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El profesor Ruber Rodríguez Barreras explicó que los peces de agua dulce llegan a través de la importación, pues no pueden cruzar el mar y llegar a nuestros ríos debido a que no sobreviven dentro de esas condiciones salinas. (Suministrada)
El profesor Ruber Rodríguez Barreras explicó que los peces de agua dulce llegan a través de la importación, pues no pueden cruzar el mar y llegar a nuestros ríos debido a que no sobreviven dentro de esas condiciones salinas. (Suministrada)

Los peces invasores o introducidos superan en números a las especies nativas que habitan en los cuerpos de agua dulce en Puerto Rico, reveló un reciente estudio del que salió un listado actualizado de estos organismos.

Como consecuencia, las especies exóticas presentes en los ríos, corrientes o reservas de agua son una amenaza para la fauna piscícola autóctona o local.

La investigación fue realizada por el profesor de Biología Ruber Rodríguez Barreras y su estudiante Camille Zapata Arroyo, de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Bayamón. Junto con dos investigadores del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), publicaron la lista de peces de agua dulce, a finales de febrero, en la revista científica Neotropical Biodiversity.

En entrevista con El Nuevo Día, Rodríguez Barreras resaltó que los últimos censos o estudios sobre peces de agua dulce en la isla no eran abarcadores, y que la lista que recién publicaron llevaba años sin actualizase.

“En la biología, los organismos presentes en cierto entorno cambian con el tiempo y, quizás, lo que se escuchó que existía en algún momento, cambió en los últimos 10 años. Y más en el caso de los peces de agua dulce, cuando tenemos un problema serio con lo que es la venta y liberación de especies exóticas en nuestros cuerpos de agua”, dijo.

Así, los investigadores reportaron 46 especies de peces de agua dulce en las corrientes o depósitos de agua en Puerto Rico. De esas, solo nueve eran parte de la lista de peces nativos, lo que representa un 19.6% de la fauna local. Mientras, el 80.4% de los peces encontrados fueron especies invasoras o exóticas.

Identificaron, asimismo, 128 especies de peces de agua dulce a la venta en tiendas de animales o en páginas web locales que podrían llegar a los ríos o corrientes si sus dueños los liberan. En esa línea, Rodríguez Barreras resaltó que se necesita educar a la población sobre la peligrosidad de esta práctica.

“Muchas personas dicen: ‘Ay, bendito, ya creció mucho el pececito, déjame tirarlo por el inodoro’, y cuando vienes a ver, no tiran uno, sino dos o tres. Entonces, ya con eso se puede establecer una población de peces introducidos en nuestros cuerpos de agua dulces”, indicó.

“Esos mismos ‘pececitos ay, bendito’ que botaron por el inodoro, empiezan entonces a competir con los autóctonos afectando la fauna nativa”, añadió.

Se adaptan y compiten bien

La lista publicada incluye el nombre científico y común de los peces, los lugares donde habitan y fotos. Algunos ejemplos de las especies exóticas encontradas en mayor abundancia fueron los de la familia Cichlidae (cíclidos), Cyprinidae (ciprínidos o carpas) y Characidae (carácidos), entre otros. De esos, los cíclidos son los que más preocupación le traen al profesor.

Al momento, dijo, los cíclidos se están vendiendo como “pan caliente” en las tiendas de animales y otros mercados. “Estas especies, además de que se adaptan muy bien a las condiciones del Caribe, son peces que presentan una gran amenaza para nuestra fauna nativa”, advirtió.

En 2010, el DRNA publicó el Reglamento de Pesca, en el que se presenta una lista de peces de acuarios permitidos en Puerto Rico. Sin embargo, el nuevo estudio halló que, de las 113 especies permitidas por el DRNA, ya hay 13 de cíclidos establecidas en los cuerpos de agua dulce y otras 39 potencialmente invasivas que se encuentran a la venta en los “pet shops”.

En general, las especies invasivas tienen varias características que pueden causar una disminución significativa en el número de peces nativos en los cuerpos de agua dulce, ya sea por competencia de recursos, depredación o la transmisión de patógenos o enfermedades. “Muchas de estas especies invasoras traen parásitos dentro de su cuerpo, por tanto, esto trae un daño adicional para la fauna nativa”, indicó Rodríguez Barreras.

Además, recalcó que, en Puerto Rico, se asume que muchos de los peces encontrados en los cuerpos de agua son parte de la fauna nativa, pero no es así. “El artículo menciona varias especies, como el ‘guppy’ (pez millón), ‘goldfish’ (pez dorado), ‘catfish’ (pez gato), ‘swordtail’ (pez cola de sable), entre otros, que no son peces autóctonos”, destacó.

Varias recomendaciones

Como parte del estudio, se hacen varias recomendaciones sobre cómo manejar la presencia de peces invasivos y evitar la introducción de nuevas especies exóticas, que pueden tener un impacto negativo en la fauna nativa.

Entre esas recomendaciones está la creación de campañas y programas de educación ambiental, en los que se hable de la importancia de evitar la liberación de peces de agua dulce en las quebradas o ríos. También, se recomendó la incorporación de nuevas leyes que penalicen con multas la introducción y liberación de peces invasores en los cuerpos de agua.

“El principal mensaje de nuestro estudio es que las autoridades correspondientes que regulan el comercio de los peces en Puerto Rico, como el DRNA, arrecien el número de peces que se pueden introducir a la isla,ya que tenemos demasiadas especies de agua dulce en el mercado y afectan las pocas especies nativas que tenemos”, concluyó.

El autor tiene un doctorado en Biología Celular y Molecular y es becario de la American Association for the Advancement of Science en El Nuevo Día.

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