La enfermedad renal crónica se detecta con exámenes de laboratorio que todas las personas deben hacerse al menos una vez al año.
La enfermedad renal crónica se detecta con exámenes de laboratorio que todas las personas deben hacerse al menos una vez al año. (Shutterstock)

En Puerto Rico, de acuerdo con un censo de la Fundación Puertorriqueña del Riñón, hay 6,519 pacientes con enfermedad renal crónica. Incluso, al año, se diagnostican 1,400 casos de esta condición, según Ana Laboy Rodríguez, directora ejecutiva de la organización.

La enfermedad renal crónica surge cuando los riñones –encargados de filtrar la sangre y eliminar toxinas del cuerpo– dejan de funcionar. A su vez, es una condición que empeora con el tiempo y está dividida en cinco etapas o estadios, explicó Carla González, coordinadora de educación y servicios comunitarios de la Fundación Puertorriqueña del Riñón.

La quinta y última etapa surge cuando el paciente experimenta insuficiencia o fallo renal, por lo que requiere un tratamiento de diálisis o un trasplante de riñón. Las personas que están en las etapas iniciales pueden retrasar el avance de esta enfermedad por medio de pruebas diagnósticas periódicas, medicamentos para controlar la condición y cambios en su alimentación.

Según el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales, para determinar si una persona padece una enfermedad de los riñones, el médico puede ordenar a que se realice una prueba de sangre conocida como la tasa de filtración glomerular (eGR) para verificar qué tan bien están funcionando los riñones. Mientras que un médico también puede solicitar un examen de orina para detectar albúmina, que es una proteína que puede pasar a la orina cuando los riñones están dañados. Si tiene la enfermedad crónica de los riñones, el médico ordenará a que se realice estas pruebas para monitorear la condición periódicamente.

Causas de la enfermedad

La enfermedad renal crónica tiene varias causas. Sin embargo, la diabetes es una de las causas más comunes de esta condición.

“En ese proceso de limpiar la sangre está involucrada la alimentación. Así que mientras más descontrolado está el paciente con diabetes, más riesgo corren los riñones”, sostuvo Laboy Rodríguez.

González comentó que la hipertensión, condiciones hereditarias –como riñones poliquísticos–, reflujo y la toma de medicamentos inadecuada también pueden provocar daños en los riñones. Según la coordinadora, la población que más padece esta condición son las personas mayores de 65 años. No obstante, aseguró que se ha visto un aumento de casos en jóvenes entre los 30 y 40 años.

Señales de alerta

Laboy Rodríguez mencionó que algunas de las señales de alerta que presenta la enfermedad renal crónica son el edema –que es una hinchazón en las manos o los pies–, picor en la piel, ardor al orinar, sangre en la orina, infecciones de orina –que pueden deberse al reflujo de esta–, presión alta, retención de líquido y tener piedra en los riñones.

Alternativas de tratamientos

Aunque no existe una cura para la enfermedad renal crónica, los pacientes en etapas tempranas pueden retrasar el avance de la condición y el fallo de los riñones mediante un ajuste en su alimentación, cambios en su estilo de vida –como dejar de fumar y realizar actividad física– e incorporando medicamentos por vía oral.

Luego de más de 20 años de investigación, han surgido avances significativos en el tratamiento de la enfermedad renal crónica. Por ejemplo, hoy día existen medicamentos que funcionan como inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa a nivel renal. Estos han demostrado que mejoran la función del riñón. Pero cuando el paciente ya tuvo un fallo renal (etapa cinco), los tratamientos disponibles son la diálisis peritoneal, la hemodiálisis o un trasplante de riñón.

En la diálisis peritoneal, por medio de un catéter en el abdomen, un líquido filtra la sangre. En el caso de la hemodiálisis, el paciente debe estar conectado a una máquina que filtra la sangre. Este proceso puede tomar cinco horas y debe hacerse unas tres veces a la semana.

Instan a continuar tratamientos en medio de la pandemia

Si bien la pandemia del COVID-19 ha provocado una sobrecarga en los servicios de salud, Laboy Rodríguez instó a los pacientes renales a continuar sus tratamientos médicos. Aseguró que, en medio de la emergencia, hubo pacientes que se descuidaron y sufrieron un fallo renal.

“Las condiciones crónicas usualmente se deben monitorear cada tres meses. La pandemia provocó mucha ansiedad y temor en estos pacientes. Algunos descuidaron su peso, no vigilaron sus químicas sanguíneas, que son las que les permite monitorear la prescripción de medicamentos, ajustes en dosis o comenzar nuevos tratamientos”, expuso la directora ejecutiva.

Añadió que, en caso de que una persona necesite una modificación en su cuidado, puede acudir a su médico de forma virtual o presencial.

Apuestan a la prevención

La enfermedad renal crónica se detecta con exámenes de laboratorio que todas las personas deben hacerse al menos una vez al año.

“El método para monitorear la función renal son los laboratorios que se debe hacer cada seis meses o anual. Si se descubre que hay un fallo renal, se puede hacer un sonograma o una biopsia para conocer la causa”, apuntó González.

Mientras que Laboy Rodríguez subrayó que con una detección temprana se puede evitar el deterioro de los riñones.

“Es importante que los pacientes siempre pregunten cómo están sus riñones. El porcentaje de la función renal debe estar en 60 % o más. Una vez se diagnostica, hay que establecer una dieta renal, que es bien particular. En la dieta renal es bien importante controlar los niveles de sodio, potasio y proteína. Los pacientes no pueden descuidar la diabetes. No deben pensar ‘me como todo lo que quiero y después me pongo la insulina’. Eso no debe pasar”, puntualizó la directora ejecutiva de la Fundación.

Debido a un aumento en los casos de diabetes entre la población infantil, la coordinadora recomendó a los padres llevar a sus hijos al médico para que se administren los exámenes correspondientes.

No fumar y mantener un peso saludable también puede ayudar a prevenir esta condición. Asimismo, según el portal Medline Plus –adscrito a la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos– los pacientes con enfermedad renal crónica deben limitar su consumo de líquidos.

Para las personas que necesiten más información o los pacientes que busquen apoyo durante su tratamiento de diálisis, se pueden comunicar con la Fundación Puertorriqueña del Riñón al 787-282-6509.

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