Según lo reportado  en el estudio, el diseño de múltiples niveles puede capturar mucha más broca que las trampas convencionales.
Según lo reportado en el estudio, el diseño de múltiples niveles puede capturar mucha más broca que las trampas convencionales. (Suministrada)

A diferencia de otras personas, si un caficultor piensa en café, es muy probable que se imagine un insecto diminuto de mandíbulas fuertes y afiladas: la popular y temida broca, que causa millonarias pérdidas en la industria a nivel mundial.

Su nombre lo recibe por la habilidad que tiene de perforar el grano de café y formar túneles para poner sus huevos. Allí, dentro del grano, crecen sus crías y, cuando el insecto es adulto, las hembras salen e infestan otros granos, mientras que los machos permanecen en el interior toda su vida, fecundando otras hembras.

La broca del café, cuyo nombre científico es Hypothenemus hampei (Ferrari), llegó a Puerto Rico en 2007 y, desde entonces, personas de múltiples disciplinas han realizado diversos estudios para controlar y salvar cosechas. Recientemente, en la Universidad de Puerto Rico (UPR), los doctores Claudia Ruiz Díaz y José Carlos Verle Rodrigues publicaron un artículo en la revista Insects, en el cual describen y reportan un nuevo diseño de trampas para broca más efectivo.

“Lo que hicimos fue organizar trampas tradicionales en una sola columna y a diferentes alturas. Luego, cuando las pusimos en Adjuntas -donde se encuentran las colecciones de café- nos dimos cuenta de que el nuevo diseño era más efectivo”, explicó Ruiz Díaz.

Según lo reportado en el estudio, este diseño de múltiples niveles puede capturar mucha más broca que las trampas convencionales, las cuales son de un solo nivel y su altura depende de la comodidad de la persona al momento de colocarlas. Además, encontraron que, dentro de este diseño multinivel, las trampas que se encontraban a menor altura del suelo (50 centímetros o 19.6 pulgadas) capturaron entre el 67% y el 85% de insectos.

“Las personas están acostumbradas a colocar las trampas a la altura del pecho, es más fácil y, cuando uno va al campo, casi siempre ve trampas a esta altura. Esto no es tan efectivo como cuando están a 50 centímetros”, afirmó Ruiz Díaz.

Calidad y cantidad

Algo importante es que, al capturar más broca, se reduce la infestación de la plaga, por lo que se piensa que el nuevo diseño de trampas de columna puede ser usado como una práctica de control para aumentar calidad y cantidad de café producido.

“Siempre buscamos mejorar la calidad del café puertorriqueño. Puerto Rico y Hawái son los únicos productores en Estados Unidos. La importancia de este estudio recae sobre todo en el factor económico (porque) la broca afecta la calidad del grano y, si no hay calidad, no hay un buen precio”, expresó, por su parte, Verle Rodrigues.

El estudio reporta, además, que estos resultados permanecieron independientemente de las condiciones climáticas (temperatura, precipitación y humedad). Los investigadores aclararon que continúan realizando estudios para mejorar el diseño y seguir evaluando si esta puede ser una herramienta adecuada para el control de la plaga.

“Esta investigación es de gran aporte para la industria cafetalera, no solo de Puerto Rico, sino del mundo entero. Este estudio provee información y datos que contribuyen al mejoramiento de las buenas prácticas agrícolas en el control de la broca”, reconoció Verle Rodrigues.

Con el fin de que esta información llegue a la comunidad interesada, los investigadores planifican su participación en diferentes actividades y eventos en los que estará presente el sector agrícola cafetero. Divulgar nuevas prácticas agrícolas puede contribuir al mejoramiento de la calidad del café puertorriqueño, el aumento de su producción y, por consiguiente, con la economía y calidad de vida de los caficultores, según los investigadores.

Ruiz Díaz y Verle Rodrigues son parte de la Estación Experimental Agrícola y del Centro para la Excelencia en Cuarentena y Especies Invasivas de la UPR, y agradecieron a los técnicos y estudiantes subgraduados que colaboraron en el trabajo de campo.

Mencionaron, por último, que el estudio recibió el auspicio del Proyecto Área Wide y el Servicio de Inspección de Salud Agropecuaria, ambos del Departamento de Agricultura federal.

La autora es bióloga, química, ecóloga y doctora en educación, y coordinadora del Programa de Divulgación y Comunicación Científica de la UPR.

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