José Curet

Punto de vista

Por José Curet
💬 0

“Phishing”, los “hackers” y nuestra seguridad

Abres tu correo electrónico y se despliega una larga lista de entradas, muchas desechables. En el margen aparece también un número abultado de correos basura (“junk mail”). Presionas ahí, con intención de borrarlos, pero justo entonces te llama la atención un correo enviado por el banco donde tienes tu cuenta y recibes tus depósitos.

 Ante la curiosidad, pues es la primera vez que envían tal notificación, presionas y aparece un mensaje con el logo oficial de la institución. “Estimado valioso cliente: Este mensaje es para confirmar que su último depósito no se pudo procesar, hay un cargo por servicio. Para información adicional, haga click aquí”. Y al rozar el cursor se abre un pequeño recuadro, con información de tu cuenta, y hasta la contraseña, accesible ahora al remitente de ese email. 

Ante la extrañeza y la duda vas personalmente al banco y te comunicas con servicio al cliente. No haga caso a esos mensajes, te dicen. No los abra, y si lo hizo, bórrelos inmediatamente y no vuelva a tocarlos. Y al otro día descubres que han efectuado una transferencia y han retirado varios miles de dólares de tu cuenta a través de banca móvil.  

Casi estupefacto, vuelves nuevamente al banco para informarles que nunca has hecho tal transferencia. En lo que se esclarece la reclamación pasan varios días, que parecen siglos, entre insomnio y consternación. Eventualmente se confirma el fraude, dando lugar a una eventual restitución de los fondos.

Y como si fuera pura coincidencia, el mismo día donde te ocurrió todo eso lees en los titulares de los diarios, “Gobierno sufre desfalco millonario”. Relatan que tanto la Compañía de Fomento Industrial como la Administración de Sistemas de Retiro fueron blanco de unas transacciones fraudulentas. Alegan haber recibido correos electrónicos instruyendo a redirigir pagos de remesas a una supuesta cuenta nueva. El esquema volvió a repetirse en otras compañías del gobierno, como Turismo, Comercio y Transportación. Aunque aún no se sabe a ciencia cierta si fue desfalco interno o un ataque cibernético, como ocurrió dos años atrás en Hacienda, todo parece apuntar hacia un nuevo y sofisticado tipo de robo electrónico, conocido con el nombre de “phishing”. Se pronuncia igual que “pescando” (en inglés), y de eso se trata. Pescar ingenuamente a un usuario, “enviando emails fraudulentos, con la intención de engañar a quien lo recibe y extraer dinero o datos privados”, según explica el propio secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio.

Aunque noticias posteriores afirman que esos fondos pueden ser recuperados, ahora cunde la incertidumbre sobre cuán seguro puede estar el gobierno o cualquier individuo ante esa nueva modalidad de fraude e irrupción en nuestra correspondencia electrónica. 

El siglo pasado, mucho antes de la actual irrupción cibernética, el escritor inglés George Orwell noveló sobre un mundo entretejido porredes donde nuestra privacidad era capturada por un “hermano mayor”, quien nos observaba. “Big brother is watching you”, diría en su novela 1984. Y hoy aquel relato parece traducirse en esta nueva trama de “phising” y “hackers”. 


Otras columnas de José Curet

💬Ver 0 comentarios