Aida Díaz

Tribuna Invitada

Por Aida Díaz
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Fraude educativo: daño irreversible a nuestros niños

Desde hace mucho tiempo habíamos reclamado de forma pública que en el sistema de enseñanza de Puerto Rico se estaba cometiendo una masacre educativa. Hoy, tristemente el tiempo nos da la razón. Lo que estaba ocurriendo era más que una masacre, era la privación del derecho fundamental de la educación de nuestros niños, con el solo propósito de enriquecer a unos pocos. 

Esta es una situación dolorosa y a la vez vergonzosa, no solo para el Departamento de Educación, sino para el país. En muchas ocasiones  reclamamos al gobernador, y a los presidentes del Senado y de la Cámara, que interpelaran a la secretaria Keleher porque claramente no respetaba las leyes, pero tal parecía que era intocable. 

Señalamos en conferencias de prensa la forma arbitraria en la que se llevaron a cabo los cierres de escuelas sin tomar en cuenta las necesidades de los estudiantes, los contratos millonarios que otorgaba a diestra y siniestra, el movimiento masivo de maestros a otras escuelas alejados de sus domicilios, los fallos en los sistemas electrónicos en el Departamento de Educación. 

Mientras los maestros hacían malabares para pagar deudas que no eran reales, otros se llenaban los bolsillos con el dinero de nuestros niños. Tal vez sea momento de preguntarnos sobre la validez de las acciones tomadas por una secretaria y sus asesores que hoy enfrentan cargos criminales. Todas estas acciones tienen un daño irreversible en nuestros niños y maestros que siguen sufriendo las consecuencias de año tras año no tener libros, materiales, una buena estructura física y muy mala remuneración. 

Es tiempo ya de sacar la política del sistema público de enseñanza, porque si no tomamos acción, el dinero de nuestros estudiantes y maestros seguirá desviándose y utilizándose de forma irresponsable. Es por eso que rechazamos de forma contundente las escuelas chárter o alianzas porque históricamente ese dinero se le quita al sistema público y termina en los bolsillos de todos estos mercaderes de la educación. 

Hoy es un día triste para el sistema público de enseñanza porque mientras estos amigos del alma defraudan al sistema educativo, nuestros maestros siguen cobrando un sueldo miserable. Nadie está por encima de la ley y el que pretenda venir a servirse debe ser castigado con todo el peso de la ley.

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