César A. Rey Hernández

Punto de vista

Por César A. Rey Hernández
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La verdadera educación

En toda sociedad, la función educativa ha jugado un rol de concienciar al país de sus valores y sus visiones de mundo, y capacitar para esa gobernabilidad tan urgente en nuestro contexto social y político.  Desde el siglo XIX, la escuela repúblicana está encargada de forjar estos roles sociales, administrar una ideología y patentizar unos principios y códigos. En otras palabras, la iconografía de un país fijará su potencial en la capacidad que tenga su sistema educativo. El país se afirma o se desintegra a través de ese valor educativo que acontece todos los días y que en tiempos pretéritos tenía el monopolio social, conjuntamente con la familia y la Iglesia, al dar su visión del mundo que le tocó administrar. 

La iniciativa que evidencia un nuevo formato de compartir una ilusión que se llama educación hay que celebrarla. Estoy convencido que lo que se reseña de la experiencia de un junte de 10 escuelas y la matrícula de 2,759 en 52  salones del  Complejo Ferial en Ponce a propósito de la crisis en el país producto a su vez de los temblores merece ser evaluada.

Las iniciativas, si son consultadas y consensuadas en la educación, según aparece reseñada en el artículo de este diario del sábado, 22 de febrero de 2020, debería representar un espacio de reflexión para modelos a seguir en el futuro de escuelas que ante la adversidad asumen un posicionamiento proactivo. El éxito o fracaso de un proyecto educativo está en la consulta con los afectados que en este caso son los miembros de la comunidad educativa de esas diez escuelas. Transportación, alimentación, ambiente escolar conjugado con la posibilidad de recuperar el espacio educativo y crear una ilusión es una tarea difícil, pero urgente en nuestro país a propósito de este impacto de lo sismos en el  sur. 

La educación es un proceso que puede acontecer en espacios que permitan el aprendizaje sano y lo importante es la creatividad con que ese maestro y maestra provoquen e incentiven la curiosidad intelectual de nuestros estudiantes. Los que estamos viendo que ocurre en Ponce es una muestra de un espacio compartido conjugado con creatividad y por iniciativa comunitaria sin tener que esperar que autoridades gubernamentales autoricen y viabilicen el proyecto. En este caso debo destacar que cuenta con el apoyo del Departamento de Educación lo cual me parece que es un gran logro. Conocer y saber que hay miles de estudiantes rescatados en actividades creativas para fomentar una ilusión, nos debe generar optimismo frente a un país que mas recientemente se ve inmerso en retos de desesperanza.

Definitivamente esta situación difícil y retante está provocando la creatividad suficiente para experimentar modelos alternos que puedan significar proyectos de futuro al interior del Departamento Educación. Este no es el único, son varios los proyectos de educación alterna que se están generando a partir de esta crisis que debemos rescatar y documentar como logros de nuestra educación pública que tan importante y valiosa que ha sido históricamente. Este junte de voluntades y comunidades está dando un ejemplo al país de cómo reinventarnos frente a la adversidad. La educación es solo uno de los espacios que hay que retomar para dignificar nuestro futuro. Aquí la comunidad escolar como proponente y el gobierno como facilitador debe representar una manera distinta de hacer mas gobernable y eficiente nuestro Puerto Rico.  Si alguien buscaba el significado de resiliencia aquí tenemos el mejor ejemplo.

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