Pedro R. Ortiz S.

Punto de vista

Por Pedro R. Ortiz S.
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Veinte años de un milagro

Este Viernes Santo se cumplirán veinte años de que una bomba lanzada desde un avión matara a David Sanes, un guardia de seguridad que vigilaba desde el puesto de observación de la zona de bombardeo que la Marina de guerra de Estados Unidos tenía en la isla de Vieques. 

Aquella muerte dio el impulso definitivo a la larga lucha de los viequenses por sacar de su isla aquellas nefastas prácticas navales. Historiadores, periodistas, políticos y veteranos de aquella gesta tendrán mucho que decir en estos días. Yo, como cura del bendito pueblo de Comerío –que atesora cariño y fervor  la imagen de Nuestra Señora del Alba- quiero hacer un pequeño aporte a esa conversación social tan necesaria en la patria.  

Así como la virgen del amanecer, desde el universo por altar nos muestra a Jesús, fruto bendito de su vientre, y con su mirada valiente “a todos por igual bendice”, reza el poema de Corretjer, quiero recordar que aquel triunfo de Puerto Rico fue una victoria porque todos por igual nos congregamos en un reclamo por la paz. Quiero recordar que aquello fue un verdadero milagro, por el que tenemos que inclinar las cabezas y doblar las rodillas para darle gracias a Dios, porque sin la mano poderosa de Él, no lo hubiéramos logrado. En Vieques tuvimos la oportunidad de apreciar, a simple vista, lo que es y hace Dios como Señor libertador de la historia. ¡Que no se nos olvide! Que no olvidemos enseñárselo así a nuestros hijos.

Pero si no es fácil darle las gracias al prójimo, al que vemos, mucho más difícil es darle las gracias a Dios, al que nunca vemos… porque posiblemente no queremos mirar con los ojos del alma.

Una pequeña muestra: El periodista Julian Assange, desde su medio Wikileaks, logró que el mundo se enterara de las barbaridades que estaban ocurriendo en Afganistán y en Iraq, de los crímenes de las torturas de Abu Graib, de las matanzas de civiles por mercenarios, de los mensajes criminales en los cables diplomáticos y hasta de cómo conspiraron para hacerle trampa al aspirante presidencial Bernie Sanders en EEUU. 

Uno pensaría que a tan valiente periodista le aguardaba el agradecimiento del mundo e invitaciones a dictar conferencias en las universidades que preparan a los periodistas jóvenes.  Ahora bien, casi al filo de la Semana Santa, lo que vimos fue cómo los guardias lo llevaban como un criminal para iniciar el proceso de tratar de que un juez dictara su entrega al gobierno de EEUU. ¿Por qué no nos unimos todos por igual para pedir el milagro que tanta falta nos hace?

Puerto Rico, sometido a la dictadura de la Junta de Control, usado como base de retaguardia para un asalto a Venezuela, con su sistema educativo, su Universidad y su salud saqueados para satisfacer a Wall Street y con los bandidos campeando –desde el contrabando hasta los jefes de Estado- necesita unirse y clamar por la mano de Dios.

Pero nuestro pecado social, ese terrible pecado estructural es el reflejo de nuestras vidas diarias. Tendremos que volver el rostro a Dios y pedir perdón para continuar con un nuevo proyecto de vida personal y nacional.

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