En el huerto, se cosechan pimientos, berenjenas, recao, cilantro, tomates, cilantrillo, romero, hierba buena y lechuga, entre otros frutos. (Suministrada)

Alrededor de 40 estudiantes con diversidad funcional forman parte de una iniciativa que les permite desarrollar destrezas empresariales a través de la terapia hortícola.

Se trata del proyecto Sin Límites, creado por participantes de Enactus Puerto Rico de la Universidad Ana G. Méndez (UAGM), recinto de Carolina, con el fin brindarles experiencias laborales y calidad de vida a personas con diversidad funcional mediante talleres hortícolas, empresarismo y ventas desde 2018.

El equipo de Enactus Carolina está trabajando directamente con estudiantes del Instituto Psicopedagógico de Puerto Rico (IPPR), del que participan en el proyecto aproximadamente 40 personas. Sus diagnósticos varían entre discapacidad leve, moderada y severa, autismo, Síndrome Down y parálisis cerebral, entre otros.

“Encontramos que la terapia hortícola era un método excelente y sumamente utilizado… Pero lo más importante es que los motivaba, empoderaba y los hacía sentir capaces”, compartió Shaynaeli Sánchez, presidenta del grupo Enactus Carolina, sobre la razón de crear un huerto casero. Explicó que este método combina conocimientos sobre discapacidad física, cognitiva y sensorial, diversas patologías, trastornos psicosociales y necesidades especiales de aprendizaje, por un lado; y de agricultura, jardinería, paisajismo, educación ambiental y actividades afines, por el otro.

El huerto está ubicado en el Instituto Psicopegagógico de Bayamón y mide aproximadamente 60 pies. Cuenta con seis huertas en cajones para las personas en sillas de ruedas y cinco huertas en bloques ubicadas en el suelo. Se cosechan, en su mayoría, especies como pimientos, berenjenas, recao, cilantro, tomates, cilantrillo, romero, hierba buena y lechuga, entre otros.

(Suministrada)

“En muchas ocasiones es triste, pero es la realidad que, a veces, no se les da la oportunidad (a personas con diversidad funcional) y nosotros, con nuestro proyecto, queremos dejarles entender a las personas que el hecho de que seas una persona con diversidad funcional no significa que no puedes hacer algo”, expresó, por su parte, Marisol Matos, codirectora y mentora del proyecto.

Matos añadió que el 39% de la población puertorriqueña tiene algún tipo de diversidad funcional, por lo que encuentra importante promover la inclusión y la equidad en el ámbito laboral. Es por esta misma razón que titulan su proyecto Sin Límites, para reforzar el hecho de que estas personas pueden lograr actividades que completan personas funcionales, abundó Sánchez.

A causa de la pandemia de COVID-19, el proyecto ha enfrentado algunos límites, como el hecho de que la universidad estuvo cerrada y la falta de colaboradores. No obstante, se ha mantenido activo implementando medidas de seguridad, dividiendo los miembros en pequeños equipos y distribuyendo equitativamente las tareas.

“Aprendí que siempre hay que cuidar las plantas, echarles agua y ponerlas bajo el sol”, contó María Luisa Franklyn, una de las estudiantes participantes, sobre su experiencia en el huerto.

Para el equipo de Enactus Carolina, el progreso y retroalimentación de los participantes ha sido positivo. “Se sienten que son útiles a través de, no solamente sembrar y aprender otras habilidades y destrezas que antes no tenían, sino que también ellos sienten que eso (el huerto) es suyo, que les pertenece y hay que cuidarlo, cosa que no tenían antes”, comentó, entretanto, Lourdes Meléndez, profesora y mentora del equipo.

“El huerto casero me gustó mucho, mucho y quiero aprender más sobre eso. Me gustó sembrar semillas y regar las plantas. De lo que sembramos, podemos comer”, dijo Rafael Rosa, otro de los participantes en el huerto.

Actualmente, se benefician más de 120 personas de las cosechas del huerto casero, debido a que los productos se distribuyen y venden entre los mismos empleados del Instituto Psicopegagógico, los familiares y conocidos de los participantes, con el fin de integrar el proceso empresarial. Además, el grupo está trabajando en un fertilizante orgánico para potenciar el crecimiento de sus cosechas. Otro de sus intereses es expandir el proyecto a otras instituciones que trabajen con personas de diversidad funcional.

“Nuestra meta es crear una microempresa dentro del Instituto que la manejen los mismos integrantes de la institución”, dijo Carlos López, expresidente de Enactus Carolina, sobre los planes para el proyecto.

A nombre del grupo de Enactus, Sánchez concluye diciendo: “Hemos aprendido a trabajar duro por el bienestar del prójimo, a valorar y atesorar los logros obtenidos por un trabajo de excelencia realizado... Han obtenido nuevos conocimientos y destrezas y se han empoderado para la autogestión. Por último, todos hemos aprendido y entendido que, tal vez, lo que para nosotros es algo pequeño, para otros significa grandes oportunidades que marcan e impactan su vida de forma positiva y mejoran su calidad de vida”.

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