguró que su experiencia en el servicio público lo capacita para desempeñarse como jefe del gobierno puertorriqueño.

Además, subrayó que no hubo intermediarios entre él y Rosselló Nevares cuando se comenzó a hablar de quién sustituiría al ahora exgobernador en su cargo. Dijo que fue él quien se comunicó con Rosselló Nevares para expresarle su disponibilidad para ser su sustituto. 

El ex comisionado residente también defendió la presencia en La Fortaleza de Rosemarie Viscarrondo Carrión, quien hasta hace poco colaboraba con la Junta de Supervisión Fiscal (JSF). Según Pierluisi Urrutia, ella fue la administradora de su oficina cuando fungía como comisionado residente y la está reclutando nuevamente para que lo asista en el Palacio de Santa Catalina. No precisó que funciones estaría realizando. Su nombramiento no se ha concretado todavía y por el momento trabaja como “voluntaria”. 

Pierluisi Urrutia indicó que entre sus primeras gestiones como gobernador ratificado estará ir a Washington D.C. y comenzar a recobrar la confianza del gobierno federal y los políticos en el Congreso. Por el momento, sostuvo, se está concentrando en ponerse al día en el detalle de las gestiones del gobierno, en que las escuelas estén listas para el regreso a clases y en que la economía del país no siga sufriendo por la inestabilidad política que se vive desde inicios de julio. 

“Ahora me estoy preocupando porque la casa no se queme, que el barco no se hunda”, apuntó. 

Actualmente, el Tribunal Supremo de Puerto Rico tiene ante su consideración una demanda en la que el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, pide que se declare nula y termine la gobernación de Pierluisi Urrutia, ya que los eventos que lo llevaron al poder violaron la prerrogativa constitucional del Senado de dar su consejo y consentimiento a los nombramientos del gobernador. 

Pierluisi Urrutia llegó a la gobernación luego que fuera designado como secretario de Estado y sustituto del ahora exgobernador Rosselló Nevares, quien renunció efectivo el 2 de agosto. 

La controversia legal gira en torno a si Pierluisi Urrutia necesita la confirmación de la Cámara de Representantes y el Senado, como dispone la constitución, para poder sustituir al gobernador de manera permanente. La Ley 7 del 2005, que enmienda la ley de sucesión de Puerto Rico, exime a Pierluisi Urrutia de este requisito. Sin embargo, múltiples abogados estiman que este estatuto es inconstitucional. 

El viernes, la Cámara de Representantes avaló la designación de Pierluisi Urrutia. Rivera Schatz, sin embargo, atrasó la votación para después que fuera efectiva la renuncia, lo que en teoría tenía el efecto de activar la cláusula de sucesión, y abriendo la posibilidad de que Vázquez Garced, como titular de Justicia y segunda en la sucesión de La Fortaleza, juramentara como mandataria. 

Pierluisi Urrutia, sin embargo, decidió que él debía juramentar porque, según la Ley 7 de 2005, no necesita la confirmación senatorial al surgir la vacante.


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