Raúl A. Pérez Rivera

Tribuna Invitada

Por Raúl A. Pérez Rivera
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El Zoológico de Mayagüez es víctima de la política

Días atrás, un grupo de ciudadanos y políticos realizó una manifestación para que el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales abriera nuevamente  el Zoológico de Mayagüez.

En 1964, el pequeño zoológico que había en la Isla Magueyes (La Parquera), fue movido a una finca de  90 cuerdas en el barrio Miradero de Mayagüez. Ese fue su  origen, el de un zoológico   típico con organismos enjaulados.

Los zoológicos de  otros países evolucionaron estableciendo exhibiciones en ambientes “cuasi-naturales”, donde los animales se veían “libres”, o al menos fuera de barrotes, y se dedicaban a propagar especies en peligro de extinción. El nuestro se quedaba anquilosado. No es hasta principios de 2010 cuando se inauguraron  atracciones que incluyeron un mariposario y un aviario, y  un programa para la propagación del sapo concho y  la paloma sabanera.

Este zoológico siempre ha sufrido el vaivén  político y   ha carecido de estabilidad. No ha tenido personal idóneo para la administración, el mantenimiento y cuido de los animales. De ahí las constantes quejas de que los animales no están bien atendidos. Por  ejemplo, el centro de propagación de Palomas Sabaneras en la UPR-Humacao le envió nueve especímenes al zoológico, con el protocolo de cuido. Antes de poder propagarlas las perdieron todas.

  Los zoológicos han evolucionado. Algunos se han convertido en mini-universidades. El  concepto lo comenzó el famoso escritor Gerald Durell, con el Jersey Wildlife Preservation Trust, (hoy el Gerald Durrell’s Jersey Wildlife Conservation Trust).  Este zoológico, ubicado en la isla de Jersey, comenzó como cualquiera otro. Pero en poco tiempo se propuso albergar únicamente a especies en peligro de extinción, con el fin  de propagarlas y usar la progenie para liberarla al estado silvestre. Han producido más de 13,000 individuos y tienen 40 proyectos de conservación en 17 países.

 Los encargados de las  colecciones o curadores tienen doctorado o son veterinarios especializados. Muchos   dirigen  proyectos de investigación de envergadura, por   ejemplo los hongos que están acabando con muchas  especies de anfibios a nivel mundial. En el verano, reciben a profesores universitarios y sus estudiantes, para que realicen investigaciones. Estos  participan en una academia de verano, que atrae a personal de zoológicos e instituciones de más de 120 países.  El curso incluye las técnicas más avanzadas de propagación y cuidado de animales. El estudiante tiene que hacer un proyecto de investigación que es evaluado por  sus pares y la facultad. El curso que tomé en esa institución estuvo a nivel universitario.

El zoológico de Jersey cuenta con más de 100 voluntarios que ayudan desde el mantenimiento de los animales, hasta en los talleres educativos. Los fondos del zoológico  provienen de los visitantes, el curso de verano, donativos y principalmente de los amigos y patrocinadores, que incluían al famoso y fenecido David Attenborough. Todos los años realiza una subasta, de material donado por los amigos del zoológico, para financier sus proyectos. La institución no depende de fondos gubernamentales.

 El zoológico de Mayagüez ni siquiera cuenta con el personal y las instalaciones para cumplir con los requisitos y formar parte de la American Society of Zoological Parks and Aquariums. O lo atemperan a nuestros tiempos y necesidades de conservación, y para esto se necesita una buena cantidad de dinero, o lo cierran.

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