Malu Blázquez Arsuaga

Punto de Vista

Por Malu Blázquez Arsuaga
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Tenemos que aumentar la resiliencia de Puerto Rico

Los terremotos recientes una vez más nos dejaron ver que no estamos preparados para enfrentar desastres naturales y que es imperativo que aumentemos la resiliencia de Puerto Rico para poder encarar los desafíos del futuro. ReImagina Puerto Rico se creó precisamente para servir como una fuerza unificadora entre un grupo diverso de voces puertorriqueñas con el propósito principal de desarrollar recomendaciones accionables y puntuales para reconstruir el país de una manera que se fortalezca física, económica, y socialmente. Una parte integral de la misión de ReImagina es además propiciar mayor participación ciudadana y transparencia en los procesos de recuperación para que el pueblo de Puerto Rico pueda asumir un rol activo en forjar su futuro.

Después de un proceso de participación amplio y extenso con líderes comunitarios, académicos, y profesionales de alrededor de la isla, ReImagina propuso 97 acciones que atienden elementos cruciales para la recuperación y reconstrucción de Puerto Rico en seis sectores (vivienda; energía; infraestructura física; infraestructura natural; desarrollo económico; y salud, educación y servicios sociales) para atender necesidades insatisfechas y retos actuales, y mitigar el impacto de desastres naturales. Muchas de estas recomendaciones fueron acogidas por el gobierno en sus planes de recuperación, sin embargo, casi dos años más tarde la mayoría aún no han sido implementadas.

Las recomendaciones de ReImagina son aún más relevantes después de los recientes terremotos. Por ejemplo, establecer un protocolo de manejo de emergencias para toda la isla que incluya un programa de vales para viviendas temporeras, y control de alquiler temporero, es necesario para poder reubicar a familias cuando hay miles de personas durmiendo en la calle, refugios y carros, sin protocolo de vivienda temporera. Muchas de las residencias que han sufrido daños significativos durante los terremotos se construyeron sobre columnas o zancos. ReImagina recomendó y enfatiza la necesidad de desarrollar programas de préstamos, subvenciones o subsidios para incentivar y financiar mejoras dirigidas a la resiliencia física de las viviendas existentes, apoyados por manuales que brindan orientación práctica para mejorar la seguridad de las viviendas. Por ejemplo, el programa de Movimiento Fuerte de la UPRM desarrolló una guía para la rehabilitación estructural de estas residencias con la idea precisamente de reforzarlas. Es hora de comenzar a utilizar nuestros recursos locales para asegurar que todas las familias puertorriqueñas tengan un lugar seguro donde vivir.

La Escuela Agripina Seda de Guánica colapsó por el impacto de los terremotos que se experimentaron en la isla. Como muchos otros planteles en Puerto Rico, la estructura era vulnerable debido a que se separaron los pasillos de los salones de clases con unas paredes de columnas cortas, que restringen significativamente el desplazamiento lateral de los edificios en casos detemblores. En esta etapa de recuperación cobra nuevamente vigencia la necesidad de aumentar la resiliencia de la infraestructura educativa para proteger a los estudiantes ante los desastres naturales. Es apremiante llevar a cabo una evaluación de vulnerabilidad de la infraestructura escolar de la isla, y priorizar las inversiones en infraestructura guiados por una conciencia de prevención de riesgos.

Un sistema eléctrico robusto es crítico para mitigar los impactos de un desastre natural, especialmente para la población vulnerable. Otra de nuestras recomendaciones que impulsa la resiliencia energética es establecer sistemas de energía auxiliar de reserva (backup) confiables y diversificados para personas vulnerables e instalaciones críticas, tales como hospitales, escuelas, refugios y centros de servicios de emergencia. A pesar de que hemos tenido adelantos en esta área por las inversiones privadas y de organizaciones sin fines de lucro (OSFL) nos queda mucho por hacer. Varias OSFL han apoyado a escuelas y Centros 330 proveyendo sistemas de energía auxiliar con la instalación de paneles solares y baterías para almacenamiento. Por ejemplo, el Hospital La Concepción, en San Germán, continuó operando sin interrupción luego del apagón, ya que cuentan con un sistema eléctrico independiente de la AEE. Se trata de un sistema combinado de generación de calor y electricidad (conocido como CHP, en inglés) que opera con gas propano y tiene emisiones mínimas. ReImagina también recomendó y continúa enfatizando la importancia de promover y hacer cumplir las políticas públicas y reglamentos para permitir integrar micro redes, mini redes y energía renovable en el sistema energético para alcanzar la resiliencia en caso de desastres naturales. Sin embargo, el acuerdo de restructuración de la deuda de la AEE propuesto va en contra de la nueva política pública energética (Ley 17-2019), al desincentivar el uso de energía renovable y distribuida, la misma que nos permitiría ser más resilientes energéticamente.

Me entusiasma ver como una de las recomendaciones prioritarias de ReImagina —desarrollar centros comunitarios resilientes para mejorar la prestación de servicios durante emergencias y desastres— se está implementando alrededor de todo Puerto Rico con el apoyo de varias OSFL. La coordinación y colaboración ha probado ser primordial en los procesos inmediatos de recuperación y será clave en el proceso a largo plazo de reconstrucción de la isla. Así como hemos logrado que se desarrollen centros comunitarios resilientes, tenemos que buscar la manera de implementar estas y otras de nuestras recomendaciones para así lograr un Puerto Rico fuerte, equitativo y próspero ayudando a reconstruir la isla sobre una base más sólida, justa y resiliente.

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