Ismael Torres

Tribuna Invitada

Por Ismael Torres
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La Universidad, Uroyoán y Severino

La determinación de causa para arresto contra el expresidente de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Uroyoán Walker, y el exrector del Recinto de Río Piedras, Carlos Severino, en relación al otorgamiento de las becas presidenciales en ese centro docente debe provocar una profunda reflexión entre los que queremos lo mejor para una institución que ha sido fundamental en el desarrollo de Puerto Rico.

Ha sido una vergüenza y una deshonra para la UPR ver a dos de los más altos funcionarios ser fichados en la Oficina del Fiscal Especial Independiente luego de que la jueza Geisa Marrero, del Centro Judicial de San Juan, determinara causa para arresto en su contra.

No conocemos personalmente a los dos imputados, pero en el caso de Severino las referencias personales y profesionales que tenemos de profesores y estudiosos es que es una persona de origen humilde y que sus logros profesionales son producto del trabajo duro y de excelencia.

Del expresidente no tengo referencias personales ni profesionales, excepto que su nombramiento a la presidencia presuntamente fue producto de un proceso traqueteado en una reunión que se efectuó en la residencia de un llamado líder sindical de Nueva York, en la isla de Culebra, controlada por personajes que tenían interés en mantener control sobre los asuntos de la UPR a todos los niveles.

Es así como no es de extrañar que lo que comenzó torcido finalizara como terminó e involucrara a personajes como el propio Severino.

Ambos imputados, no muy bien asesorados, han montado una operación de propaganda para vender la idea de que las imputaciones que se le hacen responden a motivaciones políticas, es decir, que vienen de sectores vinculados al Partido Nuevo Progresista (PNP) con el fin de hacerle daño.

La vista preliminar de este proceso ha sido señalada para el próximo 8 de enero y no creo que el argumento de persecución política sea la mejor defensa en ese caso.

A la luz de los documentos que se han presentado se desprende que ni Walker ni Severino se echaron dinero público en sus bolsillos, pero sugiere que se saltaron reglamentos para beneficiar a terceros y eso por lo menos, es irregular.

Esta lamentable y fea situación en que están estos dos exdirectivos de la UPR son ejemplo de las cosas que hacen algunas personas con tal de ocupar altos cargos y luego mantenerse en los mismos.

Recuerdo el caso de otros exdirectivos de la UPR que, en otros tiempos, aunque no fueron acusados criminalmente por acciones indebidas, tuvieron que dejar sus cargos y salir desprestigiados luego de someter su voluntad a su partido político y poner en tela de juicio su compromiso con la UPR.

No es la primera vez, ni será la última, en que personajes llegan a la dirección de esa prestigiosa institución y manchan su trayectoria que debe ser para el país un modelo bueno a seguir.

Mientras, esperemos a ver la suerte que corren a nivel judicial Walker,contra quien se encontró causa en seis de los 12 cargos radicados por la Oficina del FEI y Severino, contra quien se encontró causa en seis de los nueve cargos que le fueron imputados.

Estos casos tienen que ver con la otorgación de becas presidenciales a Carlos Pagán Cuevas, exasistente del expresidente de la UPR, Antonio García Padilla; Mónica Sánchez Sepúlveda, sobrina del expresidente de la Junta de Gobierno, Jorge Sánchez, y Arturo Ríos, exasesor en asuntos públicos del exgobernador Alejandro García Padilla.

A Walker se le encontró causa por tres violaciones al artículo 264 (b) del Código Penal por malversación de fondos en relación a las tres becas y una violación al artículo 262 omisión del cumplimiento del deber sobre la beca de Pagán Cuevas; dos violaciones al artículo 4.2 (b) de la Ley de Ética Gubernamental -que prohíbe a un servidor público utilizar las facultades de su cargo para beneficiar a terceros- en relación a las becas de Sánchez y Pagán Cuevas.

En el caso de Severino, se le encontró causa en dos cargos por infracciones al artículo 4.2 (b) de la Ley de Ética respecto a las becas de Sánchez y Pagán Cuevas; tres violaciones a la sección 254 del Código Penal que prohíbe la intervención indebida en operaciones gubernamentales y un cargo por violación al artículo 262 del Código Penal sobre omisión en el cumplimiento del deber en relación a la beca de Pagán Cuevas.

Independientemente de la excelencia académica de Severino, que se ha traído a la atención pública, le recordamos aquella máxima sobre la honestidad de la mujer del rey.

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