



Cuando Luis M. Báez Rodríguez decidió emprender en 2004, no lo hizo para aprovechar oportunidades en el mercado, sino por una decisión personal basada en el amor y el compromiso de servicio. Su hijo había nacido a las 26 semanas de gestación, por lo que dejó su trabajo como ingeniero en una planta farmacéutica para “ser un padre presente”.
Lo que comenzó como un trabajo independiente pronto le sobrepasó.

“Me empezaron a llamar para más proyectos de los que humanamente podía atender”. Lo tomó como una señal y, en 2007, fundó Integrated Services for Productivity & Validation (ISPV), dedicada a ofrecer soluciones para la industria de las biociencias, incluidas las farmacéuticas, las biotecnológicas y las de dispositivos médicos.
La clave del éxito
Al definir ISPV como una empresa turnkey, Báez Rodríguez afirmó que esta integra la consultoría regulatoria y operacional, la gestión de talento cualificado y la representación de equipos especializados.

“Hacemos evaluaciones, manejo de proyectos, cualificaciones, validaciones y transferencia de producto”, detalló. “Es como entregar la llave [para comenzar a producir]”. Asimismo, desde el inicio, el trato hacia el talento y la calidad del tiempo que le dedican han sido elementos diferenciadores de ISPV.
Hoy, ISPV cuenta con 43 recursos y el 2026 comenzó con múltiples solicitudes que nuestro equipo de reclutamiento atiende con excelencia. Además, más del 50 % del personal lleva sobre ocho años en la empresa, algunos hasta quince.
Eficiencia y cumplimiento
Según relató, su experiencia en farmacéuticas le dejó “una gran caja de herramientas” que incluye pensamiento crítico, estructura, organización y capacidad para evaluar alternativas bajo presión regulatoria y presupuestaria.

En una industria distinta a la de la década de los 90, cuando la Sección 936 generaba una gran bonanza económica, ha aprendido a “ser costo efectivo y, a la vez, práctico y estar en cumplimiento”. Esa es una de las recetas de ISPV.
Pero la esencia de ISPV radica en algo más sencillo: “Escuchamos al cliente”, reveló. Esta destreza le permite construir relaciones a largo plazo basadas en una comunicación directa y honesta.

“Siempre le vamos a recomendar lo mejor”, aseguró. “No estamos para hacer un negocio; nuestra meta es contribuir a que el cliente logre sus objetivos y que, cuando tenga otra necesidad, se acuerde de que fue bien atendido y orientado, y nos llame nuevamente”.
Con esa visión en mente, la empresa brinda tranquilidad a sus clientes, pues hará lo imposible por cumplir con lo acordado, resaltó Báez Rodríguez.
“We’re going to do it right, or we won’t do it at all. Simple y sencillo. Vamos a lo que vamos y bien hecho”, resumió, por su parte, Gabriel Báez Lozada, quien labora junto a su padre como especialista en atención al cliente.
Son reconocidos por su labor
ISPV representa una gama de equipos —particularmente equipos de monitoreo ambiental, entre otros— que se alinean perfectamente con su filosofía corporativa y están diseñados para potenciar la productividad y el cumplimiento de sus clientes.

Además, cuenta con un laboratorio de calibración para equipos de monitoreo ambiental tanto para particulado viable como no-viable, con un “turnaround de 48 horas, por lo que brindan a sus clientes soluciones ágiles, precisas y de alto valor.
Como modelo de crecimiento, la compañía familiar ha optado por un desarrollo “escalonado” y “pausado”. Esa estrategia no ha impedido que sea reconocida.
En 2012, Pfizer la nominó como suplidor del año ante el Puerto Rico Minority Supplier Development Council (PRMSDC) y resultó ganadora. Amgen la reconoció en 2014 como el mejor suplidor del programa de “External Workers”. Mientras que en 2016 la Asociación de Industriales de Puerto Rico premió a Báez Rodríguez como empresario del año.
Más recientemente, en diciembre de 2025, ISPV fue nominada una vez más ante el PRMSDC, esta vez por parte de Boston Scientific, y fue galardonada como suplidor del año en la categoría de empresas que facturan entre tres a diez millones de dólares.
“Ya cubrimos las tres categorías en el mundo de las biociencias”, expuso el ejecutivo. “Validan que lo que hemos venido haciendo se nota”.
Rumbo a nuevas oportunidades
Como parte de su plan de expansión, ISPV abrió operaciones en Santo Domingo y en Carolina del Norte, con el objetivo de exportar más servicios y consolidarse en la región. Asimismo, se encuentra en proceso de desarrollar una unidad móvil de calibración que permita agilizar el servicio a los equipos.
Una de las fortalezas de ISPV es su plan estratégico a cinco años. Este plan quinquenal también contempla una transición. “Debe haber una sucesión”, pronosticó Báez Rodríguez. Y es que aquel bebé prematuro que motivó a su padre hoy se prepara para asumir el liderazgo.
“Me quedo a cargo. Es mi responsabilidad. Esto no se puede perder y hay que darle continuidad, pues hay mucha gente que trabaja con nosotros. Además, disfruto mucho lo que hacemos”, afirmó Báez Lozada.
ISPV continuará con su misión, esa que inspiró a Báez Rodríguez a dejar su empleo con el propósito de: servir y ser ese socio estratégico que busca acompañar a sus clientes —como a sus seres queridos— para que cumplan sus metas.

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