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Bocadillos lingüísticos: Reglas secretas (parte 2)

21 de noviembre de 2014 - 12:00 AM

Nota de archivo
Esta historia fue publicada hace más de 10 años.

Este Bocadillo es una secuela así que, si no leyó el de ayer lo que sigue puede ser arena movediza. Por tal, le recomiendo que suba a endi.com y lea BÍCEPS, antes de continuar esta lectura. Vaya, vaya tranquilo, que lo espero aquí. ¿Ya de vuelta? Muy bien. Ayer nos quedamos en la palabra sándwich (anglicismo crudo de altísima frecuencia), y olvídese del emparedado que, además de extraño por estos lares, ni se acentúa ni viene al caso. Las palabras llanas, como dijimos ayer, se acentúan, si no terminan en ene, ese o vocal. ¿Se acuerda? Oka. También vimos que hay una regla secreta que dice que las llanas que terminan en dos consonantes llevan acento gráfico, como bíceps. ¿Cierto, no? Bien. Sándwich termina en C y H, pero no se acentúa por eso, sino porque existe otra REGLA SECRETA. Si una palabra llana termina en -ch lleva acento. ¿Se lo habían informado? ¡Relax, ya está enterado! Por esta regla secreta, el galicismo adaptado crómlech lleva acento. No es porque no termina ni en n, s, o vocal. Relájese que no son muchas. Ya sabe, sándwich se acentúa porque es llana terminada en el dígrafo CH. Pero esto de los acentos secretos no acaba aquí. La gran pregunta es: ¿por qué Llorens, si es aguda terminada en s, NO se acentúa? Sigue el misterio...

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