Noel Algarín Martínez
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La credibilidad en juego

Siempre recuerdo una conversación con un exapoderado del Baloncesto Superior Nacional (BSN), quien me contaba que cuando le tocó el turno de presentarse ante el comité de apoderados que evalúa a los aspirantes a manejar una franquicia, solo le hicieron una pregunta: ¿cuánto dinero te dará el municipio? Para su sorpresa, no bien había divulgado la cifra, la reunión básicamente había concluido. No hacía falta hablar más. Fue aprobado como nuevo apoderado sin problemas. Así de fácil.

La anécdota arroja luz sobre lo poco riguroso del proceso que lleva a cabo el BSN a la hora de dar la bienvenida a nuevos socios a su club de apoderados. Demuestra también que para el BSN no es prioridad asegurarse de que los aspirantes presenten un plan económico detallado con fuentes de financiamiento definidas que sirvan de garantía a una operación estable más allá de una sola campaña.

No es casualidad que entre 2008 y 2017, un total de 53 apoderados pasaran por el BSN, una rotación altísima para un torneo que fluctuó entre ocho y 12 equipos en ese periodo. Para el 2018 dos equipos estrenarán apoderado, entre ellos los Cangrejeros de Santurce con Ricardo García y Camilo Domínguez, quienes sin que se haya tirado una bola al canasto, ya deben dinero al asumir viejas deudas del conjunto.

Santurce, que recesó en 2017, ya se perfila como una de las historias más entretenidas (por llamarlo de alguna forma) del 2018. Entre las primeras movidas de la nueva gerencia está el anuncio de que el coapoderado Camilo Domínguez será su dirigente, así como el intento de enviar al jugador Wil Martínez a Quebradillas a cambio de dinero y un turno en el sorteo de 2019. El BSN no aprobó el canje y ya su presidente, Fernando Quiñones, comunicó que discutirá con la gerencia de los Cangrejeros si obra en los mejores intereses del torneo y la institución que Domínguez trabaje como técnico.

Luego está la discusión de un nuevo tope salarial de un máximo de $60,000 por jugador, pese a que apenas el año pasado se aprobó uno de $80,000. Lo que resulta inconcebible es que se tenga este tipo de discusión cuando todavía hay múltiples apoderados que adeudan grandes sumas de dinero a jugadores y dirigentes. ¿No sería mejor definir primero cómo saldarán lo que deben antes de pensar cuánto podrán pagar en el futuro? Más inconcebible es que el BSN como institución tolere la morosidad, que se permita a apoderados con deudas permanecer o entrar y salir del BSN sin mayores consecuencias.

Pese a todo lo anterior, el BSN ha logrado subsistir con relativo éxito competitivo y apoyo de la fanaticada en los pasados años. Pero, ojo, el crédito no es eterno. Si quieren alcanzar estabilidad como institución, convendría trabajar duro para ganar credibilidad. Ahí comienza todo. Menos remiendos e improvisación. Más disciplina, consistencia y cumplimiento.

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