José E. Muratti Toro

Punto de vista

Por José E. Muratti Toro
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La misteriosa muerte de Jeffrey Epstein

En la película El Padrino II, Frank Pentangeli, que significa “cinco ángeles”, un cabecilla de la “cosa nostra” del este de los EE.UU., decide convertirse en testigo del estado en contra de Michael Corleone (Al Pacino), quien hereda la organización tras la muerte del Padrino Vito Corleone (Marlon Brando).

Durante las vistas, Vincenzo, el hermano mayor de Frank, quien no habla inglés pero controla la cosa nostra en Sicilia, llega inesperadamente para darle apoyo a su hermano. En un receso de las vistas, Tom Hagen (Robert Duvall), el consiglieri de Michael, visita a Pentangeli en la cárcel federal. La conversación gira alrededor de la época dorada de los Corleone bajo Don Vito y termina con un recuento de Tom sobre cómo durante el Imperio Romano, a quien no cedía a la tentación de traicionar a sus mentores, se le aseguraban la protección de su familia y de los bienes a sus herederos. En la próxima escena, Pentangeli aparece muerto en la tina, con las muñecas cortadas, en una toma que recuerda la pintura de 1793 de Jacques Louis David titulada “La muerte de [Jean Paul] Marat”.

El pasado sábado, 10 de agosto, el millonario financiero Jeffrey Epstein, fue encontrado muerto en su celda en Metropolitan Correctional Center, la cárcel federal de máxima seguridad en Nueva York. Epstein acababa de ser acusado por la Oficina del Fiscal Federal de Manhattan, por delitos relacionados a tráfico de menores para prostitución.

En el 2007, el FBI entregó al fiscal del Distrito Sur de Miami, un pielgo acusatorio de 57 páginas contra Epstein por tráfico sexual con al menos 38 menores. Dicha acusación no se presentó a un gran jurado para fijar delitos y pasar a juicio. En el 2008, Epstein fue condenado a trece meses de confinamiento parcial (el recluso podía ir a su oficina durante el día y se reportaba de noche a la facilidad) por participar en actos de prostitución con dos menores entre el 2002 y el 2005. El acuerdo se llevó a cabo con Alexander Acosta, entonces fiscal federal del Distrito Sur de Miami, y actual secretario del Trabajo en el gabinete de Donald Trump.

El pasado 6 de julio, Epstein fue arrestado en Nueva York por un cargo de tráfico sexual con una menor y un cargo de conspiración para cometer tráfico sexual. El juez le negó la fianza pues el acusado, con propiedades en Manhattan y las Islas Vírgenes, un capital estimado de $500 millones y un avión privado, representaba un peligro de fuga. El 23 de julio, Epstein, quien compartía celda con un policía de Nueva York apellidado Nicholas Tartaglione, acusado de cuatro asesinatos, fue encontrado inconsciente en su celda con marcas en el cuello. A pesar de ser colocado bajo vigilancia por intento de suicidio en aquel momento, aparentemente, se le transfirió a una celda en solitario donde murió por asfixia. Se sugiere que el recluso se ahorcó.

El secretario de Justicia, William Barr, expresó sentirse “horrorizado” por el suicidio en una facilidad federal y el FBI está investigando la muerte.

A horas de la muerte de Epstein, el presidente Trump reenvió un tuit de un tal Terrence K. Williams, que acusaba a Hillary y Bill Clinton de la muerte de Epstein. Las teorías de conspiración no se han hecho esperar. Epstein, quien reclutaba menores en las facilidades de Mar-a-Lago para que le dieran “masajes sexuales” a principio de los 2000, fue demandado por varias de dichas menores. En el pliego acusatorio de la más reciente, que fuera desclasificado el pasado viernes, Virginia Giuffre, aseveró bajo juramento que Epstein le instigó a conseguirle menores y la “compartió” como “esclava sexual” con Bill Richardson, ex gobernador de New México y ex embajador ante las Naciones Unidas, el ex senador George Mitchell, el Príncipe Andrew, Duque de York, el profesor de derecho Alan Dershowitz, el billonario Glenn Dubin, el executivo de modelaje Jean Luc Brunel y el difunto científico de MIT, Marvin Minsky, entre muchos otros.

Los partes de prensa revelan que en varias ocasiones Epstein festejó con Bill Clinton y Donald Trump. Giuffre, sin embargo, indicó que no tuvo relaciones con ninguno de los dos presidentes.

Aunque la esclavitud ha existido desde la antigüedad, no fue hasta el siglo XV que se utilizó como mecanismo de tráfico predominantemente sexual con africanas. En el siglo XIX, en Londres surgió el primer movimiento antitráfico sexual cuyo propósito era revocar la Ley de Enfermedades Contagiosas que exigía el registro de prostitutas, quienes de ser clasificadas como infectadas, podían ser detenidas indefinidamente hasta que se “limpiaran”. Toda vez que la mayoría de estas mujeres eran blancas, su comercio se calificó de “trata de blancas”, término que prevalece hasta el presente.

La Organización Internacional del Trabajo estima que en el 2016, se traficó con 3.8 millones de adultos y 1 millón de niños para su abuso sexual. De estos, 99% son mujeres y niñas. Se estima que el negocio genera $99 billones a nivel mundial. Aunque 70% del tráfico ocurre en Asia y el Pacífico, 1 de cada 7 niñas, de los 24,000 menores que huyen de sus hogares en los EE.UU., terminan siendo víctimas de tráfico sexual. A pesar de que los EE.UU. no cuentan con estadísticas sobre la trata en su territorio, se ha reportado que unos 9,000 negocios de masajes ilícitos se han convertido en los principales medios para ofrecer niñas y mujeres para consumo sexual, generando un ingreso estimado de $2.8 billones anuales. Un notorio caso reciente de tráfico sexual fue el arresto de Robert Kraft, dueño de los Patriots de New England, amigo personal y contribuyente a la campaña de Donald Trump, que aparece retratado en varias ocasiones con la dueña del establecimiento y el presidente.

El inmediato reenvío por Trump de un tuit que asocia la muerte de Epstein con los Clinton, parece ser otro transparente intento del presidente de asociar a los Clinton con acciones ilegales de las cuales él es un potencial sospechoso. La muerte de Epstein elimina la posibilidad de que este brindara revelaciones de actos ilícitos al mismo distrito federal que está investigando casos de corrupción de la organización y la Fundación Trump, para intentar reducir su condena.

No se anticipa que la investigación del FBI, bajo la secretaría de William Barr, revele posibles vínculos entre estos dos demostrados depredadores de jóvenes mujeres. Sin embargo, los abogados de las víctimas de Epstein se proponen redoblar esfuerzos por resarcir por sus traumas a las víctimas con la vasta fortuna del financiero. La oficina del Fiscal Federal del Distrito Sur de Nueva York, estará muy atento a dichas demandas.

Lo que sucede en Manhattan, no se queda en Manhattan.



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