Gilberto Domínguez Escalera

Tribuna Invitada

Por Gilberto Domínguez Escalera
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Mi presidente es Obama

“Mi presidente es Obama”. Eso me respondió mami cuando le pregunté anoche, en una de esas conversaciones que ha provocado la escasez de luz tras el paso del huracán María, si estaba lista para saludar a su presidente, tan pronto llegara a Puerto Rico.

Y es que hace varios días surgió la noticia de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, vendría a nuestro archipiélago para ver con sus propios ojos la devastación que nos han dejado el paso consecutivo de los huracanes.

Con su visita también se llevará una muestra del espíritu puertorriqueño de solidaridad y la capacidad de un pueblo cuando se une, pero eso es tema para otra ocasión.

Tampoco podemos cegarnos a la realidad política, ya que, es casi dado que un presidente debe visitar zonas de desastre en casos extremos, como ha resultado ser el nuestro. Es lo que se espera de él.

Sin embargo, como mami, hay muchos que no coinciden con la visión política de Trump -me incluyo- más reconocemos lo que significa el gesto de la visita de un presidente. Más allá de la acción misma, que tiene su valor propio, resulta de gran importancia para visibilizar aún más a nivel internacional la situación por la que atraviesa Puerto Rico y para ayudar a animar a que, a aquellos a quienes hemos ayudado en el pasado, nos devuelvan el favor.

Se ha popularizado la idea de que reconocer la importancia de un evento o el manejo de una situación es el sinónimo a un endoso a cualquier figura ligada a ello. Entiendo que esa apreciación no puede estar más alejada de la verdad. En momentos donde se recaba la unidad y la cooperación, no cabe estar pendientes, aunque sí conscientes, de las diferencias permanentes que tenemos y mantendremos luego de esta crisis.

Cuando este país se levante, continuaremos pidiéndole cuentas a nuestros gobernantes; la Junta de Control Fiscal seguirá queriendo cobrarle hasta los suspiros a los puertorriqueños y el recorte a la jornada laboral, muy probablemente, ya haya entrado en vigor. En fin, seguiremos con el mismo tramo que recorríamos, una vez hayamos sacado esta piedra del camino.

Lo importante, y de paso, lo lindo, de todo esto ha sido ver, como tantos ya comentan, a vecinos conociéndose entre sí y familiares lejanos reconectando los unos con los otros.

Empero, lo neurálgico es que, a pesar de las ayudas que hemos de recibir, para mami, y muchos otros, su presidente seguirá siendo Barack Obama, la deuda del país seguirá siendo impagable y nos seguirá tocando a los puertorriqueños salir de ese otro desastre, con el mismo ánimo y empeño que hemos de invertir en el caso de María.

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martes, 26 de septiembre de 2017

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