Esteban Pagán Rivera

Prórroga

Por Esteban Pagán Rivera
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La NBA es predecible... pero nos amarra

Muchos recordamos que la película Titanic de 1997 fue una gran experiencia cinematográfica que nos disfrutamos de principio a fin. Incluso, los 11 premios Oscar que ganó la confirman como una de las mejores películas de todos los tiempos.

Pero, cuando vemos Titanic, ya sabemos el final de la película. El barco choca con un témpano de hielo y termina en el fondo del Atlántico. Pero todo el drama, romance y derroche de emociones entre los protagonistas es lo que nos amarra, sin importar que ya sabemos el desenlace.

Así es la NBA de hoy día. Desde que la temporada comenzó a mediados de octubre, todos sabíamos cómo iba a finalizar. Y aquí estamos, tal como se anticipaba, con los Warriors de Golden State y los Cavaliers de Cleveland en una final por cuarto año consecutivo.

En días recientes afloró en las redes sociales un debate sobre si valía la pena ver NBA en una era en la que los Warriors no dejan espacio para muchas sorpresas.

Yo digo que sí. A pesar de lo predecible que se ha convertido la NBA, el producto sigue encendiendo pasiones y acaparando la atención. Incluso, el diario Boston Globe reportó a inicios de mes que los ratings para la temporada regular subieron ocho por ciento en las transmisiones nacionales por ESPN, TNT, ABC y NBA TV.

Las finales de conferencia también fueron muy exitosas. El séptimo juego entre Warriors y Rockets —con todo y la lesión de Chris Paul— fue el partido más visto del año, con un rating de 10.3 puntos.

Y es que, a pesar de que la final lucía cantada, la NBA enamora —como hizo Titanic— con todo el drama que involucra a sus ‘actores’, con LeBron James como el gran protagonista por todas las pasiones que genera.

La NBA presentó un gran entretenimiento esta temporada. Irrumpieron unos Rockets que amenazaron a los Warriors y lograron el mejor récord de la liga, mientras que los Cavaliers de James experimentaron una montaña rusa digna de disfrutar con una bolsa de pop corn. Mientras, los Celtics también acapararon atención con todo su drama de lesiones y su habilidad para superarlas. Y así hubo muchas historias más.

Y por más predecible que luzca una victoria de los Warriors, estoy seguro que el gran protagonista (o villano para algunos) LeBron James tendrá mucho qué decir.

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