La ciudad es una selva de concreto en donde el trabajo se desborda y el tiempo nunca es suficiente. En ocasiones, como bien sabe don Félix Matos, vivir el ajoro del área metropolitana nos aleja de nuestros orígenes.

Sin embargo, atraído por la nostalgia del aire fresco y la tierra mojada, este barranquiteño decidió hacer una pausa y volver a sus raíces. Su pueblo ha cambiado, la casita en donde nació no es más que un pequeño terreno. Pero el amor, los gratos recuerdos y el calor de la gente que dejó atrás perdurarán siempre.

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