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A raíz de la pandemia de COVID-19, las actividades educativas se mantienen detenidas, pero la organización siguió trabajando en el monitoreo de tortugas con un permiso especial. (Suministrada)

Arecibo - Hace 10 años, Yo Amo el Tinglar surgió con la intención de agrupar voluntarios para proteger y monitorear las playas de anidación de tortugas marinas en la región de Arecibo y, sin imaginarlo, en el camino la organización comunitaria sin fines de lucro también se convirtió en forjadora de profesionales ambientales.

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