Luis Balbino Arroyo

Punto de vista

Por Luis Balbino Arroyo
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¿Qué haremos los estadolibristas?

El gobierno del PNP ha convocado un referéndum de Estadidad Sí o No para el día de las elecciones. Wanda Vázquez tendrá en común con Pedro Rosselló, Luis Fortuño y Ricardo Rosselló realizar una consulta de estatus que excluye al ELA de la papeleta. Ni el liderato del PNP ni nadie en Washington cree que la estadidad ha ganado esos procesos amañados. Prefieren pagar millones en un referéndum inútil que invertir en ayudas para la gente.

Este referéndum sin aval federal no adelanta la estadidad, que en la era de Trump y McConnell está más lejos que nunca. Es obvio que el PNP no busca adelantar la estadidad, sino que impulsa una estrategia partidista para ganar las elecciones. Quieren hablar de estatus político porque saben que han fracasado en resolver los problemas vitales de Puerto Rico. Y legalmente, el referéndum les permite recaudar cantidades ilimitadas de dinero para su campaña.  

Los procesos amañados se protestan. La pregunta es: ¿cómo?

El Partido Popular ha solicitado a la Comisión Estatal de Elecciones la representación del No a la Estadidad. igualmente lo hizo el PIP. Si votar por el No significa meramente no pedir la estadidad y que cambie el estatus político, no habría problema. Pero luego de una campaña política publicitaria, ¿qué significará el No en noviembre en la mente de los puertorriqueños?

Si el PPD va a defender el No, tiene que hacer claro que votar por el No significa un voto en contra de cualquier cambio de estatus político. El PNP intentará con todos sus recursos decir que votar por el No es votar por la independencia. Su demagogia caerá en el terreno fértil del 80% de los puertorriqueños que atesoran nuestra unión permanente con los Estados Unidos. 

El PNP buscará, con dinero casi ilimitado, definir el No a la estadidad como un No a Estados Unidos, a la ciudadanía, a FEMA, a la reforma de salud, al Seguro Social, a Medicare, a la tarjeta del PAN, a las becas Pell. En fin, la independencia. Harán anuncios sobre la “alianza popular-independentista-socialista”. No faltará el anuncio de la madre anciana tratando de visitar a su hijo en Florida con un pasaporte de Puerto Rico, y no la dejen entrar. Ni el anuncio de Oscar López en Telesur diciendo que Puerto Rico pronto votará por la independencia. Ayudará al PNP que muchos que apoyan la independencia o la república asociada tratarán de que los votos por el No se interpreten como votos por su fórmula de estatus político. Me dirán que esto es una campaña de miedo, que eso es demagogia, que estamos en pleno siglo 21. Pero está ocurriendo. Vean a Trump, Bolsonaro, Alternative für Deutschland, Brexit: el miedo funciona. 

Es natural que el PPD desee oponerse a esta trampa del PNP. La pregunta es: ¿cuál es la manera más efectiva de derrotar esta trampa? Ante la demagogia del PNP, el PPD tiene que mantener presente la alternativa de no votar en la papeleta del referéndum como protesta. El boicot funcionó en el 1998, en el 2012 y más recientemente en el 2017. Con la protesta enfocamos la campaña en el asunto fundamental: este gobierno colapsó y la única forma de derrotarlo es votando por el PPD. Cualquier otro tema es una distracción impuesta por el PNP. Si los populares validan de alguna manera este proceso al participar, corren el riesgo de darle credibilidad en Washington al resultado de la consulta. Mientras que con toda probabilidad la suma de los votos del No y en blanco serían superiores a los votos del Sí.

No sería la primera vez que el PPD ajusta sus estrategias ante los procesos amañados del PNP. En el 2017 la posición inicial fue dañar la papeleta y terminamos en el boicot. En el 1998, apoyar la Quinta Columna que triunfó, fue una decisión de las últimas semanas. Estamos a tiempo de pensar las cosas con detenimiento y mentes frías.

Claramente el PNP quiere que el PPD asuma el liderato del No. El PPD tiene que preguntarse si como el toro frente al señuelo rojo, quiere ir de frente camino hacia la espada.


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