Julia Nazario Fuentes

Punto de vista

Por Julia Nazario Fuentes
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¿A dónde va a parar el impuesto al inventario?

En los pasados días ha regresado a la discusión pública el tema del impuesto al inventario y quisiera compartir con ustedes mi experiencia con el tema. En ocasiones escucho y leo cómo algunos, como ciudadanos comunes y corrientes, hacen eco de la consigna “que quiten el impuesto al inventario”. Incluso hay quienes erróneamente repiten que “ese dinero se lo dan a los alcaldes”, lo que naturalmente es falso. Vayamos a los hechos objetivos. 

Los municipios reciben dinero de diversas fuentes, como el Centro de Recaudación de Ingresos Municipales (CRIM), del Impuesto de Ventas y Uso (solo 1% del total), así como de las patentes, arbitrios de construcción y otras leyes especiales que distribuyen entre los municipios el dinero que recibe el gobierno central para equiparar a los municipios, por ejemplo, la Lotería. Esos recursos, por supuesto, no se destinan “a los alcaldes”, se destinan en su totalidad a financiar servicios a los constituyentes. Por ejemplo, a los municipios más pequeños, como el nuestro, apenas les da para brindar servicios a los ciudadanos y pagar la nómina de los que dan esos servicios.  

En la medida que se le quita dinero a los municipios, los servicios también se limitan. Entre ellos, el recogido de basura casa a casa, limpieza de escombros, mantenimiento de parques públicos, canchas deportivas, áreas recreativas, poda de árboles y mantenimiento de áreas verdes, reparación y asfaltado de carreteras -que se van haciendo una a la vez-, amas de llaves, ayudas de materiales de construcción, entierros para miembros de familias en la indigencia, etc., etc. A eso le sumamos la adquisición de equipos para brindar esos servicios. 

Toda esta información la presento a los lectores para que tengan los elementos de juicio adecuados para formar sus opiniones, las que respeto. Mi exhortación es a que seamos más solidarios y cuidemos el lugar donde vivimos y, sobre todo, proteger los servicios que damos, que usted recibe y que cada día se hace más difícil brindar. A diario, los alcaldes tenemos que tomar decisiones realmente difíciles, donde hay que posponer proyectos para atender lo que es de emergencia y lo que es urgente. 

Otro argumento sobre el impuesto al inventario es que el mismo lo pagan las grandes megacadenas donde compramos, que definitivamente tienen los recursos para suplirse una y otra vez, porque lo cierto es que los pequeños comerciantes apenas tienen para suplir su inventario día a día. 

Yo soy alcaldesa hace tres años y tres meses y sé exactamente de lo que les hablo. He sentido la presión de la gente cuando escriben “hace días no se recoge la basura” y pocas veces me preguntan, “alcaldesa, ¿hay alguna situación con los camiones que recogen la basura?”. En esto del manejo de desperdicios sólidos hago un alto para agradecer a los empleados de recogido de basura de Loíza, que con solamente dos camiones han dado servicio por los últimos dos meses, sin que apenas se afectaran las rutas, porque ellos mismos se organizaron con tres turnos de trabajo. Dos camiones para una población de 28,000 habitantes aproximadamente. 

Para resumir, sepa usted como ciudadano, que en la medida en que a los municipios se les continúe restando fondos, se afectan los servicios. Aunque quizá usted perciba que los servicios municipales son gratuitos, no lo son, cuestan mucho y se pagan con lo que se recibe en impuestos. A todos les exhorto a que sean solidarios con sus municipios, porque es su gente, su idiosincracia, donde usted vive y prospera.


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