Para Nitza Pabón, Jayuya significa paz y tranquilidad, una desconexión de su ajetreada vida cotidiana. Nacida en la capital indígena de Puerto Rico, pasó su niñez y adolescencia visitando ríos, yacimientos indígenas y haciendas cafetaleras junto a sus numerosos familiares y sus mejores amigas.

Al igual que muchos jayuyanos, a los 18 años, Nitza tuvo que mudarse al área metropolitana para realizar sus estudios universitarios y buscar mejores oportunidades laborales.

Las distancias pesan, por eso, Nitza regresa hoy a los espacios que la formaron para explorar su origen.

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