Noelia Enid Arroyo Hernández

Punto de Vista

Por Noelia Enid Arroyo Hernández
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Las elecciones 2020 serán el verdadero sismo

Sin haberse repuesto del embate del huracán María, nuestra isla acaba de sufrir otro revés en su recuperación con el terremoto del 7 de enero. En una semana hemos sido testigos de cómo el pueblo se autoayuda, sin esperar la acción ni los protocolos innecesarios del Estado. Miles de personas han viajado al sur a llevar artículos de primera necesidad, música, oración, abrazos, juguetes, mensajes, amor. No les ha importado poner sus vidas en riesgo, mejor exponerse que confiar sus ayudas en las manos del gobierno. Porque es el mismo gobierno que retuvo y desperdició cientos de vagones con suministros que tantos necesitaban luego de María. 

Algunos candidatos políticos no han perdido la oportunidad para hacer campaña, aprovechándose de la pena y dolor ajeno. En medio de la emergencia se han otorgado contratos a los amigos de siempre. Por otro lado, el pueblo que vive del salario mínimo, el que debe pagar una deuda de $72 mil millones, el que se quedará sin plan de retiro, el que no cuenta con servicios de educación y salud dignos, el que paga una suma ridículamente alta por la energía eléctrica, entre otros tantos abusos, es quien saca de su bolsillo descuadrando su quincena para ayudar al necesitado. La desconfianza del pueblo hacia el Estado es absoluta. 

El pueblo sabe que el desastre político-gubernamental ha sido más perjudicial que los desastres naturales. Que es a causa de ese desastre que nuestra recuperación es cuesta arriba, que no hay suficientes recursos a la mano para enfrentar fenómenos naturales para los que se supone estemos preparados. Nos han robado demasiado. Y este pueblo ya les dio un aviso. El gobierno ya sufrió el primer temblor en el verano de 2019, cuando se logró doblar y quebrar su plan de corrupción. Ahora, en año eleccionario, veremos un gobierno desesperado por ganar votos y queriendo usar cualquier desastre natural a su beneficio. 

Hoy el pueblo le teme a los terremotos, no así los políticos. Ellos, ahora sostenidos sobre columnas débiles y agrietadas, le temen al pueblo que se cansó de la opulencia de sus gobernantes y puede provocar el sismo que terminará colapsando toda su estructura. Nadie puede predecir cuándo sufrirá otro terremoto el pueblo puertorriqueño. Pero al gobierno de Puerto Rico se le puede avisar que el verdadero sismo será en noviembre 2020. 

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