Áurea Vázquez Rijos a su salida del tribunal. (GFR Media) (horizontal-x3)
Áurea Vázquez Rijos a su salida del tribunal. (GFR Media)

Los abogados de la defensa, en el juicio por el asesinato del canadiense Adam Anhang, presionaron hoy al asesino confeso, Alex Pabón Colón, sobre contradicciones en su testimonio.

Durante el contrainterrogatorio, el abogado de la defensa de Marcia Vázquez Rijos (hermana de Áurea, esposa de Adam), Fernando Zambrana, confrontó a Pabón Colón con su testimonio ante un Gran Jurado federal, en el que declaró que confesó el crimen a su amigo Derek Osterman y su padre al día siguiente del asesinato.

Esta versión contrasta con lo planteado durante el juicio, en el que indicó que le confesó los hechos a Osterman en la madrugada del 23 de septiembre, poco después de asesinar a Anhang.

Zambrana también lo llevó a admitir que ante un Gran Jurado declaró que en la supuesta planificación del asesinato, tras hablar con Marcia, Áurea Vázquez Rijos y José Ferrer Sosa (excuñado de Áurea) en el negocio Pink Skirt, Marcia se quedó en ese local, mientras que los demás se fueron al restaurante El Hamburguer, para continuar con la conversación.

Esto choca con la versión ofrecida en el juicio, donde declaró que durante las reuniones en ambos restaurantes, Marcia estuvo presente.

Luego, a preguntas de Ovidio Zayas, abogado de Ferrer Sosa, el testigo no pudo recordar que había declarado ante un Gran Jurado que “se las echaba”, ante un amigo apodado “Tito”, de haber tenido relaciones sexuales con Áurea.

Pabón Colón contestó que solamente se acordaba de haberlo hecho en forma de broma con Osterman, pero no con “Tito”, cuyo nombre completo es Isidoro Pérez Muñoz, quien testificó la semana pasada como la persona que supuestamente llevó las cartas de cobro de parte del asesino a los acusados.

Estas contradicciones se suman a otra manifestada ayer, lunes, cuando la abogada de Áurea, Lydia Lizarríbar, sacó a relucir que ante un Gran Jurado para otro caso - sobre un operativo antidrogas en La Perla - Pabón Colón dijo que esperaba tener una sentencia de al menos 25 años en el caso de Anhang, mientras que en este juicio ha indicado estar al tanto de que la sentencia la decide el juez y que la fiscalía puede someter la moción o no la moción para pedir una reducción de años tras las rejas.

Con contradicciones como estas, los abogados de la defensa buscan sembrar dudas en el jurado sobre la veracidad del testimonio de Pabón Colón.

En esa misma dirección, presentaron cuestionamientos sobre si habría inventado la historia de la conspiración después de su arresto, en la que señala a Áurea Vázquez como la principal conspiradora para orquestar el asesinato del canadiense. 

Lizarríbar llegó preguntarle a Pabón Colón si trasser capturado por el FBI -el 3 de abril de 2008- comenzó a enviarles cartas para que buscaran a personas que “digan que lo que usted dice es verdad”.

Pero, ante objeciones, la pregunta no fue contestada, pero luego sí admitió haber enviado cartas a su abogado, a fiscales y a agentes del FBI.

También le preguntaron sobre las expectativas que tiene de que resulte beneficiado por la cooperación que ofreció a la fiscalía federal en este caso.

A preguntas de Zambrana, el testigo reconoció haber seguido la cobertura mediática del juicio estatal en el que resultó convicto Jonathan Román Rivera en el 2007 por el asesinato de Anhang, pero que luego fue dejado en libertad, tras la confesión de Pabón Colón.

Posterior a su arresto, Pabón Colón explicó que solo supo de un artículo relacionado al caso, sobre la publicación de un libro, que dijo que lo “puso furioso” porque supuestamente indicaba cosas que no eran ciertas.

De igual forma, trataron de poner bajo cuestionamiento la validez de las cartas que supuestamente envió para cobrar, al llevarlo a admitir que solía escribir y enviar cartas a muchas personas, aunque no las conociera.

El juicio continúa en el Tribunal Federal en Viejo San Juan. 


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