Los satélites pueden crear la mayoría de los problemas para los observatorios de campo amplio que examinan extensas regiones del cielo nocturno a la vez. (The New York Times)

Por Becky Ferreira

En los próximos años, vastas redes, consistentes en cientos o incluso miles de naves espaciales, podrían remodelar el entorno orbital de la Tierra.

Gran parte de la atención en estas sartas de satélites se ha centrado en los prolíficos lanzamientos de SpaceX y OneWeb, pero ahora la atención se centra en Amazon.

En julio, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos aprobó una solicitud del mercado en línea para lanzar su constelación Project Kuiper, que, al igual que Starlink de SpaceX y la red de OneWeb, tiene como objetivo extender el servicio de Internet de alta velocidad a clientes de todo el mundo, incluyendo comunidades remotas o desatendidas.

La constelación Kuiper constaría de 3,236 satélites. Eso es más que los aproximadamente 2,600 satélites activos que ya orbitan la Tierra. Si bien el equipo de Amazon está muy lejos de la plataforma de lanzamiento, SpaceX ya ha desplegado cientos de satélites en su constelación Starlink, incluyendo 57 que lanzó el 9 de agosto. Puede ampliarse a 12,000 o más. Facebook y Telesat también podrían entrar en el negocio de las constelaciones de Internet.

La rápida afluencia de satélites a la órbita terrestre baja ha provocado una reacción negativa de los astrónomos. Los satélites Starlink son tristemente célebres por “fotobombear” las imágenes astronómicas con rayas brillantes, dañando los datos que los científicos recopilan para la investigación. Mientras que SpaceX planea mitigar los efectos de sus lanzamientos en las observaciones astronómicas, los científicos y aficionados de la comunidad se preocupan por la falta de regulación.

Rayas dejadas por satélites Starlink, observadas en Chile en el 2019.

“No tenemos un organismo de la industria que esté produciendo una buena ciudadanía corporativa por parte de todas estas empresas entusiastas que quieren lanzar, y no tenemos ninguna configuración regulatoria que proporcione pautas claras a la industria”, dijo Michele Bannister, astrónoma planetaria en la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda. “Se siente como poner arriba un montón de aviones y luego no tener control de tráfico aéreo”.

Desde que el primer grupo de satélites Starlink fue lanzado en mayo del 2019, los observadores del cielo han lamentado su brillante resplandor. La contaminación de luz es particularmente pronunciada cuando los satélites están recién desplegados y se dirigen a sus órbitas operativas, reflejando la luz solar al amanecer y al anochecer, interfiriendo con astrofotos y observaciones con telescopios. Starlink debe reponerse con nuevos satélites, así que eso será un problema continuo.

“La mayoría de los observatorios terrestres comienzan al atardecer”, dijo Julien H. Girard, científico en el Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial, en Baltimore. “Comenzamos a tomar datos incluso cuando el cielo no está completamente oscuro, especialmente en las longitudes de onda del infrarrojo cercano y del infrarrojo”.

Los satélites pueden crear la mayoría de los problemas para los observatorios de campo amplio que examinan extensas regiones del cielo nocturno a la vez. El movimiento de los satélites por el cuadro puede obstruir los objetivos de observación o abrumarlos con luz. Los astrónomos pueden usar software para eliminar los rastros de satélites, pero eso podría no corregir completamente las imágenes.

Con cientos de satélites Starlink y OneWeb ya lanzados, y miles más esperados en los próximos años, los astrónomos sienten una presión cada vez mayor por encontrar un arreglo viable con las empresas. Las decisiones que se tomen ahora podrían afectar el cielo durante décadas.

Por el momento, eso significa obtener una visión de un cielo nocturno despejado y seguro mediante mecanismos voluntarios. SpaceX está experimentando con revestimientos oscuros y parasoles para sus satélites Starlink. Y Amazon ha manifestado su deseo de trabajar con los astrónomos.

“Estamos hablando de cambiar algo que es compartido a nivel planeta”, dijo Bannister. “Esto es impacto ambiental. Esto es algo que sabemos abordar y regular en todos los demás ámbitos. ¿Por qué debería esto ser diferente?”.