Eunice Santana Melecio

Punto de Vista

Por Eunice Santana Melecio
💬 0

Gratitud en tiempos de coronavirus

En tiempos difíciles como el que estamos viviendo nos acecha la tentación de concentrar nuestra atención en los aspectos negativos a los que nos enfrentamos: el número de personas infectadas, la inseguridad que nos rodea por la posible contaminación, la agresividad del coronavirus y el número de personas muertas.

Encima de esto, el distanciamiento físico impuesto y la anulación de las actividades colectivas causan molestia y retan, entre otras cosas, nuestra capacidad para superar el aburrimiento, requiriéndonos una creatividad excepcional en momentos en que la energía personal está decaída y la alegría nos amenaza con irse lejos de nuestro lado.  

Todo esto hace que algunas personas renieguen, se llenen de resentimientos, coraje, impaciencia y hasta actitudes violentas.  El miedo a enfermarnos y a morir nos puede paralizar y a llevarnos a encerrarnos contra todo y todos, inclusive contra uno/a mismo/a, al caer en depresión.

Nadie puede negar que causa ansiedad y temor el hecho de que el ritmo de la vida ha sido abruptamente alterado y que el futuro es ahora más incierto que nunca al ser controlado por un virus que no parece tener nada mejor que hacer que no sea amenazarnos con penetrar nuestros cuerpos, atacar nuestros pulmones y hacernos la vida imposible.  Sin embargo, algo que siempre está a nuestro alcance y que no debe requerir mucho esfuerzo es concentrar nuestra atención en todas aquellas cosas por las cuales, aún en medio de todas estas vicisitudes, podemos dar gracias.  La práctica de expresar gratitud sincera puede ser tan terapéutica como los ejercicios de respiración profunda; levanta el ánimo y nos inunda de luz.

Demos gracias por la vida y por todas las cosas buenas y bellas que nos ha regalado: la familia y amistades; las personas cuidadoras de la salud y nuestra seguridad; la variedad de colores que adornan nuestro entorno natural; el sol, la lluvia, el aire y las flores; la risa de los niños y niñas; la ciencia que nos ha dado la medicina; la tecnología que nos permite comunicarnos aunque sea a distancia y desde la soledad de nuestro hogar; los medios de comunicación social que nos informan, comparten análisis, mensajes de alerta y entretenimiento.

Demos gracias por la solidaridad de tantas personas que exponen sus vidas por cuidarnos y que establecen contacto con otras personas, poniéndose a su disposición para ayudar.

Demos gracias por las comunidades en las cuales las personas que viven solas, sobre todo las que están enfermas o son de edad avanzada, cuentan con vecinos que se preocupan por ellas.

Gracias por las industrias que han desviado su producción para proveer productos de primera necesidad para la protección de la vida de todas y todos.

Demos gracias porque como, nunca antes, queda desplegada la realidad de que la humanidad es una, estamos conectados, somos interdependientes, nos necesitamos y somos responsables los unos de los otros.

Son muchas más las cosas por las cuales podemos dar gracias.  Cada cual debe identificar las suyas.  Con ello llenaremos nuestras vidas de corrientes saludables, de energías positivas para el cuerpo, la mente y el espíritu, en esta semana que nos confirma que la muerte no tiene la última palabra, que la vida se impone aún en tiempos de coronavirus.

Otras columnas de Eunice Santana Melecio

jueves, 14 de mayo de 2020

Ánimo: esto también pasará

Esta esperanza no se da en el vacío: se fundamenta en el amor que vence al odio, la vida que vence a la muerte, escribe Eunice Santana

jueves, 23 de abril de 2020

Pausando para honrar nuestro planeta

Aprovechemos este tiempo para delinear planes, aunque sean sencillos, para impulsar el conocimiento y la acción desprendida en favor del planeta Tierra, escribe Eunice Santana

💬Ver 0 comentarios